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Pedro Alonso y Rodrigo de la Serna revelan la intimidad del chat de las estrellas de "La Casa de Papel"

¡La espera terminó! Ya está disponible en Netflix la tercera temporada del policial español que se convirtió en la serie de habla no inglesa más vista a nivel mundial. Y el español, que interpreta a "Berlín", y el argentino, que debuta con "Palermo",

Viernes 19 de Julio de 2019

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"Estamos desapegados, distantes…", dicen entre risas Pedro Alonso y Rodrigo de la Serna sobre el próximo estreno mundial de la tercera temporada de La Casa de PapelSe conocieron durante el rodaje (el argentino se incorporó en esta secuela, mientras que el español interpreta a un personaje clave de la trama). Y transformaron la admiración mutua en una amistad profesional.

Tanto Alonso con De la Serna son conscientes del impacto mundial de la serie, de lo que implica en sus carreras. "No se puede negar que el barco ha temblado, ha habido un movimiento energético en el último año realmente fuera de toda previsión. La experiencia y la salud te dicen: 'Miralo con distancia, y luego concentrate en el trabajo en sí mismo'", el nacido en Vigo, hace 48 años. Y se niega a revelar cómo será el regreso de Berlín a la serie. "Son flashbacks del pasado, es un fantasma que se presenta, o no murió", anticipa para los fans argentinos, que ya tienen los 8 capítulos a disposición en Netflix (desde las 4 de la madrugada de este viernes). Lo que sí confirma es la realización de una cuarta temporada.

—¿Cómo recibe este equipo de actores, que ya estaba conformado, a Rodrigo?

Alonso: —He tenido un respeto muy grande por los actores argentinos desde que empecé a estudiar arte dramático. Cada actor argentino que venía a España era un maestro. Además, a él lo conocía por su trabajo, y me encantaba. Lo maravilloso es que a los 40 minutos de estar trabajando juntos digo: "Es que además me encanta él". Creo que somos actores con muchas afinidades, nuestro tipo de tesitura, nuestra vocación es muy cercana, y mi corazón me dice que a él y a mí nos van a pasar bastantes cosas juntos. Me siento muy bien con él, trabajamos muy bien juntos. Estoy muy agradecido que él forme parte del equipo.

—¿Cómo fue el llamado a sumarte a este proyecto?

De la Serna: —Voy a llorar, porque me emociono mucho (risas). Fue genial, fue maravilloso. Tenía también ciertas inquietudes, porque arribar a un programa tan exitoso, con una familia tan bien conformada, tan armónica, donde cada uno cumplía su rol brillantemente, llegar como el nuevo, el extranjero ahí, a esa situación, era algo que no te digo que me quitaba el sueño pero bueno, "Vamos a ver qué pasa acá", ¿no?

—¿Pagaste algún derecho de piso?

De la Serna: —Justamente no. Me recibieron con muchísimo afecto, con muchísimo cariño. Me hicieron sentir uno más desde el primer momento, todos y todas, los compañeros y compañeras. Me siento como en casa trabajando con ellos, y fue maravilloso. Y tirar escenas con el maestro acá es un placer, es un privilegio.

—Tu personaje es Palermo.

De la Serna: —Por Palermo, la capital de Sicilia.

—Y un barrio nuestro también.

De la Serna: —Es un barrio nuestro con mucha historia: desde Juan Manuel de Rosas, pasando por Evaristo CarriegoJorge Luis Borges. Es un barrio con mucha identidad y mucho arraigo, mucho acervo cultural. Ahora bueno, es Hollywood, Soho.

—También podemos decir que se suman nuevos miembros y ciudades a la banda, como Lisboa.

De la Serna: —Lisboa, Estocolmo.

Alonso: —Cincinnati.

De la Serna: —Marsella.

Alonso: —Esto no lo podíamos decir, pero te lo estamos diciendo a ti.

De la Serna: —Nos están por asesinar ahí atrás (risas).

—Ya está confirmada la nueva temporada. ¿Estos ocho capítulos son una historia que empieza y termina, o quedará abierta para la cuarta?

Alonso: —Podemos decir oficialmente que estamos haciendo una cuarta, o sea que estamos en continuidad, y que siguen pasando cosas.

—¿Es el mismo robo o hay una historia que cierra?

Alonso: —(Murmura) Es el mismo.

De la Serna: —Es el mismo robo.

—¿Hay un grupo de chat de La Casa de Papel?

De la Serna: —Hay un grupo de chat de La Casa de Papel.

—¿Cómo es?

De la Serna: —Es heterogéneo, multiforme, monumental, ciclópeo.

—¿Quién es el más molesto en el chat?

De la Serna: — Es de actores y actrices, directores, producción. Son como 70.

Alonso: —Es un trasatlántico. No tiene ese perfil si quieres más gamberro de algunos chats, porque es verdad que nos están pasando tantas cosas que a veces es para ver cómo estás cuando te encuentras a la distancia. Ahí yo creo que para lo que nos ha servido es para constatar barbaridades que nos estaban pasando a todos, en diferentes partes del mundo.

De la Serna: —Claro, yo todavía no lo viví eso, ellos sí vieron esa progresión. Hicieron esta serie para la televisión pública española y con un visionado con suerte para tres, cuatro millones de espectadores, que es lo que consume España una serie exitosa. Luego viene Netflix, y ahí se armó este fenómeno de masas.

Alonso: —Y está en proceso de estudio. Toda la gente que está relacionada con esto está intentando discriminar qué es lo que se ha alineado para que haya pasado algo así. Pero todavía es rápido para saberlo, ¿no? Creo que estamos en un momento pionero en términos de distribución, el alcance de un producto que tenía una progresión potencial como dice Rodrigo para 4 millones y de pronto está en cinco continentes. Esa puerta se está abriendo ahora mismo.

—¿Cuál fue, a partir de La Casa de Papel, la propuesta profesional más loca que te hayan hecho, que nunca imaginaste que podía suceder?

Alonso: —Es verdad que me están llamando de muchos lugares diferentes. Quiero creer que por fortuna mía me llega en un momento de la vida tranquilo. He visto que la profesión tiene altos y bajos. Procuro ponerlo todo a la distancia. Para lo que lo estoy utilizando es para decir que no. Mi prioridad ahora mismo es decir que no y sustraerme del ruido e intentar acceder a talento pero sin volverme loco. De hecho estoy haciendo otras cosas: estoy escribiendo, estoy pintando. Y me estoy dando el tiempo también para integrar el meneo este que nos está pegando la vida, y que yo agradezco profundamente, pero que no es lo que más me importa. Lo que más me importa es hacer secuencias con gente que me haga crecer, con directores que me hagan superarme. Y en la medida de lo posible salir de la zona de confort. Pero no tengo, o por lo menos intento neutralizar esa ansia de este monstruo salvaje que de repente aparece.

—Imagino realmente propuestas de todas partes del mundo para todo tipo de proyectos.

Alonso: —O algo muy obvio. De repente tú puedes ser una marca: "Ven, dices '¡Hola!'". No es mi interés. Y además, creo que eso te puede restar mucha energía, te puede comer el alma. Yo no quiero que esta ola pase, porque todas las olas pasan, y yo esté fuera de lo que estaba intentando ser. También ese es un desafío.

—Rodrigo, ¿qué pasa si después de esta tercera temporada te llama un millonario ruso que quiere que estés en la fiesta de 15 de la hija?

De la Serna: —Si es Vladimir Putin, voy (risas)

Alonso: —¡Yo también! Estoy adorando a Vladimir Putin: tiene mucho peligro, pero da unas ruedas de prensa alucinantes.

De la Serna: —Sí, tiene una onda… Te baja los lentes negros todo el tiempo.

Alonso: —Y lo mete en la música: Vladimir está en todo, Vladimir está aquí (risas). Pero una cosa es la curiosidad de la vida, la maravilla de intentar estar en el desierto y estar en la corte, es algo que uno puede intentar hacer. Otra cosa es si tú, a cambio de eso, tienes que vender tu alma al diablo; eso es diferente. Pero si Putin nos llama a lo mejor vamos.

De la Serna: —Por ahí sí.

—¿Quién del equipo es el que más se olvidaba la letra?

De la Serna: —Es muy difícil. A veces es muy difícil combinar la precisión y el puntillismo técnico de Jesús Colmenar, que es el director, porque tenés que ir de acá, desplazarte, pararte ahí, decir el primer texto, girar 45 grados la cabeza, recibir la luz, tirar el otro texto, llorar, gritar, después retraerte, dar cinco pasos para atrás, "¡Acción!". Tenés que hacer todo ese recorrido técnico físico, después agregarle lo emocional, que generalmente es brutal, hay que pasar del estado de llanto a la risa, y después además acordarte la letra, el texto. ¿Viste? Los actores somos actores, somos limitados intelectualmente (risas).

Alonso: —Yo tengo poco fondo mental y he decidido fiarlo todo a eso, a mí vacío interior.

De la Serna: —Me entrego, y sale o no.

—Esta temporada tiene un arranque muy vinculado al compañerismo y la lealtad y al estar ahí para el otro. ¿Ustedes armaron un lindo equipo, son amigos? Porque a veces vale trabajar y llevarse bien y no necesariamente ser amigos.

Alonso: —Quien no cuide a los compañeros con los que ha compartido un momentazo como esto, no está pensando bien. Yo creo que hay que protegerse porque estamos arriba y es bueno que el vínculo te refuerce ante el nivel de exposición.

De la Serna: —Te contenga, te complemente, sí. Y eso sucede, se nota. De alguna manera yo todavía soy un poquito como un extranjero, soy una persona que está llegando, y ya compartimos un año de trabajo y sí, siento que sucede esto que Pedro describe. Es evidente que eso también tuvo que ver con el éxito, esa química que hay entre los actores y actrices tiene que ver con un cuidado y un cierto sentido de pertenencia a una familia, a un clan, una especie de tribu si se quiere, también. Cada uno tiene su rol y es verdad que se complementan. Y estoy siendo parte de eso y lo puedo cotejar día a día.

—Las temporadas anteriores tuvieron momentos que quedaron vinculados al feminismo. Tuve oportunidad de conversar con Alba Flores (Nairobi), y frases de la serie se han convertido en bandera en muchas marchas en el mundo.

Alonso: —Bendita la hora en que es Alba la mujer que representa cualquier tipo de intención asociada al feminismo. Alba es un talento, una mujer lista, preparada. Que además tiene la fuerza, el instinto y la magia. Me pasa con Alba algo parecido a lo que me pasa con Rodrigo: son actores con los que tú puedes preparar, estudiar, luego llegas al plató, tienes tu papel, y hay un momento que no sabes lo que puede pasar. Eso es una maravilla de este trabajo.

—Pedro, al final los querés a todos…

Alonso: —Yo los quiero a todos, sí, sí, en este equipo sí. Sí es verdad que uno tiene filias especiales con alguna gente.

 

 

 

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