Farándula

Jorge Rey tiene 22 años, sufrió bullying y es uno de los diseñadores preferidos de Pampita y Juana Viale. “Sueño con vestir a Lady Gaga”

Irreverente y desprejuicido, las celebrities confían en él para armar sus looks

Sábado 05 de Marzo de 2022

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09:05 | Sábado 05 de Marzo de 2022 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La charla se desarrolla desde un taxi: toda una metáfora de su vida. Jorge Rey, el diseñador preferido de las celebrities, está en constante movimiento. Acaba de atender a una clienta y debe pasar por su casa a recoger el equipaje para volver a subirse a otro auto, esta vez, con rumbo a Ezeiza. Luego abordará un avión para retomar sus vacaciones. “Vine de incógnito a hacerle unas cositas a una clienta y me voy para seguir descansando. Aprovecho ahora porque después durante el año estoy loco, no paro. Pero no pasa nada, me gusta correr”.

Con un look que impacta por su originalidad (rubio platinado, ojos delineados, prolijas uñas pintadas, trajes ceñidos), su nombre empezó a sonar fuerte en la alta costura, ese mundo reservado para pocos privilegiados. Su estilo new romantic y ultra chic lo convirtió en el nuevo niño mimado de la moda. Y lo de niño es más que una forma de decir: con solo 22 años, Jorge logró lo que a la mayoría de sus colegas le lleva al menos una década de carrera. Pampita, Juana Viale, Natalia Oreiro, Lali Espósito, Valeria Mazza y hasta Stefi Roitman en su boda con Ricky Montaner lucieron sus trabajados diseños, que se caracterizan por el uso de tules y bordados.

Con Pampita, una de las primeras que confió en él
Con Pampita, una de las primeras que confió en él

Pero no todo es color de rosa –uno de sus tonos preferidos– en la vida de este joven diseñador: a los 13 años sufrió un accidente en Rufino, Santa Fe (su ciudad natal). Era Año Nuevo, él había ido a comprar una cañita voladora y, víctima de la emoción, corrió a probarla en medio de una avenida. Pero un auto que venía a bastante velocidad lo embistió y Jorge salió despedido 7 metros, impactando contra un árbol. Aunque se recuperó, durante toda su adolescencia fue víctima de un bullying que no le daba respiro. Dos hechos que lo marcaron pero que también, dice hoy, lo fortalecieron.

–¿Siempre te vestiste así o es un personaje?

–Sí, siempre me vestí así, no es un personaje que hago. Yo siempre me divertí mucho con la ropa. Tenía sobrepeso y cuando empecé a adelgazar y a encontrar ropa copada que me quedara bien me empecé a divertir todavía más. Pero el jopo alto por ejemplo me lo hago desde que estaba en Rufino y tenía 16 años. Iba a la peluquería y me teñía de rubio, me hacía las mechas hasta que terminé platinado porque el rubio es traicionero, empezás con una mecha y terminás con toda la cabeza rubia. Me he puesto colores en el pelo, ahora tengo unas trenzas largas de unos 80 centímetros que me hice en México. Yo trato de expresar lo que siento y ponerme lo que me gusta. Con el tiempo aprendí que si te están mirando por lo que te pusiste, son ellos los que tienen el problema. Lo que pasa es que muchas veces no se animan o no se sienten libres y se reprimen. No hay nada más feo que eso.

–¿Podemos decir que sos un fashion victim, entonces?

–Sí, me produzco hasta estando en casa, para dormir. Me encanta, soy re coqueto. Tengo unos piyamas increíbles, unas batas estampadas de satén que están buenísimas. Y soy fan, casi obsesivo, de las fragancias. No llego a coleccionarlas porque se me acaban antes. Mezclo perfumes para que sean únicos. Hay algunos que combinados con otros te dan una nota de color distinta. Yo sé que no está bien, los perfumistas me quieren matar. Pero disfruto del arte de vestir, de arreglarme. Tengo trajes de todos los colores, cortes y telas. La mayoría de las cosas me las hago yo, pero uso varias de Benito que me gustan y también soy de comprar mucha ropa de diseño de creadores independientes para que crezcan. Intento apoyar a los creativos, sobre todo a los que hacen arte.

–¿Cuál dirías que fue el diseño bisagra que hizo que todo el mundo empezara a hablar de vos?

–Yo creo que fue el vestido que usó Pampita para los Martín Fierro de la Moda. Era un vestido rosa pálido, enorme, enorme. Ella es bellísima, bah... todas las mujeres lo son. Pero le quedaba increíble. Yo la quería re vestir a Caro desde hacía mucho tiempo. La conocí en un evento, ella vio un vestido que tenía una modelo mía, le copó y me dijo: ‘Haceme algo que sea bien grande’. Y yo le contesté: ‘Mirá que si me decís eso... yo que soy medio exagerado...’. Y después le preguntaba todo el tiempo: ‘¿Estás segura?’ Al toque vino al atelier, vimos la tela, los colores y salió ese vestido enorme con los breteles bien finitos que dio mucho que hablar.

Juana Viale vestida por Jorge Rey
Juana Viale vestida por Jorge Rey

–¿Con qué celebrities te gusta trabajar más? ¿Hay pica entre algunas por los diseñadores ?

–La verdad es que no tengo problemas con nadie. A mí me gusta trabajar con todas las que se quieran vestir conmigo. Si pegamos buena onda y hay amor, hacemos lo que sea. La gente que me conoce sabe que yo soy muy de crear, de ir para adelante. Me gusta la gente que suma. La marca Jorge Rey expresa un montón de cosas y si vos te sentís reflejada, te copa el lugar y la gente que trabaja conmigo, sos re bienvenida. Nunca me pasó que una no quiera vestirse conmigo porque vestí a otra. Jamás. Más allá de vestirla, formás una relación con esa persona y es una ida y vuelta.

–Mirtha y Susana, ¿son las únicas divas de Argentina? ¿Te gustaría vestirlas?

–¡Ay, no sé, me mataste! Todavía no vestí a ninguna de las dos, pero me encantaría hacerles algo.

–Ahora se vienen los Oscar. ¿Te imaginás alguna celebrity top llevando un diseño tuyo en la alfombra roja?

–Ojalá, sí. Sueño con vestir a Lady Gaga, ya tengo un diseño pensado para ella. El año pasado estuve en la antesala de la Met Gala invitado por E! Entertainment que es algo con lo que todo diseñador sueña y estuvo buenísimo. Fue algo medio alocado. Hicimos unas estructuras de chalecos con tentáculos y brazos que salen y atan el cuerpo y lo amarran. Debajo unos catsuits con recortes de tul y bordados a mano con el logo de la marca y unos ojos que reflejan la mirada del otro. Cuando podés hacer arte y alta costura como hago yo, es lo más.

–Hoy son las influencers la que marcan tendencia y no tanto las modelos. ¿Eso es positivo para un diseñador como vos?

–Obvio que sí. Se abre el abanico de posibilidades para que todo el mundo se sienta reflejado. Más allá de su cuerpo y su imagen, lo interesante de una persona es lo que comunica. Me parece muy válido y hoy todo el que se lo proponga puede ser un referente de moda. Yo sufrí mucho el bullying por mi cuerpo y sé lo feo que es que te rechacen por eso. Jamás rechazaría a una clienta por el cuerpo que tenga. Como hago todo a medida, me gusta fortalecer los rasgos más hermosos de cada una y si hay algo que quiera disimular, se disimula. Hago magia en el buen sentido.

–¿Alguna vez te detenés a pensar en todo lo que lograste en tan poco tiempo?

–No tengo tiempo de detenerme. Me gusta estar en movimiento. Voy haciendo y creando. El arte ha salvado muchas vidas, también la mía. Para mí fue salir de todo lo que viví en la adolescencia. Uso ese canal para sanar el alma, para expresar cosas que a uno le pasan. Tengo muchos amigos artistas. Para mí la creatividad es contagiosa. Si te juntás con gente creativa, sos más creativo no porque te vayas a copiar, sino porque el enfoque del otro es distinto. Le dedico mucho tiempo a juntarme con ellos, a pensar, a cranear proyectos. Yo vine a la vida a probar. ß

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