Sociedad

Qué significa sinodalidad y por qué la Iglesia busca que los fieles tengan más participación

La sinodalidad es una forma de trabajar dentro de la Iglesia que busca escuchar a toda la comunidad. Cómo funciona y qué papel cumplen los fieles.

Sábado 07 de Noviembre de 2026

359656_1794088112.jpg

18:40 | Sábado 07 de Noviembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Durante su visita a Argentina, el papa León XIV participará de un encuentro con los obispos y equipos sinodales del país. La actividad será el lunes 9 de noviembre en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires y estará relacionada con uno de los grandes cambios que impulsó Francisco dentro de la Iglesia católica: la sinodalidad.

Aunque su nombre parece complicado, el significado es bastante sencillo. Se trata de una forma de trabajar en la que obispos, sacerdotes, religiosos y fieles participan de un mismo camino. La idea es que las comunidades puedan escucharse, compartir sus experiencias y buscar juntas respuestas a los desafíos que enfrenta la Iglesia.

Este modelo fue especialmente impulsado durante el pontificado de Francisco y continúa bajo el liderazgo de León XIV. Sin embargo, no significa que la Iglesia vaya a funcionar como una democracia ni que todas las personas tengan la misma responsabilidad a la hora de tomar decisiones.

Qué significa sinodalidad dentro de la Iglesia católica

La palabra sinodalidad proviene del griego y significa, básicamente, "caminar juntos". En el ámbito religioso se utiliza para describir una Iglesia en la que sus integrantes participan activamente de la vida de la comunidad y de su misión.

No se trata de una idea completamente nueva. Desde los primeros siglos del cristianismo existieron reuniones de autoridades religiosas para discutir cuestiones relacionadas con la fe y la organización de las comunidades.

Sin embargo, el Sínodo de los Obispos, tal como se conoce actualmente, fue creado por el papa Pablo VI en 1965, durante el Concilio Vaticano II. Su objetivo era permitir que obispos de distintas partes del mundo pudieran colaborar de manera más cercana con el Papa, intercambiar experiencias y analizar los problemas que enfrentaba la Iglesia.

 

La sinodalidad, sin embargo, va un poco más allá de estos encuentros. No se limita a reunir a las autoridades religiosas, sino que también propone escuchar a los fieles que participan de las parroquias y de las distintas actividades de la Iglesia.

Por ejemplo, una comunidad puede organizar encuentros para conocer las necesidades de sus integrantes, discutir cómo mejorar las actividades de una parroquia o buscar nuevas maneras de acompañar a las familias y a los jóvenes.

Las mujeres, los laicos, los religiosos, los sacerdotes y los obispos pueden participar de estos espacios, aunque cada uno tiene funciones y responsabilidades diferentes.

La Iglesia también busca escuchar a personas que se han alejado de la práctica religiosa o que sienten que sus opiniones no fueron suficientemente tenidas en cuenta.

Pero hay otro aspecto importante. La sinodalidad no consiste únicamente en reunir opiniones. También propone que los participantes, a través del diálogo, la oración y la reflexión, busquen reconocer qué necesita la Iglesia para cumplir mejor su misión.

De todas maneras, la participación no significa que todas las decisiones se resuelvan mediante una votación. Los obispos conservan su autoridad sobre sus diócesis y el Papa continúa siendo la máxima autoridad de la Iglesia católica.

Cuál es la diferencia entre un proceso sinodal y una reunión

Una de las principales características de la sinodalidad es que no se limita a organizar reuniones. Un proceso sinodal puede extenderse durante varios años y atravesar diferentes etapas antes de llegar a una conclusión.

En una reunión puntual, por ejemplo, los integrantes de una parroquia pueden encontrarse para hablar sobre un problema y buscar una solución. El encuentro comienza y termina ese mismo día. En cambio, un proceso sinodal implica un trabajo mucho más amplio. Primero se consulta a las comunidades, después se reúnen las distintas opiniones y finalmente se analizan las propuestas para definir qué medidas pueden llevarse a la práctica.

La diferencia también está en lo que sucede después. Un proceso sinodal no termina necesariamente cuando se publica un documento o concluye una asamblea. También incluye la puesta en práctica de las orientaciones y la evaluación de sus resultados. Un ejemplo es el Sínodo sobre la Sinodalidad, iniciado por el papa Francisco en 2021. El proceso incluyó consultas en distintas partes del mundo, encuentros regionales y dos grandes asambleas en Roma, realizadas en 2023 y 2024.

Durante esos encuentros participaron obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de diferentes países. Se discutieron cuestiones relacionadas con la participación de los fieles, el papel de las mujeres, la organización de las comunidades y los desafíos que enfrenta la Iglesia en la actualidad. Tras la publicación del documento final en 2024, comenzó una nueva etapa destinada a llevar las propuestas a las comunidades y evaluar cómo pueden aplicarse en la vida cotidiana.

Francisco aprobó un camino de trabajo hasta 2028 y León XIV decidió darle continuidad. El calendario contempla encuentros de evaluación en las diócesis durante la primera mitad de 2027, reuniones nacionales y regionales en la segunda mitad de ese año y asambleas continentales a comienzos de 2028. Finalmente, en octubre de 2028 se realizará una asamblea eclesial en el Vaticano, en la que se reunirán las experiencias recogidas durante todo el proceso.

DEJANOS TU COMENTARIO

Top Semanal

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

LOCALES

NACIONALES

INTERNACIONES

DEPORTES

SOCIEDAD

FARÁNDULA