En diálogo con Fénix, el periodista cordobés Víctor Rapetti explicó el estado actual del expediente a casi 20 años del crimen y las disputas judiciales que mantienen el caso abierto.
20:42 | Lunes 08 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fénix, el periodista cordobés Víctor Rapetti se refirió a la situación actual del caso Nora Dalmaso, uno de los hechos policiales más resonantes del país, ocurrido en noviembre de 2006 en Río Cuarto.
A casi dos décadas del crimen, la causa se encuentra en un momento clave: el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba debe definir si queda firme la prescripción dictada por una Cámara de Apelación. “Ya han pasado más de 15 años y la Cámara del Crimen Nº 2 resolvió la prescripción, pero esa decisión fue apelada y ahora está en evaluación”, explicó.
En este contexto, Rapetti señaló que aún restan definiciones importantes dentro del ámbito judicial, lo que mantiene abierto el caso. “No parece que esto vaya a cerrarse en el corto plazo”, advirtió.
Uno de los puntos centrales de la controversia gira en torno a la figura de Roberto Marcos Bárzola, quien aparece vinculado a la causa a partir de pruebas genéticas halladas en la escena del crimen. Según detalló el periodista, se encontraron dos rastros clave: uno en el cinto de la bata de la víctima —considerado el arma homicida— y otro correspondiente a un cabello con coincidencia genética.
“Ambas muestras coinciden con el ADN mitocondrial de Bárzola, lo que lo ubica en la escena”, indicó Rapetti, al tiempo que aclaró que el hombre aún no fue juzgado y, por lo tanto, rige plenamente el principio de inocencia.
Estas evidencias fueron determinantes en el proceso que derivó en la destitución de tres fiscales, quienes —según se resolvió— no investigaron adecuadamente esta línea. “La pista que conducía a Bárzola no fue profundizada en su momento, y eso fue clave en el jury”, explicó.
Asimismo, recordó que la hipótesis tomó fuerza tras el juicio en 2022 contra Marcelo Macarrón, viudo de la víctima, quien fue absuelto. A partir de allí, el fiscal Julio Rivero impulsó un “juicio por la verdad” y reactivó la línea investigativa vinculada a las pruebas genéticas.
Sin embargo, la causa también enfrenta cuestionamientos desde la defensa, que planteó la nulidad de lo actuado en esa etapa. “Hay una fuerte controversia jurídica sobre la validez de esa investigación”, remarcó Rapetti.
Otro aspecto relevante es el momento en que surgieron las pruebas. Según precisó, las muestras genéticas fueron identificadas alrededor de 2011, es decir, cinco años después del crimen, en el marco de una recolección masiva de ADN ordenada por la fiscalía.
“Esto fue cuestionado como una ‘excursión de pesca’, es decir, buscar primero la prueba y después al sospechoso”, explicó, en referencia a críticas que incluso han sido analizadas en ámbitos judiciales superiores.
Mientras tanto, el Tribunal Superior de Justicia deberá resolver si la causa queda definitivamente prescripta o si continúa su curso, en un expediente que, a casi 20 años, sigue generando interrogantes y debate en el ámbito judicial y en la opinión pública.