En diálogo con Fénix, el analista internacional explicó el alcance de los ataques ucranianos en territorio ruso y advirtió sobre una reconfiguración del poder mundial con eje en Asia.
19:03 | Lunes 22 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fénix, el analista internacional Gabriel Puricelli se refirió a la escalada del conflicto entre Ucrania y Rusia, tras los recientes ataques con drones en territorio ruso, incluso en cercanías de Moscú.
El especialista señaló que si bien estas ofensivas no modifican el mapa militar en Ucrania, sí tienen un impacto estratégico. “No puede cambiar la realidad en el terreno ucraniano, pero sí causarle daño a Rusia en su propio territorio”, explicó.
Ataques que buscan negociar
Puricelli indicó que Ucrania viene desarrollando una estrategia de guerra asimétrica, con el objetivo de generar costos en Rusia y forzar una instancia de diálogo.
En ese sentido, sostuvo que estas acciones “están orientadas a ver si finalmente pueden forzar a Rusia a sentarse en una mesa de negociación”, aunque aclaró que no implican una recuperación inmediata de los territorios ocupados.
Europa, en alerta permanente
El analista remarcó que el conflicto continúa siendo central para Europa, que sostiene el esfuerzo de guerra ucraniano y observa con preocupación el accionar ruso.
Según explicó, los países europeos temen convertirse en futuros objetivos, en un contexto donde Rusia cuestiona el orden internacional vigente.
Impacto global desigual
Puricelli también analizó cómo se percibe el conflicto desde distintas regiones del mundo. Indicó que, en países como Argentina, el impacto inicial estuvo vinculado al aumento de precios de insumos como fertilizantes.
Sin embargo, sostuvo que otros conflictos, como el de Medio Oriente, hoy tienen mayor incidencia en variables como el precio del petróleo.
Un nuevo orden mundial
Finalmente, el especialista advirtió que el mundo atraviesa un proceso de transformación geopolítica más profundo.
“Hay una lenta migración del centro gravitatorio del poder hacia Asia”, afirmó, y explicó que este fenómeno marca el desplazamiento del eje histórico que, tras la Segunda Guerra Mundial, estuvo centrado en el Atlántico.
En ese marco, consideró que los conflictos actuales deben leerse como parte de ese reordenamiento global, más allá de las coyunturas nacionales.