Nacionales
En la Casa Rosada reconocen que la llegada del nuevo jefe de Gabinete obliga a ordenar el plan sobre bases más pragmáticas. Karina Milei concentrará los armados nacionales y provinciales.
Miércoles 01 de Julio de 2026
08:41 | Miércoles 01 de Julio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Tras la jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete, el Gobierno reedita los ejes de campaña y empieza a ordenar una nueva etapa electoral menos disruptiva y más dependiente de acuerdos políticos. En la Casa Rosada reconocen que el ascenso del exministro del Interior marca un cambio en el armado y en el discurso: la estrategia quedará centrada en resultados económicos, seguridad, reformas en el Congreso y acuerdos con gobernadores.
En distintos sectores del Ejecutivo sostienen que el recambio es una señal de que el “proyecto original ya murió” y que el oficialismo deberá ordenar la campaña sobre otras directivas. En Balcarce 50 hablan de una etapa menos enfocada en la “batalla contra la casta” como eje identitario y más orientada a ofrecer estabilidad macroeconómica, financiera y de seguridad. “La única apuesta de cautivo electoral son los resultados económicos”, agregan en Nación.
El cambio implica dejar en segundo plano parte de la agenda más disruptiva con la que Milei llegó al poder. En la Casa Rosada admiten que perderán centralidad iniciativas vinculadas a la lucha contra los “privilegios de la política”, como la reforma de la Ley de Ética Pública que venían trabajando equipos técnicos. El foco, en cambio, se moverá hacia la defensa del orden fiscal, la baja de la inflación, el control del gasto, la seguridad y la gobernabilidad.
“Como el macrismo”, reconocen en un sector oficial al describir el nuevo encuadre. No lo plantean como un alineamiento político con Mauricio Macri, a quien Milei volvió a criticar con dureza por el reperfilamiento de la deuda, sino como una forma de campaña más asentada en previsibilidad, administración de logros y promesa de continuidad. La idea es que el oficialismo llegue a 2027 con un mensaje menos fundacional y más asociado a la preservación de resultados.
En ese marco, en el Gobierno empiezan a presentar un eventual segundo mandato como una etapa más expansiva en términos económicos. La idea que circula en Balcarce 50 es que, si la inflación converge hacia niveles internacionales y el programa logra sostener el orden fiscal y monetario, la campaña de 2027 podrá apoyarse menos en recortes, ajuste y restricciones, y más en inversión, crédito, baja de impuestos, apertura de sectores y crecimiento. “La primera etapa fue ordenar. La segunda tiene que ser expandir”, sintetizan en Nación.
La presencia de gobernadores y dirigentes del PRO en la jura de Santilli fue leída dentro del Gobierno como parte de esa transición. El nuevo jefe de Gabinete asumió ante una señal política de mandatarios provinciales y actores aliados, en una ceremonia en la que también estuvieron Karina Milei, Santiago Caputo, Eduardo “Lule” Menem, Martín Menem y Manuel Adorni. La foto buscó mostrar convivencia interna y apertura hacia los sectores que el oficialismo necesita para sostener las reformas.

En la Casa Rosada reconocen que la falta de figuras propias aceleró el giro. La caída de José Luis Espert y Manuel Adorni como referentes cercanos a Milei obligó a repensar el armado de equipos y la construcción de vocerías. En el oficialismo reconocen que llegada de Santilli, la centralidad de Patricia Bullrich en el Congreso y los acuerdos con gobernadores muestran que dependen cada vez más de dirigentes a los que en campaña había presentado como parte del sistema que venían a combatir.
Ese cambio también impacta en la estrategia porteña. En Balcarce 50 reconocen ahora que están más cerca de abrir una negociación en la Ciudad de Buenos Aires y de ordenar el vínculo con Patricia Bullrich en otros términos, algo que hasta hace pocas semanas no estaba en los planes del armado karinista. La idea inicial era forzar a la senadora a competir por la Ciudad para contenerla territorialmente, pero el nuevo escenario la vuelve una pieza más difícil de limitar.
“Vamos a tener que arreglar con Patricia. Internamente todos lo saben”, expresan en Nación. La frase refleja el nuevo equilibrio: Bullrich acumuló poder de negociación por su rol en el Senado, por su autonomía frente al caso Adorni y por la necesidad del Gobierno de evitar nuevas fracturas con aliados. La Casa Rosada ya no descarta discutir con ella un esquema más amplio, que incluya la Ciudad, la fórmula nacional o la articulación legislativa hacia 2027.
En esa misma línea está orientado el estilo de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial. “Javier pidió que sea todo económico”, expresan en el Ejecutivo. Es por eso que en su primera conferencia con preguntas no hubo anuncios fuertes de otra índole y la centralidad estuvo puesta en una defensa del programa económico, la baja de la inflación, las reformas y los datos de gestión.
El balance interno sobre Ravier fue positivo. “Aprobado”, responden en el Gobierno. La nueva escenografía, el uso de filminas y el tono más técnico buscaron marcar una diferencia visual y discursiva con Adorni. En la Casa Rosada dicen que el objetivo es que “se vea y se escuche diferente”, con menos confrontación con la prensa y más énfasis en argumentos económicos.
La diferencia con el esquema anterior es que ahora el Gobierno prioriza la sanción de reformas en el Congreso y la negociación con gobernadores, legisladores y dirigentes territoriales. Santilli asumió con el objetivo de reconstruir el vínculo con los aliados, ordenar la agenda parlamentaria y sostener acuerdos que permitan aprobar proyectos antes de marzo. La reforma electoral, el Súper RIGI, la propiedad privada, pliegos judiciales, Ley Hojarasca, ludopatía y etiquetado frontal aparecen dentro del menú de discusión.
En la Casa Rosada también prevén avanzar con acuerdos políticos en las provincias. La idea es negociar con mandatarios que puedan competir contra La Libertad Avanza en sus distritos, pero sin romper puentes de gobernabilidad. “Qué candidato poner y dónde no jugar fuerte”, resumen en Nación sobre el tipo de conversaciones que se imaginan para ordenar la competencia electoral de manera extraoficial.
Ese esquema ya venía en desarrollo antes de la salida de Adorni. En Balcarce 50 hablaban de acuerdos reservados de competencia y gobernabilidad con gobernadores dialoguistas: no necesariamente ir juntos en las boletas, pero sí evitar choques directos en algunos distritos, sostener votaciones de reformas y no jugar con candidatos locales que compliquen el vínculo político. La llegada de Santilli busca darle mayor volumen a esa negociación.
El Gobierno planea competir con el sello de La Libertad Avanza en la mayoría de las provincias, aunque sin romper los canales de diálogo con los mandatarios que necesita para aprobar leyes. En el Ejecutivo aseguran que el armado electoral será similar al de 2025: competir sin acuerdo con el oficialismo local en buena parte del país y jugar con más intensidad en los distritos con mayor cantidad de habitantes e infraestructura partidaria.
La llegada de Santilli también se inscribe en una serie de salidas que fueron modificando el proyecto original, como la de Nicolás Posse, Guillermo Francos, Guillermo Ferraro y Adorni. Los nombres que siguen presentes desde la primera etapa son Karina Milei, Santiago Caputo y los Menem, aunque con funciones distintas y un equilibrio interno cada vez más pragmático.
El reordenamiento electoral tendrá además una división de tareas más nítida. Karina Milei controlará los armados nacionales y provinciales junto a Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, mientras que Santiago Caputo asesorará a Javier Milei en términos electorales, sin intervenir directamente en las provincias ni en la selección territorial de candidatos. En el Gobierno buscan evitar que el armado vuelva a convertirse en un campo de disputa permanente entre terminales internas.
Las Fuerzas del Cielo, en cambio, apuntan a seguir controlando áreas clave del Estado y preservar influencia en la conversación pública. En el oficialismo mencionan la SIDE, ARCA, organismos de Economía, Salud y otras estructuras sensibles donde conviven funcionarios de distintas terminales. “Van a poner a sus candidatos, pero la campaña la vamos a hacer y ganar igual”, expresan desde ese sector, en una señal de que la interna por el poder estatal no se trasladará necesariamente a la lapicera electoral.
DEJANOS TU COMENTARIO
Top Semanal
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
LOCALES
NACIONALES
INTERNACIONES
DEPORTES
SOCIEDAD
FARÁNDULA