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El método de Lionel Scaloni para formar equipos campeones que hoy aplican los expertos en liderazgo

Gestión de egos, construcción grupal, confianza y resiliencia. Especialistas en reclutamiento aseguran que muchas de las claves que llevaron a la Selección a lo más alto, explican cómo funcionan los equipos de alto rendimiento fuera de la cancha.

Viernes 03 de Julio de 2026

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09:43 | Viernes 03 de Julio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Cada vez que Lionel Scaloni presenta una lista de convocados, el debate se repite. Hay nombres que sorprenden, jugadores que parecen merecer una oportunidad y otros cuya presencia genera discusiones interminables entre hinchas y periodistas. Sin embargo, detrás de cada convocatoria suele haber una lógica que va mucho más allá del presente futbolístico de cada jugador.

Desde 2018, momento en el que asumió al frente de la Selección argentina, Scaloni construyó una de las gestiones más exitosas de la historia del fútbol nacional. Ganó la Copa América, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022. Pero además consiguió algo que muchos entrenadores persiguen durante años: transformar un grupo de futbolistas en un equipo capaz de sostener resultados.

Por eso, mientras Argentina se prepara para los 16avos de final de la Copa del Mundo, hay quienes observan el fenómeno desde otro lugar. Especialistas en liderazgo, recursos humanos y gestión de talento encuentran en la experiencia de la Selección enseñanzas que también pueden aplicarse dentro de empresas y organizaciones.

“Las individualidades pueden ganar un partido, pero construir resultados sostenidos a mediano y largo plazo únicamente desde el talento individual es muy difícil. Lo mismo pasa en una empresa", explica Ezequiel Arcioni, Director en Michael Page.

El equipo antes que las estrellas

En el fútbol moderno abundan los ejemplos de planteles repletos de figuras importantes pero que aún así no lograron consolidarse como equipos. Las selecciones no son un caso apartado de esto de hecho; pero para los dirigidos por Scaloni esto es el camino contrario.

Durante los últimos años, el entrenador priorizó futbolistas que entendieran su rol dentro del grupo, incluso cuando eso implicaba dejar afuera nombres con mayor trayectoria o reconocimiento. Para Martín Gerding, socio regional de Page Executive, esa decisión refleja uno de los dilemas más frecuentes dentro de las organizaciones.

Los profesionales siempre se preguntan si incorporar a la persona más talentosa o a la que mejor trabaja en equipo. (Foto: Freepik)
Los profesionales siempre se preguntan si incorporar a la persona más talentosa o a la que mejor trabaja en equipo. (Foto: Freepik)

“Muchas empresas se enfrentan a la misma pregunta que un entrenador: si conviene incorporar al profesional más talentoso disponible o a la persona que mejor encaja dentro del equipo”, señala. Para él, la experiencia muestra que los resultados suelen depender menos de las individualidades que de la capacidad de construir dinámicas colectivas sólidas.

Y afirma: “Los equipos que ganan no son necesariamente los que tienen más talento, sino los que mejor funcionan como grupo“.

La idea coincide con una tendencia cada vez más valorada en el mundo laboral. De acuerdo con el informe Talent Trends 2026, las habilidades más demandadas por las organizaciones son las interpersonales, la capacidad de adaptación y el pensamiento analítico, competencias que dependen tanto del rendimiento individual como de la interacción con otros.

El liderazgo de la cercanía: “Mostrarse humano no es perder autoridad”

Durante décadas, la imagen del líder exitoso estuvo asociada a figuras que transmitían autoridad desde la distancia. En las empresas, en la política e incluso en el deporte, predominaba la idea de que quien conducía debía mostrarse firme, seguro y con pocas grietas visibles. Sin embargo, en los últimos años ese modelo empezó a transformarse. Las nuevas generaciones valoran cada vez más a líderes capaces de escuchar, reconocer errores y explicar decisiones.

Entonces, ya no alcanza con ocupar un cargo o tomar decisiones acertadas: también resulta clave generar credibilidad, transmitir cercanía y construir un sentido compartido de pertenencia.

No basta con ocupar un cargo, sino también es importante generar credibilidad y unión en el equipo. (Foto: AdobeStock)
No basta con ocupar un cargo, sino también es importante generar credibilidad y unión en el equipo. (Foto: AdobeStock)

Parte del reconocimiento que Lionel Scaloni consiguió dentro y fuera de la cancha parece estar vinculado con esa forma de liderar. Lejos de la imagen tradicional del entrenador distante o autoritario, construyó una relación basada en la confianza, el diálogo y la cercanía con el grupo. A lo largo de los últimos años mostró emociones en público, reconoció dudas y habló abiertamente sobre las dificultades que implica tomar determinadas decisiones.

Uno de los ejemplos más recordados ocurrió cuando admitió que dejar jugadores afuera de una convocatoria era una de las tareas más difíciles de su trabajo. Para Gerding, ese tipo de gestos reflejan un cambio profundo en las formas de liderazgo. “Hoy la vulnerabilidad dejó de ser una debilidad para convertirse en una fortaleza. Mostrarse humano no implica perder autoridad; implica generar confianza“, sostiene.

Los datos parecen respaldar esa percepción. Según relevamientos realizados por Michael Page, más del 40% de los trabajadores considera que la cercanía y la vulnerabilidad son cualidades esenciales en quienes ocupan posiciones de liderazgo.

Tener un plan y sostenerlo en el tiempo

En ese escenario, los especialistas encuentran en Lionel Scaloni un ejemplo de liderazgo que trasciende el fútbol. Más allá de los resultados deportivos, destacan la claridad con la que construyó un proyecto, sostuvo una idea de trabajo y logró transmitir certezas incluso en los momentos de mayor presión.

De acuerdo con el informe Talent Trends 2026 de Michael Page, el 57% de los profesionales considera que quienes ocupan puestos directivos comunican de manera transparente los desafíos y las decisiones difíciles.

Entonces, “todos quieren salir campeones, pero no todos tienen las mismas posibilidades. Lo importante es tener un plan, comunicarlo y sostenerlo“, explica Arcioni.

La comunicación en la oficina es esencial para el trabajo en equipo. (Foto: Freepik)
La comunicación en la oficina es esencial para el trabajo en equipo. (Foto: Freepik)

La lógica, aseguran los profesionales, es similar tanto en una selección como en una empresa. Las personas trabajan mejor cuando entienden qué se espera de ellas, cuál es su función y de qué manera contribuyen al objetivo colectivo.

En una cancha algunos defienden, otros generan juego y otros convierten los goles. En una organización ocurre algo parecido: el rendimiento individual suele potenciarse cuando existe claridad sobre el propósito común y sobre el rol que cada integrante ocupa dentro del equipo.

Gestionar diferencias para alcanzar un objetivo común

El Mundial también expone otro desafío que atraviesa a cualquier organización moderna: la convivencia entre perfiles distintos.

En la edición 2026 conviven varias generaciones de entrenadores y jugadores, con años y décadas de diferencia entre el más joven y el más experimentado. Lo mismo ocurre dentro de muchas empresas donde distintas generaciones comparten espacios, expectativas y formas de trabajo. Para los especialistas, la capacidad de integrar esas diferencias se volvió una habilidad central del liderazgo contemporáneo.

“Scaloni no lidera desde el ego ni desde la autoridad. Lidera desde la capacidad de integrar personas diferentes, generar confianza y construir una cultura donde todos entienden que el objetivo está por encima", resume Gerding.

Scaloni es el ejemplo de que se puede crear un equipo capaz durante momentos de presión. (Foto: Freepik)
Scaloni es el ejemplo de que se puede crear un equipo capaz durante momentos de presión. (Foto: Freepik)

Quizás por eso la experiencia de la Selección Argentina genera interés mucho más allá del fútbol. Porque detrás de los títulos, las estadísticas y los resultados aparece una pregunta que atraviesa cualquier actividad humana: cómo construir equipos capaces de rendir cuando la presión aumenta y el margen de error desaparece.

La gran enseñanza de los campeones del mundo parece ser que el talento sigue siendo importante, pero cuando llega el momento decisivo, son la confianza, el liderazgo y la capacidad de trabajar en conjunto las que terminan marcando la diferencia.

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