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Así lo indicó un cardiólogo, quien explicó los tres que activan el sistema cardiovascular y dio diez recomendaciones para cuidar el corazón durante el torneo.
Viernes 03 de Julio de 2026
21:06 | Viernes 03 de Julio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Mirar un partido decisivo de la Selección activa el sistema cardiovascular de una manera diferente que el ejercicio o un peligro real, mientras que el estrés emocional del hincha frente a un encuentro clave no es lo mismo que el que se siente al estar frente a un peligro real como un asalto o una catástrofe ni el estrés físico del ejercicio.
Los tres activan el sistema cardiovascular, pero con perfiles neuroendocrinos, vasculares e inmunológicos completamente distintos y eso cambia el riesgo cardiovascular real en cada caso, según indicó el Dr. Martín Lombardero (M.N. 79.096), quien añadió que “ver un Mundial estresa al corazón de forma distinta”.
El Dr. Lombardero, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología y autor de “El corazón es consciente” contó que hay tres tipos de estrés. “Los tres escenarios elevan la frecuencia cardíaca, la presión arterial, liberan adrenalina y cortisol, y aumentan el azúcar en sangre”.
“Todos entran dentro del estrés agudo o transitorio, pero dos de ellos fueron diseñados evolutivamente con un propósito claro: salvar la vida frente a un peligro o adaptar el cuerpo al entorno mediante el ejercicio”, dijo y agregó: “El tercero -el estrés del hincha- es, en cambio, un desajuste evolutivo moderno: activa un cuerpo preparado para luchar o huir mientras permanece inmóvil frente a una pantalla”.
Frente a un peligro real, la liberación de adrenalina es inmensa -puede superar los 10.000 pg/dl en instantes- y toda la sangre se redirige a músculos y cerebro en detrimento de otros órganos. Es un estrés intenso, pero breve: dura segundos o pocos minutos y, si se supera el peligro, el sistema nervioso simpático se apaga rápido, señaló el experto.
“En el ejercicio físico, también suben el cortisol, la adrenalina y la presión, pero el componente principal es la vasodilatación: las arterias liberan óxido nítrico, aumenta el flujo coronario y todo vuelve al equilibrio en pocos minutos gracias a una rápida intervención del sistema parasimpático. Es una respuesta para la que el cuerpo está evolutivamente preparado, y nos hace bien”, dijo.
El cardiólogo dijo que el estrés del hincha es distinto: oscilante, con cambios químicos de signo opuesto en instantes. En un partido clave, se activan en secuencia el miedo, la rabia, la esperanza, la euforia, la frustración y el alivio, todo en un par de horas.
“El cerebro emocional interpreta el partido como una amenaza, pero a diferencia del peligro real, no hay descarga motora: el cuerpo se prepara para correr o huir, pero permanece sentado en el sillón”, aseveró el Dr. Lombardero y añadió: “Eso explica por qué, después de un partido decisivo, la presión arterial y la taquicardia pueden mantenerse elevadas durante horas”.
Un estudio realizado durante una copa europea mostró que pacientes con cardiopatía tuvieron la presión alta hasta varias horas después del partido. El regreso al modo de relajación es mucho más lento que tras el ejercicio. Por eso no conviene salir a correr o hacer ejercicio intenso inmediatamente después de ver un partido clave: el cuerpo necesita un aterrizaje, no otro despegue.
El escenario con mayor riesgo de infarto y muerte súbita es, por lejos, el del peligro real en una persona con enfermedad coronaria no resuelta, dijo el especialista y explicó que “el ejercicio, en cambio, es el que menos riesgo conlleva: reduce entre 7 y 8 veces las chances de muerte súbita y 50 veces las de infarto”.
“El estrés del hincha está en un punto intermedio, con una dinámica propia: durante el Mundial 2006, jugado en Alemania, se registró una incidencia de eventos cardiovasculares agudos 2,6 veces mayor que en épocas sin Mundial, sobre todo en varones con antecedentes cardíacos”, aseveró.
Luego, dijo: “Ver el partido decisivo no es como hacer una ergometría sentado, pero tampoco es como estar frente a un peligro real. El fútbol puede gatillar eventos cardiovasculares en personas con factores de riesgo previos, pero también aporta algo valioso: el componente social de mirar el partido en familia o con amigos libera oxitocina, fortalece vínculos y amortigua -en parte- la respuesta al estrés”.
Para quienes tienen alguna alteración cardiovascular, las recomendaciones para cuidar el corazón son:
El estado emocional vulnerable del corazón se puede regular, y la mente cree en gran parte lo que uno mismo le dice.
Agencia NA
El partido como una montaña rusa emocional
¿Cuál de los tres tipos de estrés es más peligroso para el corazón?
Diez recomendaciones para el corazón durante el Mundial
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