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América Latina y Asia lideran reducción del hambre mundial, según informe de la ONU

Según el informe anual, en 2025 la prevalencia de la subalimentación se redujo al 7,8 % de la población mundial.

Martes 21 de Julio de 2026

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15:27 | Martes 21 de Julio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Las cifras más recientes sobre seguridad alimentaria muestran una ligera mejoría global, pero el hambre sigue siendo un problema grave que afecta a cientos de millones de personas. 

Según el informe anual El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI 2026), presentado en Roma por la FAO, el FIDA, el PMA, la OMS y UNICEF, en 2025 la prevalencia de la subalimentación se redujo al 7,8 % de la población mundial, lo que equivale a aproximadamente 645 millones de personas, es decir 43 millones menos que en 2022.

El descenso marca el tercer año consecutivo de reducción del hambre a nivel mundial, pero el informe advierte que el progreso es profundamente desigual. Dos regiones exhiben mejoras sostenidas: Asia y América Latina y el Caribe

En el caso de Latinoamérica y el Caribe la prevalencia media en 2025 fue del 4,8 %, afectando a unas 32 millones de personas, una caída desde el 6,1 % registrado en 2020, en pleno pico de la pandemia.

Las agencias que elaboraron el SOFI 2026 destacan que, pese a la tendencia positiva, persisten desafíos estructurales: desigualdad en el acceso a alimentoschoques climáticosconflictos y problemas económicos que ralentizan la recuperación en regiones particularmente vulnerables.

Para sostener y acelerar las mejoras, el informe propone medidas orientadas a fortalecer los sistemas alimentarios: invertir en agricultura sostenible y pequeñas producciones, ampliar redes de protección social, reducir el desperdicio de alimentos y promover políticas que integren la lucha contra la pobreza y la nutrición. En América Latina y el Caribe, las políticas públicas que apuntaron a la protección social y a la recuperación económica tras la pandemia parecen haber contribuido a la reducción observada.

En síntesis, el hambre global retrocede levemente, pero sigue afectando a un número inaceptable de personas, y los expertos subrayan la necesidad de políticas coordinadas y sostenidas para transformar la tendencia en avances firmes y equitativos.

América Latina y el Caribe: el caso de "éxito" de Sudamérica

La región ha revertido la tendencia negativa posterior a la pandemia, situando la prevalencia de hambre en el 4,8% en 2025, por debajo incluso de los niveles de 2015, sostiene el informe de la ONU

El liderazgo lo ejerce:

Sudamérica (Brasil, Argentina, Chile, Perú, Colombia y Uruguay), donde la combinación de programas de alimentación escolar, transferencias monetarias condicionadas y apoyo a la agricultura familiar ha generado los descensos más marcados, pasando del 5,5% en 2020 al 3,5% en 2025.

América Central (México, Guatemala, Honduras y El Salvador), con un progreso más moderado pero constante (del 5,7% al 5,1%), sostenido por la recuperación del empleo y la moderación inflacionaria.

Mientras que el Caribe sigue siendo la subregión más afectada con un 16,6%, donde la vulnerabilidad a shocks climáticos y la dependencia de importaciones alimentarias mantienen los retos estructurales.

"Estos resultados -agrega- reflejan la aplicación coordinada de dos pilares fundamentales: protección social dirigida a los más vulnerables (incluyendo programas de alimentación escolar) y atracción de inversiones para incrementar la producción y productividad agroalimentaria de forma sostenible".

"La moderación de la inflación alimentaria y el crecimiento económico regional han creado un entorno propicio para estos avances", dice luego.

Asia: recuperación acelerada y reducción estructural del hambre

Asia ha consolidado una trayectoria de mejora sostenida, reduciendo la prevalencia de hambre del 7,9% en 2021 al 6,0% en 2025.

El avance es particularmente notable en:

  • Asia Meridional (India, Bangladesh, Pakistán, Nepal y Sri Lanka), donde la prevalencia cayó del 13,9% al 9,3%, impulsada por la expansión de redes de protección social y la estabilización de los mercados locales de cereales y legumbres.
  • Asia Sudoriental (Indonesia, Vietnam, Filipinas, Tailandia y Myanmar), que pasó del 5,6% al 5,1%, reflejando inversiones sostenidas en infraestructura rural y seguridad alimentaria.
  • Asia Oriental (China, Japón y República de Corea), donde la cifra se mantiene por debajo del 2,5%, sostenida por décadas de inversión pública en productividad agrícola y cadenas de distribución eficientes.

África: progreso incipiente frente a desafíos estructurales

Por primera vez, África alberga el mayor número de personas que enfrentan hambre en el mundo: 309 millones en 2025, superando a Asia (292 millones).

Aunque la prevalencia regional disminuyó ligeramente del 20,3% en 2024 al 20,0% en 2025, el crecimiento poblacional impide una reducción en términos absolutos.

Lecciones para acelerar el progreso hacia 2030

“El éxito de Asia y América Latina y el Caribe demuestra que reducir el hambre es posible cuando convergen tres elementos: políticas económicas que favorecen el crecimiento inclusivo, inversiones estratégicas en sistemas agroalimentarios resilientes, y redes de protección social bien diseñadas”, asegura el informe.

Para sostener y ampliar estos avances, subraya la necesidad de repensar los subsidios agrícolas, dirigiendo recursos hacia alimentos nutritivos (frutas, verduras, legumbres) en lugar de concentrarlos en cereales básicos; fortalecer las cadenas de valor postcosecha, especialmente en refrigeración y transporte, para reducir pérdidas y bajar costos de alimentos perecederos; e integrar la protección social con la producción local, creando circuitos cortos que beneficien tanto a consumidores vulnerables como a pequeños productores.

 

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