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Informes elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR) revelaron cómo cambió la religión en el país y qué lugar ocupa la fe hoy.
Domingo 09 de Agosto de 2026
16:30 | Domingo 09 de Agosto de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La forma de vivir la religión en Argentina está cambiando. Rezar u orar en la intimidad continúa siendo la práctica religiosa más extendida, pero la meditación gana cada vez más espacio y ya alcanza niveles similares a la asistencia a misas, cultos o ceremonias religiosas.
Hoy la práctica religiosa se concentra en espacios íntimos y modalidades personales, aunque una parte de la población sigue participando de actividades en templos e iglesias. Entre quienes asisten, el principal motivo es recibir apoyo espiritual, seguido por problemas de salud y la necesidad de ayuda económica o alimentaria.
El panorama también muestra diferencias según la edad, la filiación religiosa y el nivel educativo. Esas son algunas de las conclusiones que surgen del segundo y tercer informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina, elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR) del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La religión y la espiritualidad siguen ocupando un lugar importante en la vida cotidiana, aunque se manifiestan de formas cada vez más diversas. Rezar u orar en la intimidad es la práctica religiosa más elegida durante el último año: la realizó el 53,7% de la población.
La meditación ya supera levemente a la asistencia a ceremonias religiosas presenciales. El 27,6% de los consultados optó por meditar, mientras que el 26,4% participó de actividades en templos o iglesias.
La conexión con lo trascendente o una energía espiritual gana cada vez más terreno y es la cuarta práctica más realizada en los últimos 12 meses con el 17,5%. Muy por detrás están las ceremonias religiosas por internet, el uso de aplicaciones religiosas o espirituales, el seguir a líderes religiosos o espirituales en redes y la consulta a la inteligencia artificial sobre temas religiosos o espirituales.
Si bien los datos expuestos muestras que la vida religiosa y espiritual sigue ocupando un lugar importante en la vida de los argentinos, el 42,9% de las personas consultadas expresó no realizar ninguna de las prácticas relevadas durante el último año.
La investigación marca diferencias entre la filiación religiosa evangélica y la católica. Mientras los evangélicos presentan los niveles más altos de práctica y participación comunitaria, entre los católicos predominan la oración personal y formas de práctica menos vinculadas con la asistencia institucional.
En los católicos, la práctica de rezar u orar en la intimidad alcanza al 67,9%. Solo el 33,1% asistió a misas o ceremonias religiosas presencial, lo que significa que cerca de dos de cada tres no participaron. Por otro lado, la meditación crece entre estos religiosos y ya es practicada por el 31,4%.
Los evangélicos, por su parte, tienen los niveles de práctica religiosa más elevados en diferentes categorías: el 78,4% reza u ora en la intimidad; el 40,3% asiste a ceremonias presenciales; y el 26,1% practica la meditación.
En tanto, el 80% las personas sin filiación religiosa se destaca por no haber realizado ninguna práctica religiosa o espiritual en los últimos 12 meses.
Otro de los datos relevados en el tercer informe es el papel que ocupan los templos en la vida social argentina. Para muchos, estos espacios continúan representando redes de apoyo y contención social.
En total, un tercio de la población argentina (35,5%), acudió de manera presencial a templos o iglesias en busca de respuestas concretas y contención frente a situaciones críticas. En contrapartida, el 64,5% no acudió para buscar ayuda.
Entre los motivos de consulta, el apoyo espiritual fue el principal (21,7%). Le siguen los problemas de salud con el 10,5%; la ayuda económica o alimentaria con el 8,9%; la capacitación o búsqueda de trabajo con el 7,1%; las actividades educativas o apoyo escolar con el 5,6%, otros con el 6,4%; y por último la violencia familiar con el 3% de las consultas.
Además, cabe destacar que las demandas económicas y laborales reúnen 16 menciones cada 100 personas encuestadas.
"Estas cifras revelan que el templo opera como espacio poroso, donde se entrelazan la contención del alma y la respuesta a las urgencias materiales", indica el informe.
Las personas de 50 años y más son quienes más recurren a los templos en busca de ayuda: el 45% acudió a estos espacios durante el último año, frente al 34% de los jóvenes de 16 a 29 años y al 27,6% de quienes tienen entre 30 y 49 años.
En sentido contrario, las personas de entre 30 y 49 años constituyen el grupo menos vinculado con estas redes de apoyo: el 72,4% afirma no haber pedido ayuda en un templo o iglesia durante los últimos doce meses. Esta proporción desciende al 66% entre los jóvenes y al 55% entre las personas mayores.
En el informe se plantean como posible interpretación que, entre quienes tienen 50 años y más, adquieren mayor relevancia la conciencia de la finitud, los límites del cuerpo y la búsqueda de sentido. Esto podría contribuir a explicar por qué presentan porcentajes considerablemente más altos de búsqueda de apoyo espiritual - 32,8%, frente al 14,2% de las personas de 30 a 49 años y al 18,2% de los jóvenes - y de ayuda ante problemas de salud -16,2%, frente a valores cercanos al 7% en los otros grupos.
A esto podría sumarse una mayor disponibilidad de tiempo en algunas etapas de la vida, vinculada con la jubilación o con una disminución de las demandas laborales y de cuidado. Sin embargo, aclararon que se trata de hipótesis interpretativas que requerirían estudios específicos para ser confirmadas.
Por otro lado, el nivel educativo también introduce diferencias claras en las búsquedas de ayuda. Entre quienes poseen menor nivel de instrucción formal (hasta secundario incompleto), el 42,8% acudió a un templo o iglesia en busca de algún tipo de apoyo durante el último año.
Entre las principales motivaciones se destaca la búsqueda de apoyo espiritual en momentos de crisis, que alcanza al 26,9% y supera en 5 puntos porcentuales a quienes completaron el secundario y en casi 13 puntos a quienes poseen estudios superiores. También adquieren relevancia los pedidos de ayuda ante problemas de salud (14,9%) y por necesidades económicas o alimentarias (12,5%).
En contrapartida, el 73,4% de las personas con nivel terciario y universitario afirmaron no haber solicitado ningún tipo de ayuda a organizaciones religiosas en los últimos doce meses. Esta menor recurrencia podría vincularse con la combinación entre credenciales educativas y una mayor disponibilidad de recursos sociales, culturales y económicos.
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