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El jefe de Gabinete, Diego Santilli, se reunirá con los mandatarios del norte en Posadas. Busca asegurar en el Senado el aval de los mandatarios del norte para el proyecto que ya tiene sanción de Diputados
Lunes 10 de Agosto de 2026
15:00 | Lunes 10 de Agosto de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
El Gobierno aceleró en las últimas horas una negociación con los diez gobernadores del norte del país para asegurar en el Senado la sanción del proyecto de Zonas Frías y abrir una discusión paralela sobre un régimen para las zonas cálidas. La estrategia oficial apunta a ordenar los dos debates por carriles distintos: conseguir primero el respaldo a la iniciativa que ya aprobó Diputados y habilitar después un canal legislativo específico para el reclamo de las provincias que enfrentan altos niveles de consumo eléctrico durante el verano.
El operativo político tuvo como principal articulador al jefe de Gabinete, Diego Santilli, que según pudo confirmar Infobae mantuvo contactos permanentes durante el fin de semana con los gobernadores de la región para llegar con posiciones más alineadas a la reunión de este miércoles en Posadas. En la Casa Rosada consideran que el entendimiento puede cumplir una doble función: despejar un frente de conflicto con las provincias del norte y garantizar, al mismo tiempo, los votos que el oficialismo necesita en la Cámara alta para aprobar el proyecto de Zonas Frías sin introducir cambios que obliguen a devolverlo a Diputados.

La cumbre del Norte Grande tendrá un rasgo político singular. Está prevista la presencia de los diez gobernadores de la región, pese a las diferencias que mantienen entre sí y a sus distintos niveles de cercanía con el gobierno de Javier Milei. Participarán el anfitrión, el misionero Hugo Passalacqua; Gustavo Sáenz, de Salta; Osvaldo Jaldo, de Tucumán; Raúl Jalil, de Catamarca; Carlos Sadir, de Jujuy; Leandro Zdero, de Chaco; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Elías Suárez, de Santiago del Estero; Ricardo Quintela, de La Rioja, y Gildo Insfrán, de Formosa.
La escala en Catamarca agrega un componente de gestión a la secuencia de conversaciones políticas que la Casa Rosada viene desarrollando con los gobernadores del Norte Grande. Mientras busca cerrar un acuerdo para encauzar el tratamiento legislativo de Zonas Frías, el Ejecutivo intenta exhibir al mismo tiempo avances en materia de infraestructura y financiamiento en provincias donde necesita construir interlocución estable. La presencia conjunta de Santilli y Caputo también muestra que la negociación con los mandatarios del norte dejó de ser un asunto limitado a la política parlamentaria y pasó a incorporar decisiones de gestión con impacto territorial.
Para el oficialismo, la reunión de Posadas también tendrá el valor de una prueba. Será el primer encuentro de estas características con gobernadores después del traspié que sufrió el Gobierno durante el debate de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La iniciativa fue aprobada, pero el Ejecutivo debió resignar dos capítulos que consideraba prioritarios para reunir los votos necesarios y evitar que el proyecto completo quedara comprometido en el Congreso.
Uno de esos puntos proponía ampliar los límites vigentes para la adquisición de tierras rurales por parte de inversores extranjeros, una modificación que había generado resistencia en varias provincias. El otro planteaba eliminar las restricciones para la venta de terrenos afectados por incendios. Ambos artículos quedaron fuera del texto final, en una señal que dejó expuesta la capacidad de los gobernadores para condicionar tramos centrales de la agenda oficial cuando sus intereses territoriales entran en juego.

Ese antecedente explica una parte del movimiento que Santilli desplegó durante el fin de semana. La negociación por Zonas Frías aparece en la Casa Rosada como una oportunidad para anticipar objeciones provinciales y construir un entendimiento antes de que el conflicto llegue al recinto. La fórmula que se discute consiste en separar el tratamiento del proyecto que ya tiene media sanción de Diputados del reclamo del Norte Grande por una tarifa diferencial para las provincias alcanzadas por temperaturas extremas durante el verano.
La diferencia con el episodio anterior es central para el Gobierno. En la discusión por la ley de tierras, las concesiones aparecieron en el curso de la negociación parlamentaria y obligaron al oficialismo a desprenderse de partes relevantes de su propuesta original. Esta vez, la intención es llegar al Senado con un acuerdo político previo y evitar que el reclamo del norte termine incorporado al texto o se transforme en un factor de demora para la aprobación definitiva.
El entendimiento que comenzó a delinearse en las últimas horas supone, en los hechos, dividir la discusión en dos etapas. La primera tendrá carácter inmediato y parlamentario: facilitar la sanción en el Senado del proyecto de Zonas Frías que ya pasó por Diputados. La segunda requerirá una elaboración específica y derivará en una nueva iniciativa para establecer condiciones diferenciales en aquellas provincias donde las temperaturas extremas empujan durante varios meses niveles extraordinarios de consumo eléctrico.
El planteo de los gobernadores del norte parte de una asimetría que buscan instalar en la discusión pública y legislativa. Mientras los regímenes asociados al frío reconocen el mayor consumo energético necesario para calefaccionar los hogares, las provincias del Norte Grande sostienen que el calor extremo produce durante el verano una exigencia comparable. En amplias zonas del norte argentino, el uso de sistemas de refrigeración deja de tener carácter accesorio y pasa a integrar el núcleo del consumo residencial de electricidad.
La intención oficial es que ese debate no interfiera en el tratamiento inmediato de Zonas Frías. Ese punto forma parte del núcleo político del entendimiento que Santilli busca cerrar con los gobernadores. En lugar de condicionar una iniciativa a la otra o de forzar modificaciones que obliguen a reabrir la discusión en Diputados, la alternativa que se analiza consiste en completar primero el trámite pendiente en el Senado y abrir después un expediente propio para las llamadas zonas cálidas.
Ese diseño permite entender la lógica de la negociación. No existe, al menos de manera formal, un intercambio directo entre un proyecto y otro, pero ambas discusiones empezaron a avanzar en paralelo. Los gobernadores tendrían así una vía para canalizar un reclamo que consideran estratégico para sus provincias, mientras el Gobierno podría despejar uno de los obstáculos políticos que enfrenta para completar la aprobación de Zonas Frías.

La jugada también le ofrece a la Casa Rosada un modo de evitar que la discusión por los subsidios derive en una confrontación entre regiones. El planteo apunta a instalar un criterio según el cual las necesidades derivadas del clima no son homogéneas en un país con diferencias térmicas tan marcadas. El problema que vendrá después será traducir ese principio en un esquema tarifario concreto y, sobre todo, determinar cuál será su costo fiscal y de qué manera se financiará.
Ese capítulo todavía forma parte de una etapa técnica. La reunión de Posadas tendrá, por eso, un contenido esencialmente político. Los gobernadores intentarán definir una posición regional antes de avanzar en una discusión más precisa sobre beneficiarios, períodos alcanzados, niveles de consumo y mecanismos de instrumentación de una eventual tarifa diferencial.
La participación directa de Santilli se inscribe además en una estrategia más amplia del oficialismo para ordenar su relación con los gobernadores en un momento en que buena parte de la agenda legislativa de Milei depende de bloques provinciales y aliados. Sin mayoría propia en el Congreso, la Casa Rosada necesita construir acuerdos proyecto por proyecto y, en especial en el Senado, la posición de los mandatarios conserva una influencia decisiva sobre una porción importante de los legisladores.
Desde la Jefatura de Gabinete, Santilli quedó en el centro de ese dispositivo. Su intervención durante el fin de semana tuvo como objetivo reducir diferencias antes del encuentro de Posadas y evitar que la cumbre se abra sin un entendimiento previo con la Nación. La apuesta del Ejecutivo es que la reunión sirva para ordenar la propuesta del Norte Grande y no para habilitar un nuevo frente de confrontación con las provincias.
La presencia de gobernadores opositores le agrega valor a ese movimiento. Si la posición común termina por incluir a los diez mandatarios, el Gobierno podría conseguir para Zonas Frías un respaldo que exceda con amplitud su círculo habitual de aliados. A la vez, los gobernadores tendrían margen para presentar el futuro régimen para las zonas de calor extremo como una construcción regional y no como el resultado de negociaciones individuales con la Casa Rosada.
En ese marco, el entendimiento alrededor de Zonas Frías le ofrece al oficialismo la posibilidad de resolver dos problemas al mismo tiempo. Por un lado, reunir los apoyos necesarios para completar el recorrido legislativo de una iniciativa que considera prioritaria. Por otro, encauzar institucionalmente una demanda del Norte Grande que podría transformarse en un nuevo foco de tensión si no encuentra una respuesta política.
La conversación abierta con los gobernadores también deja ver un mecanismo de negociación que la administración de Milei necesita consolidar para atravesar la próxima etapa parlamentaria. En lugar de limitar el vínculo con las provincias a la discusión por transferencias de recursos o reclamos fiscales, el Ejecutivo trasladó la negociación a una política sectorial con capacidad para atender intereses regionales concretos. Para los mandatarios, esa vía permite llevar a la mesa de diálogo demandas específicas de sus territorios. Para la Casa Rosada, abre la posibilidad de construir respaldo legislativo sin alterar necesariamente el núcleo de los proyectos que ya iniciaron su trámite en el Congreso.
La discusión sobre las zonas cálidas recién empieza. Una vez alcanzado un acuerdo político entre los gobernadores, será necesario definir hasta dónde llegará el beneficio, cuáles serán las provincias o localidades alcanzadas y de qué manera se fijarán los parámetros climáticos y de consumo que determinarán el acceso al régimen.
También deberá resolverse uno de los aspectos más sensibles para el Gobierno: cómo compatibilizar una tarifa diferencial con la política oficial de reducción y focalización de subsidios energéticos. La respuesta a esa cuestión será determinante para establecer el alcance final de la futura iniciativa y para evitar que el nuevo esquema entre en contradicción con los objetivos fiscales y energéticos del Ejecutivo.
Por esa razón, en la Casa Rosada consideran importante que el eventual proyecto surja de un trabajo conjunto con las provincias y no de una decisión unilateral de la Nación. La intención oficial es que los gobernadores participen en la definición del régimen y que la propuesta llegue luego al Congreso con un respaldo regional lo suficientemente amplio como para facilitar su tratamiento.
El primer test será este miércoles en Posadas. Los diez gobernadores buscarán cerrar una posición común y fijar las bases del proyecto que comenzarán a trabajar con el Ejecutivo. Si ese entendimiento se consolida, el efecto inmediato en Buenos Aires será despejar el camino para que Zonas Frías alcance la sanción definitiva en el Senado.
Para Santilli, el acuerdo también tendría un valor que excede la cuestión energética. Como jefe de Gabinete, quedó involucrado de manera directa en la construcción de los respaldos provinciales que necesita la agenda parlamentaria de la Casa Rosada. Alcanzar una posición común en una región integrada por administraciones de signos políticos distintos, incluidas algunas abiertamente críticas del Gobierno, le permitiría exhibir una negociación transversal en uno de los territorios más heterogéneos del país.
La negociación todavía debe atravesar, de todos modos, la instancia decisiva de esta semana. Hasta entonces seguirán los contactos para llegar a Posadas con la mayor parte de las diferencias resueltas. En el oficialismo hay confianza en que el entendimiento pueda cerrarse y en que los gobernadores acompañen el proyecto de Zonas Frías cuando llegue al recinto del Senado.
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