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El relato de uno de los denunciantes de Hernán Casciari: “Decidí invertir porque es una persona de los medios”

Facundo Pedrotti, uno de los presuntos daminificados, junto a su abogado Ariel Gil Ces explicó el mecanismo por el cual participó en los proyectos de Orsai Audiovisuales

Jueves 22 de Octubre de 2026

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15:17 | Jueves 22 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La denuncia penal presentada contra Hernán Casciari por un grupo de socios productores de Orsai Audiovisuales sumó nuevos testimonios y detalles sobre el funcionamiento de las inversiones. En medio de la discusión, Ariel Gil Ces, abogado representante de los 18 denunciantes, y Facundo Pedrotti, uno de los afectados, hablaron en Infobae al Mediodía (Infobae en Vivo) y explicaron cómo se acercaron al proyecto, qué información recibieron y por qué decidieron recurrir a la Justicia.

La presentación fue realizada contra Orsai Audiovisuales S.R.L. y su socio gerente, Casciari, por la posible comisión del delito de estafa y otras figuras que puedan surgir de la investigación. Según el escrito, los denunciantes invirtieron dinero en distintas producciones audiovisuales y sostienen que no recibieron rendiciones de cuentas suficientes sobre el destino de los fondos, los gastos de cada proyecto ni los resultados económicos obtenidos.

En el programa, Gil Ces contó cómo llegó el caso en sus manos. “Todo comienza cuando una persona se acerca al estudio diciendo que había invertido muy poca plata, 50 dólares, en un proyecto audiovisual, y que le parecía raro porque querían pedir que le dijeran en qué gastaban la plata y no había respuestas”, explicó. “Le digo: ‘Bueno, ¿cuánta gente es?. Hicimos una reunión y ahí me entero de que hay miles y miles de damnificados”, sostuvo el abogado.

 “Empezamos a ver ciertas pruebas que nos habían acercado y nos dábamos cuenta de que habían pedido por todos los medios que Casciari hiciera una rendición de cuentas, que explicara en cada proyecto cómo se había gastado el dinero, y nunca hubo una respuesta positiva”, afirmó. Por ese motivo, el abogado decidió avanzar primero con una intimación extrajudicial, con el objetivo de que la información fuera entregada antes de iniciar la denuncia penal. “Al principio pensamos que era una simple rendición de cuentas y después, observando las pruebas que había y lo que decía el mismo Casciari, pudimos pensar que había una estafa atrás de todo esto”, indicó.

 “Nosotros lo tipificamos y después la Fiscalía va a pedir ver qué delitos se han cometido”, explicó. Ante la consulta sobre el monto de la presunta estafa, estimó que podría acercarse a los USD 6 millones. “No era una donación. Era un bono, una inversión que prometía dividendos”, explicó Gil Ces al referirse al monto que habían abonado los damnificados. “Los socios productores saben que puede salir bien, puede salir mal o puede quedar empatado”, señaló. “El foco de la discusión es que no hay una rendición de cuentas legal en todo esto”, sostuvo. Los conductores remarcaron que, según esa explicación, el problema no sería que Casciari hubiera prometido una rentabilidad fija, sino que no habría informado de manera transparente qué ocurrió con el dinero invertido.

Gil Ces también mencionó declaraciones públicas en las que Casciari habría utilizado ejemplos vinculados con posibles ganancias. “Él explicaba en un montón de lados que, por ejemplo, en Proyecto Emi o Cinco guiones, el que invertía 100 dólares iba a cambiar el auto”, afirmó. “Sabemos que es una incoherencia, hay un engaño, hay un ardid para llegar a eso”, sostuvo.

Uno de los afectados que participó de la entrevista fue Facundo Pedrotti, también presente en el estudio: “Mi amigo me mostró la propuesta de participar en los proyectos. Era justo en ese momento Canelones y él ya estaba avisando que estaban recuperando la plata de La uruguaya y que estaban esperando dar las ganancias”, relató Pedrotti. “Me dijo: ‘Por lo menos no vamos a perder. Recuperás la plata, pero si salís ganando, buenísimo’. Y él mismo lo decía para Canelones: que por lo menos salías empatado”, explicó el damnificado ante la cámara.

“Yo dije: ‘Lo está ofreciendo una persona del ámbito, una persona visible en todos lados, porque trabajaba en los medios’. Pensé que no iba a pasar lo que está pasando”, contó. También comparó la decisión con otras formas de ahorro o inversión. “Si salgo empatado, no pierdo nada. En vez de guardar esa plata o invertirla en otra cosa o ponerla en un plazo fijo, pensé que podía salir ganando con esto”, explicó.

En total, Pedrotti invirtió USD 850. Sin embargo, al momento de la entrevista, solo figuraban USD 23 en su cuenta dentro de la plataforma de Orsai. “Puede ser que pudiéramos perder, sí. Existía esa posibilidad y no la discuto. Pero si perdés, ¿por qué no muestra la rendición de cuentas? ¿Cómo sabemos que realmente perdimos?”, planteó.

El afectado explicó que no había firmado un contrato tradicional para ingresar a los proyectos. El procedimiento se realizaba a través de una página web en la que los participantes registraban sus datos y luego compraban una participación. En Canelones, el aporte mínimo era de USD 100, mientras que en La muerte de un comediante se podía ingresar desde USD 50. “Una vez que comprabas, te llegaba un mail que decía: ‘Bienvenido a la comunidad, ahora sos parte de este proyecto’”, relató Pedrotti. “Podías elegir los actores, participar del set, ser extra y aportar ideas. Se hacían reuniones los viernes, se escuchaban las propuestas y después se votaba”, profundizó.

Pedrotti invirtió en Canelones y La muerte de un comediante, dos de los proyectos que, según se explicó en el programa, eran considerados más ambiciosos por sus protagonistas. En el primer caso, los socios pudieron elegir a los actores. Sin embargo con el paso del tiempo la participación de los socios fue disminuyendo y comenzaron a detectar distintos problemas. En La muerte de un comediante, parte de la filmación se realizó en Bruselas y algunos participantes viajaron para observar el rodaje. “Parecía un viaje de egresados. No sabemos por qué había gente de más en los sets de filmación”, afirmó el abogado.

Pedrotti también mencionó dificultades vinculadas con la distribución de esa película. “Cuando empezamos a notar falencias con La muerte de un comediante, porque la distribuían en cines y en muchos no tenía subtítulos, le empezamos a mandar mensajes a Walter Gammarota”, contó Pedrotti. Según su relato, Gammarota -señalado en múltiples testimonios como la persona que gestionaba la comunicación con los socios productores- respondía que estaba concentrado en la producción de Canelones y luego comenzó a cerrar los canales de comunicación.

Ante la falta de respuestas, los participantes crearon un canal interno para intercambiar información. “Un Excel lo puede dibujar cualquiera. No teníamos la información suficiente para saber qué estaba pasando”, sostuvo.

El afectado agregó que durante una reunión virtual habían visto otro archivo elaborado por una productora, pero que luego no se los entregaron pese a sus pedidos. “Walter Gammarota dijo que iba a ver cómo lo conseguía y nos lo iba a pasar”, relató. Finalmente, Pedrotti confirmó cuál era el saldo que figuraba en su cuenta de Orsai: USD 23. “Ni los toqué. Están ahí”, afirmó. Para él, el punto central del reclamo sigue siendo el mismo: aun cuando una inversión pueda tener riesgo y una película pueda no generar ganancias, los socios necesitan conocer con precisión qué ocurrió con el dinero que aportaron y cómo se administró cada producción.

 

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