(Por Néstor TITI Bosetti)... La salud no puede depender de la suerte, del lugar donde vivís o de si podes pagar una consulta , El Estado debe dar respuesta
09:39 | Jueves 29 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La salud de los riojanos tiene que ser una prioridad real, no solamente un discurso.
Cuando una persona necesita un médico, un estudio, un medicamento o una cirugía, necesita respuestas. No puede quedar librada a la suerte, a sus recursos económicos o al lugar donde vive.
No alcanza con anunciar obras y programas. Hay que discutir cómo funciona el sistema, cuánto se invierte, cómo se usan los recursos y por qué tantas familias sienten que conseguir atención se vuelve una lucha.
Y hay algo fundamental: no hay salud de calidad sin trabajadores reconocidos, salarios dignos y condiciones adecuadas para cumplir su tarea.
No podemos seguir postergando la inversión en salud. Si los recursos son limitados, hay que establecer prioridades. Y la salud tiene que estar entre las primeras.
Seis ejes que debemos poner sobre la mesa
1. Inversión: ¿cuánto se destina a salud y cuáles son las necesidades más urgentes?
2. Salarios: ¿cómo mejorar los ingresos y las condiciones de quienes sostienen el sistema?
3. Atención a tiempo: ¿cómo reducir las demoras en turnos, estudios y cirugías?
4. Interior provincial: ¿cómo garantizar médicos, especialistas y servicios esenciales en todos los departamentos?
5. Prevención y tratamientos: ¿cómo asegurar medicamentos, controles preventivos y atención de la salud mental?
6. Transparencia: ¿cómo saber qué recursos se utilizan, qué resultados se obtienen y qué problemas siguen sin resolverse?
Estos temas necesitan datos, investigación y debate. Hay que escuchar a los profesionales, conocer la realidad de los hospitales y atender lo que viven los pacientes.
No se trata de buscar culpables antes de conocer los hechos. Se trata de dejar de mirar para otro lado y empezar a discutir soluciones.
La salud no puede esperar a que llegue una crisis para ocupar un lugar en la agenda pública.
Antes de discutir nombres, discutamos prioridades. Antes de prometer, investiguemos. Y antes de resignarnos, preguntémonos qué tenemos que cambiar.
Poner este tema sobre la mesa, es el primer paso.