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Fracasó la CELAC: Argentina bloqueó una condena regional por la detención de Maduro

La cumbre virtual terminó sin declaración conjunta tras el rechazo de Argentina y otros países a condenar el operativo de EE.UU. contra Maduro.

Domingo 04 de Enero de 2026

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21:27 | Domingo 04 de Enero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) cerró este domingo una reunión extraordinaria sin lograr el objetivo central que había impulsado su presidencia pro tempore: consensuar una condena regional al operativo militar de Estados Unidos que derivó en la detención del líder del régimen venezolano, Nicolás Maduro. La falta de acuerdo expuso, una vez más, la profundidad de las divisiones políticas que atraviesan a América Latina.

El encuentro, convocado de urgencia por el presidente colombiano Gustavo Petro, se desarrolló por videoconferencia y contó con la participación de cancilleres y representantes diplomáticos de los 33 países que integran el foro. La intención era fijar una posición común frente a la intervención estadounidense, a la que varios gobiernos califican como una violación al principio de no injerencia.

 

La resistencia de Argentina

Sin embargo, la iniciativa chocó con la resistencia de un bloque de países encabezado por Argentina, al que se sumaron Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Ese grupo rechazó cualquier pronunciamiento que pudiera interpretarse como una defensa política del régimen venezolano o una crítica directa a Washington, lo que terminó bloqueando la declaración conjunta.

 
Pablo Quirno, actual canciller, en el Congreso

Pablo Quirno, actual canciller, en el Congreso

La posición argentina fue clave para articular esa minoría de veto. El canciller Pablo Quirno impulsó una estrategia en clara señal de desacuerdo con el enfoque promovido por Petro y respaldado por los gobiernos alineados con el eje bolivariano, entre ellos Cuba, Nicaragua y Honduras.

Antes del encuentro, un grupo de países, Colombia, Brasil, Chile, México, España y Uruguay, había expresado reparos al despliegue militar ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump, que culminó con la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, hoy detenidos en Nueva York y a la espera de enfrentar cargos por narcoterrorismo transnacional.

 

Tensiones al interior de la región

Un ejemplo de esa tensión se observa en Chile. El presidente Gabriel Boric acompañó las críticas al accionar estadounidense, pero su inminente sucesión abre un escenario radicalmente distinto: José Antonio Kast, favorito para asumir el poder, celebró la detención de Maduro y la calificó como un punto de inflexión para frenar la expansión del narcotráfico y el crimen organizado en la región.

Un contraste similar se da en Honduras. Mientras la presidenta Xiomara Castro fue una de las voces más duras contra la captura del líder venezolano, el espacio político del dirigente Nasry Asfura, posible sucesor en el Ejecutivo, respaldó públicamente el operativo y lo presentó como un avance en defensa de la libertad y los derechos humanos.

La canciller Diana Mondino destacó las relaciones con Brasil y opinó sobre un posible encuentro entre Javier Milei y Lula da Silva. Foto: Archivo MDZ
La canciller Diana Mondino destacó las relaciones con Brasil y opinó sobre un posible encuentro entre Javier Milei y Lula da Silva. Foto: Archivo MDZ

La misma lógica quedó expuesta días atrás en el Mercosur. Allí, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva rechazó cualquier hipótesis de intervención militar, mientras que el mandatario argentino Javier Milei expresó un respaldo explícito a Trump y a la necesidad de desalojar del poder al régimen venezolano.

Durante la reunión virtual de la CELAC, los cancilleres de Cuba, Nicaragua y Uruguay, junto con representantes de Colombia y del propio gobierno venezolano, pronunciaron discursos de fuerte tono crítico contra Estados Unidos.

Del otro lado, cerca de un tercio de los países del bloque cuestionó la legitimidad del régimen bolivariano y puso el foco en las violaciones sistemáticas a los derechos humanos registradas en Venezuela durante la última década. El choque de visiones volvió a dejar al organismo regional atrapado entre su vocación de diálogo y una realidad política cada vez más fragmentada.

 

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