En diálogo con Fénix, la jueza explicó cómo funcionará el nuevo sistema acusatorio en La Rioja y advirtió que la violencia de género es hoy una de las principales problemáticas judiciales de la provincia.
20:26 | Miércoles 06 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La jueza Gisella Flamini, titular del Juzgado de Instrucción de Violencia de Género y Protección Integral de Menores N° 2, brindó detalles sobre la profunda transformación que atravesará el sistema judicial penal con la implementación del modelo acusatorio adversarial.
En diálogo con Fénix, Flamini explicó que “las mesas de entrada de cada juzgado van a desaparecer” y serán reemplazadas por una gran oficina judicial centralizada que trabajará con un “colegio de jueces”.
“Todos los jueces penales pasarán a ser iguales y trabajarán de manera coordinada”, indicó, al detallar que los empleados judiciales se concentrarán en una única oficina encargada de fijar audiencias, notificar a las partes y organizar el funcionamiento administrativo.
Además, confirmó que el sistema dejará atrás el expediente tradicional en papel. “Todo se va a grabar a través de cámaras”, sostuvo, señalando que las audiencias serán completamente orales y audiovisuales. “No habrá más actas como las conocemos hoy”, agregó.
La magistrada remarcó que las grabaciones servirán como respaldo para apelaciones o revisiones posteriores. “Las partes podrán pedir esos videos para fundamentar recursos o impugnaciones”, explicó.
Por otra parte, Flamini reveló estadísticas preocupantes sobre violencia de género y niñez en La Rioja. “En un semestre ingresaron más de 700 causas en el juzgado de violencia, contra unas 300 en juzgados comunes”, señaló. Además, afirmó que su juzgado emitió más de 2.000 resoluciones en el mismo período.
“El problema evidentemente está en materia de violencia de género y niños, niñas y adolescentes”, advirtió, y sostuvo que será necesario priorizar qué casos deben llegar a juicio y cuáles podrían resolverse mediante mediaciones o salidas alternativas.
En ese sentido, defendió la mediación como una herramienta clave. “La mediación es pacificadora y en muchos casos es la mejor solución”, aseguró. También cuestionó antiguas interpretaciones judiciales que impedían acuerdos en casos de violencia de género, al considerar que limitaban la capacidad de decisión de las mujeres.
Finalmente, señaló que muchos de los problemas actuales del sistema judicial se originan en la burocracia y el exceso de escritos. “La sobrecarga radica en lo escrito y en el trámite burocrático”, concluyó, al plantear que modelos similares podrían aplicarse en el futuro también en los fueros civil y laboral.