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El peronismo riojano selló una pax armada: unidad para blindar a Quintela y la incógnita del 2027

( Por. EDUARDO NELSON GERMAN)

Domingo 27 de Septiembre de 2026

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09:39 | Domingo 27 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

El gobernador logró una foto inédita con tres exmandatarios provinciales para retener la conducción partidaria sin desgastes. La necesidad de exhibir orden hacia el PJ nacional, el límite de las arcas para costear internas y la danza de nombres para una sucesión que el oficialismo busca congelar.

En el peronismo rige una vieja máxima que suele activarse cuando el contexto arrecia: la supervivencia ordena más rápido que las afinidades ideológicas. El cierre de listas para la renovación de autoridades del Partido Justicialista de La Rioja acaba de ratificar esa regla no escrita con una contundencia quirúrgica. Al filo de la medianoche y tras meses de febriles negociaciones en los 18 departamentos, el oficialismo provincial consagró una lista de unidad absoluta encabezada por el gobernador Ricardo Quintela, desactivando cualquier atisbo de interna en las urnas.

El dato central que arroja la fotografía no es meramente estatutario. Para garantizar el blindaje, Quintela logró sentar en la misma mesa de acuerdos a los tres hombres que moldearon las últimas tres décadas del poder riojano: Ángel Eduardo Maza, Luis Beder Herrera y Sergio Casas. En una provincia donde las fracturas entre antecesores y sucesores solían dirimirse a cielo abierto y con saldo de destituciones o sangrías legislativas, la convergencia de las tres vertientes bajo el paraguas quintelista constituye un hecho político inédito.

Sin embargo, detrás del festejo militante y la proclamada «cohesión federal», el acuerdo expone tanto fortalezas tácticas como debilidades estructurales.

 

La vidriera nacional y el fantasma del "pato rengo"

Para Quintela, evitar una interna doméstica no era una opción: era una condición de subsistencia para su proyección nacional. Erigido desde el 10 de diciembre como uno de los mandatarios más confrontativos con la Casa Rosada y la figura de Javier Milei, el riojano aspiraba a mostrar músculo político hacia la mesa chica del PJ nacional, la CGT y sus pares del Norte Grande.

Exhibir un partido provincial fragmentado o enredado en disputas comiteriles hubiera dinamitado de raíz su prédica de «unidad de abajo hacia arriba» para reconstruir al justicialismo rumbo a 2027. Peor aún: cualquier grieta en los departamentos del interior habría adelantado de forma prematura el síndrome del pato rengo, restándole autoridad de mando a un Ejecutivo que atraviesa una severa asfixia financiera por el recorte de transferencias no automáticas, la parálisis total de la obra pública y el impacto recesivo en el consumo local.

A ello se sumó un factor prosaico pero determinante que la propia secretaria electoral partidaria, Silvia Machicote, se encargó de transparentar en la previa: el PJ no tenía los fondos para bancar una elección interna. En un escenario de cuentas públicas exhaustas, afrontar el costo logístico de desplegar urnas en parajes alejados y movilizar estructuras hubiera resultado no sólo un despropósito económico, sino una torpeza comunicacional frente a una sociedad golpeada por los aumentos de tarifas y salarios deprimidos.

Contención territorial y reparto de sillas

 

El diseño de la nueva Mesa Directiva del Consejo Provincial refleja la clásica ingeniería peronista de balance territorial:

  • La vicepresidencia quedó para Karina Tello, garantizando la presencia femenina.
  • El dirigente de Capital José Simán y Alejandra Oviedo, completan las vicepresidencias, mientras que el dirigente Miguel Galeano retuvo la Secretaría General.

En el Departamento Capital —el distrito de mayor peso electoral y caja política—, el intendente Armando Molina ratificó su liderazgo partidario. Fue secundado en la vicepresidencia por la médica Viviana Pérez (directora del Hospital de la Madre y del Niño), incorporando además a figuras del gabinete y del deliberativo comunal.

Por su parte, la lista de los 15 congresales nacionales funcionó como el gran contenedor de aspiraciones y fidelidades: allí conviven ministros del gabinete de gestión, senadores como Florencia López y Fernando Rejal, y diputados nacionales como Gabriela Pedrali y el propio Sergio Casas.

El nudo gordiano: el 2027 y la carrera sucesoria

Pese a la imagen de monolítica concordia, el cierre de listas operó como un congelador de tensiones, no como su resolución definitiva. Sin reelección posible para Quintela en 2027, la carrera por la gobernación permanece latente y con un pelotón de aspirantes que incluye a la vicegobernadora Teresita Madera, los senadores López y Rejal, y ministros con territorio.

A esa grilla tradicional se sumaron en las últimas semanas lecturas que proponen oxigenar la oferta apelando a la "reserva» política y técnica, como el secretario General de la Gobernación, Ricardo Herrera, o la rectora de la UNLaR, Natalia Álbarez Gómez.

La disuta de fondo sobre las reglas electorales para 2027 (reforma electoral, eventual reimplantación de la ley de lemas o unificación con el calendario nacional) quedó en pausa bajo el mandato de la unidad forzada.

El justicialismo riojano demostró, una vez más, su formidable capacidad de pragmatismo y abroquelamiento institucional frente a la crisis. Ganó tiempo y cerró filas hacia afuera. El verdadero desafío de Quintela comenzará el día después: administrar las ambiciones de su tropa propia antes de que la calma partidaria ceda paso a la inevitable pelea por el poder real.

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