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Los abusos de la poderosa minera china que busca dominar los túneles de oro de Buriticá

La presencia de la poderosa minera china Zijin en los yacimientos de oro de Buriticá, Colombia, ha generado tensiones con la comunidad local y mineros artesanales, desatando un conflicto marcado por explosivos bajo tierra y controversias ambientales.

Sábado 09 de Septiembre de 2023

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18:59 | Sábado 09 de Septiembre de 2023 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

En el año 2020, el régimen chino se encontró con una oportunidad única: adquirir el control del proyecto de explotación de oro más importante de Colombia mediante la compra de la empresa canadiense Continental Gold Inc. por medio de su poderosa firma minera, Zijin. Esta transacción multimillonaria, por un valor de US$989,19 millones, otorgó a Zijin el acceso a la infraestructura y los títulos mineros necesarios para explotar aproximadamente 1.900 hectáreas en el proyecto aurífero de Buriticá. Este proyecto, cuya licencia se inició en 2002 y finalizó en 2016 con la aprobación de la Corporación Autónoma Regional de Antioquia, no tuvo en cuenta la larga tradición minera artesanal de la región ni la presencia de mineros locales.

El valle de Higabra, ubicado en esta región, es conocido por su producción de materiales de construcción a cielo abierto y minerales como Zinc, Plomo y Cobre, con cifras que alcanzan hasta 4.000 toneladas diarias según la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales. Además, el proyecto tiene el potencial de producir hasta 240,000 onzas de oro al año, según las estimaciones de Zijin, lo que podría duplicar la producción aurífera de Colombia.

Sin embargo, mucho antes de la llegada de las transnacionales a la zona de Buriticá, la extracción de oro estaba en manos de mineros artesanales. Uno de ellos, Jaime de Jesús Oliveros Ospina, docente jubilado y escritor, había estado realizando trabajos de explotación artesanal del metal en la región durante más de dos décadas. Con la Ley 1382 de 2010, que permitía la concesión minera a los explotadores tradicionales, Oliveros vio la oportunidad de formalizar su trabajo. Aunque presentó su solicitud ante la Agencia Nacional de Minería (ANM) en 2013, la norma fue declarada inexequible posteriormente. A pesar de que la derogación de la ley ocurrió después de su solicitud, la Secretaría de Minas de Antioquia rechazó su petición, convirtiéndolo en un minero ilegítimo.

A pesar de que el Consejo de Estado suspendió la decisión de la Secretaría de Minas en 2016 y prohibió los controles de minería informal, Oliveros aún no ha podido ejercer su labor debido a una serie de obstáculos. Además, él y otros mineros artesanales se enfrentan a acusaciones, persecución y atropellos, y temen ser demandados por explotación ilícita de yacimientos mineros.

El conflicto se ha intensificado bajo tierra, donde se han producido enfrentamientos violentos. El proyecto de Zijin en Buriticá consta de tres túneles, incluyendo la antigua mina Yaraguá, la Rampa Sur y Higabra, que juntos suman 23 kilómetros de túneles subterráneos, formando una verdadera ciudad subterránea. La zona se ha convertido en un campo de batalla, con enfrentamientos entre mineros artesanales y la compañía china.

Uno de los problemas más graves ha sido el uso de explosivos y lodos tóxicos. La utilización de explosivos por parte de personas no autorizadas ha amenazado la seguridad de los trabajadores de la mina y la Policía Nacional, a pesar de que esta última se encarga de proteger las instalaciones de Zijin. También se ha informado de la utilización de lodos tóxicos que han resultado en lesiones y han generado preocupaciones sobre la salud de los mineros artesanales que trabajan ilegalmente en los túneles.

Además de los enfrentamientos violentos, las preocupaciones ambientales también han aumentado debido al incumplimiento de compromisos ambientales por parte de la compañía. Tanto Continental Gold bajo administración canadiense como Zijin han enfrentado problemas relacionados con la reforestación, la contaminación del agua y la falta de inversión en proyectos ambientales requeridos por la ley colombiana.

El conflicto en Buriticá también ha involucrado a las fuerzas de seguridad, ya que la Policía Nacional ha brindado seguridad a Zijin a través de convenios desde 2015. Esto ha generado tensiones adicionales entre los mineros artesanales y las autoridades.

El conflicto en torno a la mina de oro de Buriticá ha sido un tema candente en Colombia, y se espera que continúe siendo un problema complejo que requiere una solución integral. El Gobierno colombiano está considerando una reforma al Código Minero para abordar las preocupaciones de los mineros informales y legales en la región. La senadora Isabel Cristina Zuleta está a cargo de formular un proyecto de reforma que busque fortalecer los mecanismos para reconocer y regular a ambos grupos de mineros, en un intento por encontrar una solución humanitaria y poner fin al abuso de poder en la zona.

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