Carlos Martínez León explicó que la captura de Maduro respondió a una operación militar compleja y profesional. Señaló que “no fue un bombardeo al azar, sino una operación de fuego de ablandamiento”, un procedimiento destinado a neutralizar defensas antes de la extracción del objetivo. En ese sentido, detalló que “primero se desactivan las posiciones antiaéreas para permitir el ingreso seguro de los helicópteros”.
Según el análisis del especialista, el operativo incluyó helicópteros de ataque y transporte, y fue ejecutado por fuerzas especiales estadounidenses. “Los que lo extraen son operadores de la Delta Force, comandos especiales del ejército de Estados Unidos”, explicó, y remarcó que este tipo de tropas solo actúan cuando el objetivo está plenamente identificado. “Ellos sabían exactamente dónde dormía Maduro, conocían la casa, los pasillos y hasta tenían un plan por si ingresaba a un búnker”, afirmó.
Martínez León sostuvo que una operación de esta magnitud solo es posible con colaboración interna. “Es evidente que tenían información de inteligencia muy valiosa, y esa información solo se obtiene con infiltración dentro de los anillos de seguridad”, señaló. Si bien aclaró que no puede afirmar quiénes participaron, fue contundente al afirmar que “sin entrega o sin filtraciones internas, una operación así no se puede realizar”.
Desde una mirada política y emocional, el ingeniero militar aseguró que la captura de Maduro no implica el fin inmediato del régimen. “Mi sensación fue de esperanza más que de alegría, porque la caída de Maduro no significa la caída de la dictadura”, expresó. En ese sentido, explicó que el poder en Venezuela está fragmentado y que “Maduro es la cara visible, pero no el que concentra todo el poder”.
También se refirió al rol de Cuba dentro del esquema de poder venezolano y afirmó que “Venezuela es un caso único en el mundo, un país que se dejó invadir de forma pacífica”. Según explicó, la infiltración cubana comenzó hace más de 20 años y se extendió a todos los niveles del Estado y de las Fuerzas Armadas. “Siempre había un cubano observando de cerca en las unidades militares”, relató.
Martínez León habló además de la situación de los presos políticos y detalló que “hay entre 900 y 1.000 presos políticos en Venezuela, de los cuales alrededor de 300 son militares”. Indicó que muchos de ellos permanecen detenidos sin proceso judicial y que otros son civiles, estudiantes e incluso menores de edad. “Hay gente presa por protestar o por publicar algo en redes sociales”, afirmó.
Consultado sobre las manifestaciones de apoyo a Maduro fuera de Venezuela, fue crítico y sostuvo que “quien apoya la dictadura lo hace desde la ignorancia”. En ese sentido, afirmó que “no saben lo que es vivir sin libertad, con presos políticos, con medios cerrados y con torturas comprobadas”.
Finalmente, Martínez León analizó por qué el operativo se concentró únicamente en Maduro. “Trump es pragmático, se llevó a Maduro porque no podía negociar con él y dejó a quienes considera más negociables”, señaló, y concluyó que “esto es solo el primer paso de un proceso de cambio político en Venezuela”.
La captura de Nicolás Maduro, según el especialista, marca un punto de inflexión, aunque advirtió que el desenlace dependerá de las decisiones que se tomen en los próximos meses dentro y fuera del país.















