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En la casa más famosa del país reinan estrategias y bandos enfrentados, pero las preferencias personales en la cocina sacan a la luz nuevas fisuras entre los participantes
Martes 03 de Marzo de 2026
11:51 | Martes 03 de Marzo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La tensión en la casa de Gran Hermano Generación Dorada aumentó cuando Brian Sarmiento, exfutbolista, rompió en llanto al descubrir que el almuerzo preparado por Andrea del Boca contenía comino, un ingrediente que, según él, le provoca malestar. Sarmiento expresó entre sollozos que creía que la actriz había actuado “a propósito” y se dirigió al confesionario para desahogarse.
El exjugador se quebró tras recibir su plato porque identificó el comino en la comida. Ya había advertido al inicio de la semana que esa especia le hacía mal y había pedido evitarla. Al notar que en el guiso estaba incluida se sintió pasado por alto por la actriz y la responsabilizó por su malestar durante el almuerzo del lunes 2 de marzo.
El episodio se sumó a otras dificultades recientes en torno al manejo de la cocina en la casa. Al recibir el plato, Sarmiento afirmó: “Lo hizo a propósito, fue lo primero que le dije. Me cae mal y lo hizo a propósito”. Su reacción reflejó su percepción de haber sido ignorado, pues sostenía que su intolerancia al comino ya era conocida.

Andrea del Boca, encargada habitual de la cocina, preparó el guiso tradicional para ese almuerzo. Sarmiento indicó que había comunicado desde el inicio de la semana que el comino le hacía mal, y por eso se sintió afectado al probar el plato.
Al ser consultada por lo ocurrido, Del Boca restó importancia al conflicto. Consideró que las diferencias entre quienes comparten la casa reflejan dificultades de algunos para adaptarse, en referencia a las quejas relacionadas con los ingredientes y la convivencia.
La discusión por la comida activó la intervención de otros integrantes de la casa de Gran Hermano. Solange Abraham preparó una alternativa con lentejas y choclo para quienes no consumen carne, y Yanina Zilli entregó ese plato específicamente a Sarmiento.
El incidente incrementó la tensión interna, en un contexto marcado por las discrepancias en torno a las preferencias alimentarias —incluido el vegetarianismo— y la gestión compartida de la cocina. Estas diferencias quedaron más expuestas luego del desencuentro generado por un solo condimento.
El desenlace del episodio mostró que el clima de convivencia sigue resintiéndose por gestos cotidianos y respuestas emocionales. La situación actual revela que los pequeños conflictos todavía profundizan las divisiones dentro del juego.
Andrea del Boca, protagonizó un reclamo directo ante el desperdicio de alimentos durante las primeras jornadas de convivencia. Del Boca expuso su malestar frente a la falta de organización y el uso descuidado de la comida, interviniendo ante sus compañeros con declaraciones que evidenciaron el calibre del desafío logístico que enfrentan tanto los participantes como la producción.
La intervención de la actriz funciona como testimonio principal sobre cómo la administración de recursos puede tensar el sistema interno del programa, donde la dinámica de abastecimiento controlado establece una variable clave en la narrativa audiovisual. La actriz se autodefinió como “atacada” y cuestionó el impacto de las decisiones individuales en la experiencia colectiva: “Es no pensar en el otro, es me cago en el otro”, afirmó a cámara, explicitando el vínculo entre conducta cotidiana, sostenibilidad y conflicto televisivo.
El conflicto se desencadenó frente a una situación puntual: restos de sopa y fideos quedaron en la olla tras su consumo y no fueron almacenados adecuadamente. Andrea remarcó: “Estaba haciéndome el té y veo que alguien hizo sopa o fideos y dejaron ahí lo que quedó en la olla, no me parece mal que si tenés hambre hagas. ¿Pero lo que resta por qué no lo ponen en ese coso de telgopor que está ahí y lo guardan en la heladera?”, interrogó en tono elevado, dejando registro de cuál es el umbral de tolerancia ante el desperdicio de alimentos en esta edición del reality.
Del Boca emitió un análisis interno sobre la planificación de comidas respecto a preferencias personales y demandas nutricionales del grupo, enfatizando la dificultad de coordinar menús cuando existen restricciones o hábitos diferenciados: “Yo no sabía que Sol no come carne. Entonces, el día que vamos a hacer milanesas, es decir, pensemos, no sé, hacer otra cosa para la persona que no puede comer carne”. Esta mirada sobre logística alimentaria se reflejó también en el monitoreo del consumo de huevos, donde la participante calculó la distribución según lo disponible: “El problema es que si cada uno come siete huevos, después es muy difícil, porque era la cuenta que yo le hacía. Yo no como huevos desde que entré, pero me corresponderían entonces veintiún huevos”, explicó.
El papel de Andrea del Boca y el condimento polémico




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