En diálogo con Fénix, la jueza de Violencia de Género analizó el femicidio de Jesica Mercado, reconoció falencias en el sistema judicial y apuntó a la raíz cultural del problema.
20:04 | Miércoles 25 de Marzo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La jueza de Instrucción y Violencia de Género N° 2, Gisela Flamini, se refirió al femicidio de Jesica Mercado y al funcionamiento del sistema judicial ante hechos de violencia extrema, en un contexto que definió como crítico.
En diálogo con Fénix, sostuvo que el caso deja múltiples interrogantes: “Cuando existen organismos para proteger a las víctimas, la pregunta es qué sucedió”, expresó.
En ese marco, explicó que, según la información difundida, los protocolos habrían sido aplicados correctamente: “Todas las partes actuaron conforme a lo establecido por ley”, afirmó, aunque remarcó que eso no impide revisar el funcionamiento general del sistema.
Flamini fue contundente al describir la situación actual: “Hay un colapso de un sistema que ya no funciona y no da para más”, advirtió.
La magistrada detalló la sobrecarga de trabajo que enfrentan: “En 15 días ingresan entre 120 y 140 causas y las medidas se dictan en menos de 48 horas”, indicó, y agregó que el personal judicial trabaja de manera permanente, incluso fuera del horario habitual: “Se trabaja sábados, domingos, feriados y a cualquier hora”.
En relación a las críticas por posibles fallas, reconoció: “Seguramente hay cosas que ajustar”, pero defendió el compromiso del equipo judicial al señalar que muchas veces se trabaja con recursos limitados.
Sobre uno de los puntos clave en la prevención, como el uso de pulseras electrónicas, explicó su funcionamiento: “El sistema de monitoreo funciona bien, detecta de inmediato cuando el agresor se acerca a la víctima y permite actuar rápidamente”.
No obstante, marcó una limitación importante: “No tenemos muchas pulseras disponibles, por eso hay que priorizar los casos de mayor riesgo”, señaló.
Finalmente, la jueza puso el foco en el trasfondo social del problema: “La violencia de género es estructural y responde a una sociedad que sigue siendo machista y patriarcal”, concluyó, al advertir que ninguna reforma será suficiente sin un cambio cultural profundo.