Sociedad

Tragedia en una escuela de Santa Fe: cómo abordar el tema con los hijos y detectar conductas de alerta

El ataque de un adolescente que causó la muerte de un alumno y dejó varios heridos plantea preguntas urgentes: ¿de qué manera reflexionar con los chicos sobre la violencia escolar? Qué recomiendan los especialistas en salud mental

Lunes 30 de Marzo de 2026

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17:04 | Lunes 30 de Marzo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

El ataque ocurrido en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde un alumno de 15 años mató a un compañero e hirió a otros dos, sacudió a la comunidad educativa y generó inquietud entre familias y docentes.

Tras la conmoción inicial, surgen algunas preguntas inevitables: cómo hablar con los chicos sobre hechos de violencia escolar y qué señales pueden anticipar un riesgo.

Especialistas consultados por Infobae aconsejaron qué decirles y qué no a los hijos a fines de informarlos sin asustarlos pero a la vez generar conciencia. Además, advirtieron que algunos cambios en el ánimo, el rendimiento o el comportamiento pueden ser señales de alerta para padres y docentes de este tipo de conductas.

 
 
 

Las Imágenes de lo que ocurría en la escuela normal Mariano Moreno de San Cristóbal (Créditos: @mariogaloppo)

¿Cómo conversar con los chicos sobre el ataque en la escuela?

Consultado sobre lo sucedido por Infobae, el médico psiquiatra infanto juvenil y subjefe del servicio de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires, Andrés Luccisano (MN 122.284) comenzó a explicar que ante casos como este, el trauma en los chicos no suele estar dado por la información en sí, sino por la manera en que los adultos la transmiten y ayudan a procesarla.

“Es fundamental evaluar primero el estado emocional del niño antes de iniciar la conversación, y si está alterado, esperar a que se calme para hablar”, detalló.

En ese sentido, recomendó lo que se conoce como “la técnica del círculo de seguridad”, que es, básicamente, “transmitir que el entorno inmediato sigue siendo un espacio protegido y disponible para contener aunque el contexto pueda parecer caótico”.

Un adolescente de 15 años sentado en un sofá oscuro, mirando su celular con un chatbot visible en la pantalla. Un hombre y una mujer, sus padres, lo observan preocupados.
Especialistas destacan que la comunicación honesta y la contención emocional son claves tras hechos traumáticos en la escuela (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ese sentido, la licenciada en Psicología especialista en crianza y orientación a padres y coautora de Adolescencia divino tesoro, Lorena Ruda (MN 44.247) propuso encontrar un momento adecuado para dialogar, preguntar primero cómo se sintieron los hijos al enterarse y despejar temores o fantasías.

“Validar sus emociones y explicar que la escuela es, por regla general, un lugar seguro, ayuda a reducir la ansiedad”, afirmó la especialista, quien resaltó la importancia de decir la verdad, siempre adaptada a la edad, y evitar prometer que nunca sucederá algo similar, ya que estos hechos, aunque reales, son excepcionales.

“Probablemente desconocemos la intimidad de ese niño y esa familia así que sobre eso no podemos decir mucho -señaló Ruda-. Podemos contener a nuestros hijos explicando que la escuela es un lugar seguro, que los padres elegimos para ellos con la confianza de que van a estar cuidados e insistir en que esto fue de alguna manera un episodio que no es lo esperable en lo cotidiano”.

Luccisano advirtió que, ante la sobreexposición informativa, es mejor brindar datos en pequeñas dosis, sin detalles morbosos, y poner el foco en las personas que protegieron a los alumnos, como los docentes y profesionales de la salud. “Esto ayuda a ofrecer una mirada más esperanzadora sobre lo ocurrido”, puntualizó.

¿Qué señales de alerta pueden anticipar una conducta violenta?

Estrés salud mental adolescentes
La identificación temprana de cambios en el comportamiento puede ayudar a prevenir episodios graves de violencia escolar (Freepik)

Según Luccisano, muchas veces las señales de alerta solo se reconocen en retrospectiva. Sin embargo, existen indicadores a los que padres y docentes deben prestar atención: cambios en el ánimo, el rendimiento escolar, los vínculos sociales o familiares y la forma en que los chicos enfrentan situaciones de presión.

“Un chico que llega a cometer un acto violento probablemente atravesaba situaciones previas vinculadas a su estado emocional o estructura de personalidad”, destacó el psiquiatra.

Entre los signos a observar, el especialista mencionó alteraciones en el comportamiento, aislamiento, descenso en el rendimiento académico o dificultades en los vínculos.

Y si bien en este hecho puntual, tanto desde la escuela como padres de otros menores coincidieron en declaraciones mediáticas que el agresor era considerado “un chico tranquilo, sin antecedentes de mala conducta”, los especialistas coinciden en que algunas problemáticas pueden pasar inadvertidas si no hay una mirada transversal y atenta sobre la vida del alumno.

El rol de la comunicación y la prevención en la violencia escolar

Un adolescente de espaldas, con camisa celeste y mochila negra, camina hacia la entrada de un edificio escolar de ladrillo rojo y ventanas blancas, bajo un cielo nublado.
La escuela suele ser un espacio seguro, pero los casos excepcionales generan preocupación y desafíos para la prevención (Imagen Ilustrativa Infobae)

La comunicación honesta y constante es una herramienta esencial para la prevención, coincidieron los expertos consultados. Luccisano comparó la comunicación con un “sistema inmune” que permite anticipar y abordar situaciones antes de que se agraven. “Crear redes de contención que involucren a la familia, la escuela y los servicios de salud es clave para detectar y acompañar a tiempo a los chicos con dificultades”, afirmó.

Y tras enfatizar que el rol del adulto “no se trata solamente de imponer reglas o de poner límites”, el especialista instó a tener una mirada un poco más empática sobre los hijos.

Ambos especialistas subrayaron que, aunque no siempre es posible prevenir todos los hechos, una comunidad atenta, con adultos disponibles y diálogo abierto, puede detectar señales y actuar antes de que una situación se vuelva crítica.

El rol del adulto y la necesidad de una mirada empática

Alumno asesinó a un compañero en un colegio de Santa Fe
Un alumno de 15 años ingresó armado y mató a un compañero en una escuela del departamento de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe (Victor Rivero)

Sobre el cierre, Luccisano concluyó que, tras un incidente traumático, el rol del adulto es ofrecer una presencia más cercana y empática. “Debemos bajar la vorágine de lo cotidiano, donde el tiempo es dinero y todo lo que hacemos es para vivir mejor, para estar mejor, y poner atención en lo más importante, que son las próximas generaciones”, analizó el especialista.

Para él, “tener una mirada mucho más empática sobre las infancias y las adolescencias” y evitar caer en comparaciones del tipo “en mi época era de tal o cual manera” puede ayudar a procesar el dolor y prevenir futuros hechos de violencia.

Un gran primer paso -aconsejó- “puede ser empezar a poner un poquito más de atención sobre las falencias y las ausencias adultas, que desencadenan este tipo de situaciones”.

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