En diálogo con Fénix, destacó el fallo que obliga a una mujer a pagar más de 4 millones de pesos por hostigar y difamar a su ex pareja a través de redes sociales.
20:09 | Jueves 16 de Abril de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fénix, el abogado Pablo Arrieta se refirió a un fallo judicial en La Rioja que condenó a una mujer a pagar más de 4 millones de pesos por difamar, hostigar y realizar escraches contra su ex pareja mediante redes sociales.
El letrado explicó que el caso se originó tras la ruptura de la relación, momento en el cual comenzaron una serie de publicaciones ofensivas y acusaciones graves contra su cliente. “Se lo señalaba por supuestos delitos, se lo exponía públicamente y hasta se lo discriminaba con cuestiones personales. Era una situación insostenible”, detalló.
Según indicó, uno de los aspectos más relevantes del caso fue la comprobación de que la mujer no solo utilizaba su cuenta personal, sino también perfiles falsos para amplificar los ataques. “Se logró demostrar que detrás de distintas cuentas estaba la misma persona, con publicaciones similares que se repetían en simultáneo”, sostuvo.
Arrieta remarcó que el proceso judicial implicó un trabajo probatorio complejo, con capturas de publicaciones y testimonios de personas del entorno, que permitieron acreditar el hostigamiento sistemático. “Se armó un plexo probatorio sólido que permitió avanzar en la condena”, explicó.
En ese sentido, subrayó la importancia del fallo como precedente: “Muchas personas creen que en redes sociales pueden decir cualquier cosa desde el anonimato y no pasa nada. Esto demuestra que hay límites y que existen consecuencias legales”.
Además, adelantó que ya se encuentran trabajando en otros casos similares donde incluso se incorporan pericias informáticas para rastrear la autoría de publicaciones. “La tecnología y la justicia avanzan, y hoy es posible identificar a quienes cometen este tipo de hechos”, afirmó.
Finalmente, consideró que este tipo de resoluciones judiciales marcan un antes y un después en el uso de redes sociales. “Es un mensaje claro: no se puede dañar a una persona impunemente desde lo digital”, concluyó.