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Wall Street apuesta a la deuda argentina, aunque pone el ojo en el desgaste de Milei

Bancos internacionales creen que otras calificadoras podrían seguir el camino de Fitch y elevar la nota soberana este año; alertan por una recuperación desigual, el deterioro del humor social y el riesgo político hacia 2027

Viernes 08 de Mayo de 2026

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12:19 | Viernes 08 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La mejora de la calificación de la deuda argentina que anunció esta semana Fitch abrió una nueva discusión entre los bancos que asesoran a los principales inversores internacionales: cuánto tiempo puede convivir el entusiasmo financiero con el deterioro del humor social y la caída en la aprobación de Javier Milei.

En los últimos días, varios informes enviados a clientes por las principales entidades que tienen influencia en Wall Street combinaron dos ideas que hasta hace algunos meses aparecían separadas. Por un lado, unvisión cada vez más constructiva sobre el frente financiero, la acumulación de reservas y las posibilidades de nuevas subas en la calificación crediticia.

Por otro, una creciente atención sobre el deterioro de algunos indicadores de confianza de la población, denuncias de corrupción -que tienen en el centro al jefe de Gabinete Manuel Adorni-, actividad frenada en sectores sensibles al consumo y el riesgo político que representan las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte.

En varios reportes empezó a aparecer además una idea común: una especie de “blues del sentimiento”, como definió JP Morgan al deterioro de los indicadores de confianza pese a la mejora financiera.

Barclays, en un informe titulado “Una gota de agua en el desierto”, puso en duda que la reciente baja de tasas de interés alcance para revertir una recuperación desigual.

Morgan Stanley sostuvo que la decisión de Fitch de elevar la nota soberana desde CCC+ hasta B- podría no ser un hecho aislado. “El mercado probablemente asumirá que una segunda mejora llegará pronto”, señaló el banco, que considera que otras calificadoras podrían seguir el mismo camino durante 2026.

Parte de ese optimismo se explica por la dinámica reciente de las reservas. UBS destacó que el Banco Central compró más de US$6000 millones en el mercado cambiario en lo que va del año, mientras que JP Morgan calculó que solo en abril las reservas brutas subieron US$4300 millones. Hay espacio para una acumulación neta de US$7000 millones.

Morgan Stanley agregó, además, que la Argentina podría acceder a nuevas fuentes de financiamiento en 2026, incluso sin volver plenamente a los mercados internacionales.

Los bancos también creen que la deuda argentina todavía tiene margen para seguir recuperándose. “La Argentina todavía no cotiza como un crédito B-”, señaló Morgan Stanley, que estimó que los rendimientos podrían acercarse más a 9% frente a niveles actuales cercanos al 9,7%. UBS, en tanto, sostuvo que el spread de los bonos argentinos podría comprimirse hacia la zona de 400 puntos si continúa la mejora de reservas y se consolida la percepción de estabilidad financiera.

Pero incluso dentro de ese optimismo financiero comenzó a aparecer un matiz más político y social. UBS advirtió que la recuperación económica sigue siendo “desigual”, con sectores como energía, minería y agro mostrando dinamismo, mientras que parte de la industria y el empleo formal continúan rezagados por el impacto del tipo de cambio fuerte y la apertura comercial.

“El principal interrogante hacia adelante es si la combinación de un peso apreciado e inflación todavía elevada seguirá erosionando el poder adquisitivo de los hogares”, planteó el informe del banco suizo. La entidad agregó que, a medida que la inflación pierde centralidad como preocupación principal, otros temas como empleo, salarios y nivel de actividad empiezan a ganar peso en la percepción social.

Barclays fue el más duro en ese sentido. El banco británico sostuvo que la recuperación del consumo existe, pero está concentrada en bienes durables y segmentos de ingresos más altos, mientras que otros indicadores vinculados al consumo masivo permanecen debilitados.

“Las ventas en supermercados están cerca de 12% por debajo de noviembre de 2023”, señaló el informe, que contrastó ese dato con el boom de importaciones de autos y bienes durables favorecido por la apertura comercial y la mejora de salarios medidos en dólares. Barclays agregó que durante los cuatro años de Alberto Fernández las importaciones de autos sumaron US$7000 millones, mientras que solo en el último año alcanzaron los US$6000 millones.

La entidad también relativizó el impacto de la baja de tasas sobre la recuperación. Señaló que el crédito al sector privado representa menos del 10% del PBI —el menor nivel entre los países relevados por el Banco Internacional de Pagos (BIS, por su sigla en inglés)—, en un contexto de morosidad elevada y con los préstamos incobrables de los hogares en máximos.

“La mezcla de consolidación fiscal, apertura comercial y moneda fuerte puede derivar en un crecimiento débil de salarios reales y empleo formal, una amenaza para la popularidad de Milei”, advirtió.

El banco desarrolló además una idea que atraviesa buena parte de los análisis recientes sobre la Argentina: la existencia de un “premio político” alrededor del Presidente. Según Barclays, la popularidad de Milei todavía se mantiene por encima de lo que reflejan los indicadores sobre la situación económica personal de la población, aunque ese diferencial podría empezar a erosionarse con el paso del tiempo.

“La población premió a la administración Milei por bajar la inflación desde niveles cercanos al 300% al 30%, pero una vez que la desaceleración de precios empieza a naturalizarse, el consumo y los ingresos vuelven a ser más relevantes para el votante promedio”, indicó el informe. Aun así, Barclays aclaró que considera alta la vara para un regreso a políticas macroeconómicas populistas.

JP Morgan también puso el foco sobre esa dinámica. En el reporte titulado “Sentiment blues”, el gigante de Wall Street señaló que abril mostró un “deterioro significativo” de los indicadores de confianza, en un contexto marcado por la aceleración inflacionaria de marzo, denuncias de corrupción y una recuperación heterogénea de la actividad.

El índice de confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Di Tella cayó 12,1% mensual en abril y tocó, en términos desestacionalizados, el nivel más bajo desde el inicio de la gestión Milei. La caída fue más pronunciada en el Gran Buenos Aires, donde el indicador se ubicó en 33%, frente a 44,4% en el interior y 37,4% en la ciudad de Buenos Aires. La inflación mensual, además, acumuló diez meses consecutivos de aceleración y pasó de un piso de 1,5% mensual a mediados de 2025 hasta 3,4% en marzo de este año, según destacó UBS.

Aun así, JP Morgan mantuvo un escenario base positivo para los próximos meses. Espera una recuperación de la actividad durante el segundo trimestre impulsada por la cosecha agrícola, una nueva desaceleración de la inflación y una mejora gradual del crédito.

“Si bien un escenario de ‘ir tirando’ (‘muddle-through’) parece factible sin recurrir al acceso a los mercados internacionales en 2026, enfatizamos la importancia de asegurar fuentes diversas de financiamiento para amortiguar la economía frente a la volatilidad propia de un año electoral en 2027”, concluyó.

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