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El documento advierte sobre diferencias de edad y poder, consumo de sustancias y exposición mediática. La influencer mostró dificultades para precisar lo ocurrido y rechazó medidas de protección.
Miércoles 12 de Agosto de 2026
16:17 | Miércoles 12 de Agosto de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Un informe elaborado por dos profesionales del Equipo de Intervención Domiciliaria (EDID) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires identificó una serie de indicadores de vulnerabilidad que, según las especialistas, podrían estar atravesando Candela Arizaga en su vínculo con Facundo Moyano, y por los cuales se decidió mantener una restricción de acercamiento.
El documento fue elaborado el 4 de agosto, horas después de que la influencer fuera trasladada al Hospital Pirovano tras ser encontrada en la vía pública en un “estado de excitación psicomotriz”.
El informe también advierte sobre la exposición pública y mediática del caso, que podría condicionar el relato de Arizaga, además de remarcar la falta de precisión que tuvo al momento de referirse a lo ocurrido y su negativa a profundizar sobre la dinámica de la relación.
La evaluación fue realizada por la trabajadora social Camila Díaz y la psicóloga Candela Di Pardo. Según consta en el documento, el equipo intervino a partir de una denuncia relacionada con un episodio ocurrido durante la madrugada en el departamento de Moyano, ubicado sobre la avenida del Libertador, en el barrio porteño de Belgrano.

Cuando las profesionales llegaron al hospital, encontraron a Arizaga acostada, somnolienta y con dificultades para mantener una conversación.
En esa primera entrevista, la joven sostuvo: “No hubo violencia de género como se está diciendo”. También afirmó no recordar qué había sucedido durante la madrugada: “No recuerdo que haya pasado nada”.
Sobre la relación, señaló que se conocían desde hacía tiempo, que habían oficializado el noviazgo en enero de 2026 y que mantenían una “buena relación”, aunque no profundizó en ese aspecto.
Más adelante, las profesionales le explicaron las medidas de protección disponibles y le preguntaron si quería continuar con la investigación penal. La respuesta fue negativa en ambos casos. Poco después, Arizaga pidió terminar la entrevista porque estaba cansada y aturdida.
Para las especialistas, esas circunstancias resultaron relevantes a la hora de evaluar la situación. El informe señala que la joven estaba orientada en tiempo y espacio, pero permanecía somnolienta y tenía dificultades para sostener una conversación.
También fue observada como “imprecisa y parcialmente desorientada” respecto de los acontecimientos y con “ciertas reticencias” al responder preguntas sobre la dinámica del vínculo con Moyano.
Las profesionales aclararon que, durante esa entrevista, no pudieron reunir la información necesaria para valorar los indicadores de riesgo propios de situaciones de violencia de género. Sin embargo, sí identificaron distintos factores de vulnerabilidad que consideraron relevantes.
Entre ellos mencionaron la diferencia de género y edad entre ambos, la posición laboral y político-sindical de Moyano, el tenor de los hechos denunciados y el consumo problemático de sustancias psicoactivas y/o alcohol sin un tratamiento acorde a las necesidades de las partes al momento de la entrevista. También incluyeron la exposición mediática del caso, la falta de precisión del relato, la negativa a profundizar sobre la relación y el estado de salud física, mental y emocional de Arizaga.
El documento agrega otro elemento: la joven tampoco quiso instar a la acción penal ni contar con medidas de protección. Para el equipo, esa decisión forma parte de los indicadores de vulnerabilidad observados durante la intervención.
Otra persona de su entorno aseguró que Arizaga está “enojada, molesta” porque considera que las declaraciones públicas terminaron exponiéndola todavía más y que quedó posicionada “como la culpable de todo”.
En esa misma línea, desde su círculo cuestionaron que, a partir de las declaraciones de Moyano, pudiera instalarse la imagen de que él no había hecho nada y que ella quedara “como una loca”. Ese aspecto, según su entorno, fue uno de los que más la molestó.
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Entre las declaraciones de Moyano que generaron malestar aparece una frase referida al consumo de sustancias: “Candela declaró que consumió, no la voy a contradecir”.
El informe del EDID, de todos modos, no concluye que haya existido violencia de género ni establece responsabilidad penal de Moyano. De hecho, deja asentado que las profesionales no pudieron obtener durante esa primera intervención la información necesaria para evaluar los indicadores de riesgo específicos de una situación de ese tipo.
Lo que sí hace el documento es recomendar una nueva entrevista porque, al momento de la intervención, Arizaga no se encontraba en condiciones de sostener una conversación en profundidad. El equipo atribuyó esa situación a signos compatibles con el consumo abusivo de sustancias psicoactivas y/o alcohol y propuso coordinar un nuevo encuentro.
El enojo de Arizaga con Moyano
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