Fernando Álvarez de Celis, director de la Fundación Tejido Urbano, explicó cómo funciona la nueva línea de créditos hipotecarios y señaló que, para determinadas propiedades, la cuota mensual puede quedar por debajo del valor de un alquiler.
17:04 | Martes 08 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Álvarez de Celis puso como ejemplo el caso de un departamento de unos 100.000 dólares ubicado en la Ciudad de Buenos Aires. Con un anticipo de aproximadamente 25.000 dólares, la cuota del crédito podría ubicarse en torno a los 750.000 pesos mensuales, dependiendo de la entidad bancaria, mientras que el alquiler de una propiedad de características similares ronda los 800.000 pesos, sin contar expensas.
“Si hoy uno calcula una cuota de un departamento que vale unos 100.000 dólares, de los cuales hay que poner 25.000 dólares por adelantado, queda una cuota promedio de 750.000”, explicó el especialista.
Según detalló, los fondos destinados por el Estado Nacional permitirían ampliar la cantidad de créditos hipotecarios disponibles. La estimación planteada durante el congreso de crédito hipotecario es que podrían otorgarse entre 15.000 y 20.000 créditos, dependiendo de las condiciones de las operatorias bancarias.
El especialista explicó que uno de los principales problemas del sistema financiero argentino es el descalce entre los plazos de los depósitos y los de los créditos. Los bancos reciben gran parte de sus fondos a corto plazo, mientras que un crédito hipotecario requiere financiamiento durante períodos que pueden extenderse por 20 años.
“Los bancos igual no quieren prestar a crédito hipotecario, prefieren prestar a créditos personales”, sostuvo Álvarez de Celis, y explicó que los préstamos personales y las tarjetas de crédito representan para las entidades una rentabilidad más rápida.
En ese sentido, destacó una diferencia importante en los niveles de morosidad. Según los datos expuestos durante el encuentro, de unos 60.000 créditos hipotecarios otorgados entre el año pasado y el anterior, la morosidad se ubicó alrededor del 1%, mientras que en los créditos personales llegó a niveles cercanos al 20%.
Para el especialista, estos números muestran que el crédito hipotecario constituye un negocio de menor rentabilidad inmediata para los bancos, pero con un nivel de cumplimiento elevado por parte de las familias que acceden a una vivienda.
“Con el crédito hipotecario es una tasa que se recupera en 20 años y los bancos prefieren el negocio más de corto plazo”, explicó.
Álvarez de Celis también comparó el esquema actual con el programa Procrear. Recordó que parte del financiamiento de aquel programa se realizó mediante el Fondo de Garantía de Sustentabilidad y que tuvo un fuerte componente de subsidio sobre las cuotas, mientras que el nuevo esquema contempla préstamos que deben ser devueltos y no cuentan con ese subsidio.
La nueva operatoria, según explicó, apunta además a la adquisición de primera vivienda, con un tope de hasta 120.000 dólares, lo que busca orientar los recursos hacia familias que todavía no cuentan con una propiedad.
El especialista consideró que el desafío será ampliar el acceso a sectores de ingresos medios y bajos y lograr que el sistema financiero pueda desarrollar mecanismos de financiamiento de largo plazo que permitan sostener el crédito hipotecario más allá de las actuales líneas impulsadas por el Estado.