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“Relación con la violencia” y “apreté el gatillo”: las confesiones del principal acusado en el juicio del crimen del ex Puma Aramburu

Loïk Le Priol dio su testimonio en la primera jornada de lo que será la última semana el litigio que se lleva a cabo en Francia

Lunes 21 de Septiembre de 2026

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18:03 | Lunes 21 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Loïk Le Priol, acusado de efectuar seis disparos, varios de ellos mortales, contra el ex Puma Federico Martín Aramburu, declaró durante la primera jornada de la tercera y última semana del juicio que lo tiene como el principal acusado por el crimen del ex rugbier tras una pelea en un bar parisino el pasado 19 de marzo del 2022.

 

En uno de los testimonios más esperados del caso, Le Priol dijo que su reacción fue un “reflejo militar” y negó haber planeado el asesinato. El veredicto se conocerá el próximo viernes y el apuntado por el asesinato del jugador que fue parte del plantel argentino que logró el histórico tercer puesto en el Mundial 2007 de rugby enfrenta una posible pena de cadena perpetua.

Durante su larga declaración, el acusado admitió que sus cinco años en prisión le permitieron revisar su conducta, marcada, según su propio relato, por el alcohol, las armas y la búsqueda del enfrentamiento. “Quizás tengo una relación particular con la violencia”, afirmó ante el presidente del tribunal, Franck Zientara. Le Priol sostuvo que siempre intentó mostrarse valiente, aunque reconoció sus “defectos”, entre ellos el consumo de alcohol, la posesión de armas y las conductas de riesgo. También dijo que las dos semanas de audiencias funcionaron para él como “un verdadero psicoanálisis”, según la recopilación de su declaración que realizó el diario L’Equipe.

 

“No es poca cosa haberle arrebatado un padre a sus hijos, un esposo, un hijo; uno carga con eso”, declaró sobre el crimen de Aramburu. Aseguró que dependía de la opinión ajena y que no supo afrontar el fracaso tras su salida del Ejército y de los comandos.

Le Priol vinculó parte de su conducta con su pasado militar: “En el Ejército existe una masculinidad tóxica, una justificación de la violencia institucional. Uno de mis mayores defectos fue no distinguir entre la vida militar y la civil”. Negó haber sido procesado o condenado por racismo y reconoció que fue influido por las ideas del Grupo Unión Defensa, conocido como GUD, de ultra derecha.

 

Su consumo de alcohol ocupó buena parte de su testimonio. “Estamos en un nivel increíble de consumo de alcohol”, admitió al recordar la madrugada en que acudió al bar Mabillon para tomar una última copa, después de beber vino, cerveza y digestivos. La relación con las armas también fue central en el interrogatorio. Le Priol, cuyo seudónimo era “arsenal estético”, reconoció que llevaba una pistola de forma habitual: “Tenía una relación desenfrenada con las armas; para mí, era completamente normal”.

El presidente del tribunal le preguntó si no constituía una amenaza para la seguridad pública. “Por supuesto”, respondió el acusado, quien atribuyó su normalización de las armas al entorno de soldados y ex combatientes que frecuentaba. En un video de 2020, grabado de madrugada en un departamento cercano a Aix-en-Provence, los tres acusados aparecían ebrios y armados; Le Priol comentó: “Tenemos todo lo peor”, dijo tras ver las imágenes junto a los otros implicados en el asesinato (Bouvier y su ex pareja Lyson R.).

 
 
 

La TV en Francia difundió detalles del enfrentamiento antes del juicio

La madrugada del 19 de marzo de 2022, una discusión en el Mabillon derivó en una pelea entre los acusados y los ex jugadores de rugby. Le Priol afirmó que todo comenzó como una broma, pero reconoció que su participación en la escalada fue “clara e innegable”.

Según su versión, en un tercer intercambio su ego quedó herido. Fue por eso que se acercó a Shaun Hegarty —amigo y socio de Aramburu— y le dio una bofetada en la cara. También relató que Aramburu le quitó la capucha mientras estaba sentado, como quedó demostrado en el video de la pelea que se filtró, lo que interpretó como una humillación, aunque logró recuperar el equilibrio y no cayó al suelo.

“Cuando te atacan delante de tu novia, es un golpe a tu ego. Quiero una explicación, quiero demostrar que no tengo miedo”, explicó. Dijo que corrió en dirección a sus acompañantes después de oír dos tiros y que había consumido alcohol y marihuana.

Le Priol sostuvo que actuó para defender a su por entonces pareja Lyson R. y que le pidió que se fuera porque temía que no pudiera controlar la situación. Ella está procesada por complicidad en tentativa de asesinato y enfrenta la cadena perpetua por haber conducido el vehículo en el que Bouvier viajaba antes de bajar y efectuar los primeros disparos.

El acusado exculpó a su ex pareja de todo el conflicto: “Ella no tiene absolutamente nada que ver con esto. Le deseo lo mejor. Debo disculparme públicamente con ella”. Hay que recordar que la mujer implicada en el hecho comparece en libertad. Estaba sentada a unos cinco metros de él durante la audiencia.

En la continuidad de su exposición, Le Priol dijo que, tras escuchar los disparos de Bouvier, corrió hacia el lugar porque temía por su novia y por su amigo. “Lo único que sé es que oí los disparos, corrí hacia ellos y el señor Aramburu me alcanzó”, afirmó. En su reconstrucción señaló que Aramburu se abalanzó sobre él, que recibió un golpe en la nuca y que tomó su arma cargada mientras se sentía al límite. “Apreté el gatillo sin comprender lo que pasó. Nos enseñan a dar advertencias. Pero todo sucede tan rápido. Es puro reflejo, no hay pensamiento involucrado”, declaró.

El titular del tribunal le mostró el diagrama de las trayectorias de las balas y recordó que las dos últimas fueron mortales. El presidente también señaló que Aramburu se había apartado antes de que el acusado continuara disparando. “No voy a empezar a justificar nada. No hay nada que discutir”, le respondió Le Priol. Respecto del revólver Colt que llevaba esa noche, añadió: “Ya no estaba en condiciones de portar un arma; que quede claro”.

Loïk Le Priol y Romain Bouvier, dos activistas de ultraderecha, están siendo juzgados por el crimen de Federico Aramburu en París
Loïk Le Priol y Romain Bouvier, dos activistas de ultraderecha, están siendo juzgados por el crimen de Federico Aramburu en París

Le Priol negó haber dicho “voy a matarlo” en la terraza del bar, como declaró un testigo. También rechazó que hubiera cargado el arma delante del guardia de seguridad, aunque admitió que el hombre pudo haber visto el brazalete con la inscripción “Policía” que exhibió para salir del lugar.

El acusado negó haber coordinado la búsqueda de los ex jugadores con Bouvier durante una conversación de unos 30 segundos registrada después de la pelea. “Nunca hablé de esto con Romain Bouvier”, sostuvo. La acusación debate si hubo premeditación. Le Priol rechazó que la secuencia constituyera una “cacería humana” y dijo que su intención había sido provocar una pelea, aun cuando llevaba un arma cargada. “La línea entre el coraje y la estupidez es muy delgada”, afirmó.

El acusado aseguró que habría intervenido incluso si hubiera estado desarmado y que al principio se alegró de no encontrarse con los jugadores de rugby. “Demostré que era valiente. Es ridículo, pero no tenía intención de matar”, declaró.

Después del crimen, escapó durante cuatro días con una identidad falsa y fue detenido en la frontera entre Hungría y Ucrania. Le Priol afirmó que había decidido ir a ese territorio porque sentía que, tras quitar una vida, debía entregar la suya, aunque reconoció que también existió “una especie de cobardía” y miedo a enfrentar la realidad.

En uno de sus últimos testimonios, Le Priol declaró que su relación con Bouvier terminó y que no volverá a verlo. Frente a las conclusiones de los psiquiatras sobre un riesgo elevado de reincidencia, dijo que ahora elige apartarse cuando surge un conflicto: “Me acuesto como debí haberme acostado la noche de la tragedia”, mencionó.

La audiencia con el principal acusado como protagonista fue suspendida durante cuatro horas antes de que las partes civiles comenzaran el interrogatorio al acusado. Serán días determinantes para la resolución del crimen del ex jugador de 42 años, esposo y padre de tres hijo, que tiene en vilo al mundo del rugby franco-argentino.

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