Juan Manuel Brígido, presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de La Rioja, señaló que las ventas atraviesan una “meseta” y advirtió que las estaciones necesitan alcanzar un volumen mínimo para cubrir sus costos.
17:01 | Viernes 25 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fenix, Juan Manuel Brígido, presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de La Rioja, analizó el escenario del sector tras los últimos incrementos registrados en los precios de las petroleras y señaló que las ventas atraviesan una etapa de estancamiento.
Brígido explicó que los expendedores no fijan el precio del combustible y que su rentabilidad depende principalmente del volumen comercializado. En ese sentido, sostuvo que el aumento de los salarios, la energía eléctrica y los insumos impacta sobre los costos de las estaciones mientras la demanda no registra una evolución positiva.
“Estamos en una etapa de amesetamiento, no hay una evolución que las ventas vayan creciendo”, señaló el titular de la Cámara de Expendedores. Además, explicó que la comparación interanual muestra una baja, mientras que en las mediciones intermensuales el comportamiento oscila entre pequeños aumentos y descensos en la cantidad de litros vendidos.
Uno de los principales indicadores que observan desde el sector es la venta de gasoil, vinculada a la actividad industrial, el transporte y la maquinaria. Según Brígido, la caída de la demanda en este segmento refleja el nivel de actividad económica.
El empresario detalló que una estación de servicio necesita vender, dependiendo de su ubicación y características, entre 200 y 250 metros cúbicos mensuales para alcanzar el punto de equilibrio. “Claramente, si las estaciones no llegan a ese punto, y bueno, obviamente, por suerte no nos ha pasado acá, pero vamos a tener que lamentar cierres de estaciones de servicio que obviamente repercuten en puestos de trabajo”, advirtió.
Brígido también se refirió a la diferencia de precios entre las distintas petroleras y al posible impacto que podría generar una brecha importante entre YPF y sus competidoras. Explicó que, si una empresa mantiene precios significativamente más bajos, puede producirse un traslado de consumidores hacia sus estaciones, generando mayores necesidades de abastecimiento y presión sobre la logística.
Sobre la situación de los consumidores, sostuvo que el precio del combustible debe analizarse en función de la capacidad de la población para sostener la demanda. “El precio debería ser el que la gente pueda sostener la demanda”, afirmó.
Finalmente, Brígido remarcó que una estación de servicio implica una estructura de costos permanente y que gran parte del dinero que ingresa se destina al pago de salarios, servicios, proveedores y otras obligaciones. “El 90% de todo lo que ves no es tuyo, es para pagar obligaciones”, graficó al explicar la dinámica económica del sector.