Sociedad

Organizaciones de adultos mayores demandaron a la ANMAT por el reemplazo de los prospectos en papel por códigos QR

La presentación judicial cuestiona la disposición que permite a los laboratorios prescindir del folleto impreso y advierte que el acceso a información sobre dosis, contraindicaciones y efectos adversos no debe depender de un celular ni de la conexión

Lunes 19 de Octubre de 2026

357271_1792433866.jpg

15:15 | Lunes 19 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

El prospecto de un medicamento suele aparecer cuando surge una duda: antes de una primera toma, al volver a abrir una caja guardada durante meses o frente a un efecto inesperado. Ahora, una demanda judicial contra la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) cuestiona la posibilidad de reemplazarlo por un código QR, al advertir que esa alternativa puede convertirse en una barrera para miles de adultos mayores.

La presentación fue impulsada por organizaciones que defienden los derechos de las personas mayores y reclama que el soporte digital no desplace al papel.

Isabel Lovrincevich, abogada especialista en Gestión de Servicios de Salud para Personas Mayores, asesora en la Cámara de Diputados sobre temas vinculados con la vejez y presidenta de la ONG Plataforma Mayor, sostuvo en Infobae en Vivo que el debate alcanza el acceso cotidiano a datos sobre dosis, contraindicaciones y efectos adversos. “La tecnología avanza y depende de qué público está dirigida esa política pública”, afirmó.

El planteo pide que los laboratorios conserven los prospectos impresos, con una tipografía reglamentaria y legible, aun cuando incorporen información digital. Para Lovrincevich, la consulta no puede quedar atada a un dispositivo ni a la ayuda de otra persona: “Tendrían que coexistir” el folleto físico y el código QR, planteó.

La disposición de la ANMAT deja en manos de los laboratorios el uso del QR

La controversia se concentra en la disposición 2891 de la ANMAT, que habilita a los laboratorios a retirar el prospecto de papel.

Según la abogada, esa facultad puede traducirse en una desaparición gradual del material dentro de las cajas. “Van a usar la facultad de suprimirlo”, dijo, y vinculó esa previsión con prácticas que, a su entender, ya dificultan la lectura, como la reducción de la tipografía o el traslado del texto al envase.

“En muchos casos ya imprimen el prospecto en el packaging del medicamento, que también es muy difícil para leer”, señaló la presidenta de Plataforma Mayor. La demanda, por eso, no apunta a descartar las herramientas digitales, sino a asegurar una vía alternativa para acceder a la información sanitaria.

Lovrincevich aclaró que no cuestiona el código en sí mismo. “No estoy en contra del QR”, sostuvo. Sin embargo, remarcó que esa opción puede resultar inaccesible para quienes no tienen teléfono inteligente, no cuentan con datos móviles o no saben cómo escanearlo.

El prospecto acompaña tratamientos que pueden extenderse durante meses

La preocupación se vuelve más concreta en los tratamientos de enfermedades crónicas, que son frecuentes entre las personas mayores. Lovrincevich explicó que la necesidad de revisar una indicación médica puede aparecer mucho después de la compra: “Hay medicaciones que el médico le dice expresamente: ‘Tómelo mientras le duela’”.

En esa situación, una persona puede conservar un fármaco vigente y necesitar recordar para qué lo tenía indicado. “Capaz que si no tiene ese prospecto para ver, no sabe si era para los dolores de rodilla o para los dolores de panza”, expresó la abogada, al describir una consulta que el folleto impreso permite resolver en el hogar.

Para la especialista, la falta de un prospecto también compromete la autonomía de quienes viven solos o dependen de terceros para usar servicios digitales. “Las personas mayores necesitan cada vez más molestar” a familiares, vecinos o conocidos para completar trámites y despejar dudas, afirmó.

Ese problema puede escalar cuando no hay nadie disponible para asistirlas. “Terminan no sabiendo si tomarlo o no tomarlo”, agregó Lovrincevich. La advertencia se refiere a la dificultad de consultar el QR, pero también a la ausencia de acompañamiento ante una duda sobre una medicación.

La brecha digital se cruza con la feminización de la vejez

La presidenta de Plataforma Mayor señaló que el impacto de la medida debe leerse también a la luz de la composición de la población mayor. De acuerdo con datos que atribuyó al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las mujeres consumen más medicamentos. “La vejez está feminizada”, afirmó, en referencia a su mayor esperanza de vida.

Lovrincevich también mencionó los hogares unipersonales integrados por personas mayores, con una presencia importante de mujeres. En esos casos, dijo, una consulta que parece sencilla puede quedar sin resolver: “Ni siquiera tenés a quién consultar”.

El papel, a su criterio, conserva una ventaja práctica frente a esos obstáculos. “Ir al quiosco, a la librería a comprar una lupa no le hace falta pedirle ayuda a nadie”, dijo. El acceso a una letra más grande o a una lupa, planteó, puede sostener la autonomía sin requerir conocimientos digitales.

La abogada reconoció que los teléfonos permiten ampliar textos, aunque advirtió que esa respuesta no es uniforme. “No todas las tecnologías se escanean con la misma facilidad”, afirmó, y señaló que las diferencias entre dispositivos pueden sumar otra dificultad al momento de buscar una indicación farmacológica.

La discusión, agregó, se inserta en un sistema de salud donde las interfaces digitales ya son habituales en prepagas, consultorios y farmacias. “Cada prepaga tiene un sistema digital de recetas diferente”, observó. Para Lovrincevich, la condición de no haber crecido con estas herramientas no equivale a una limitación personal: “No sos nativo digital”.

Aunque utiliza códigos QR y tiene un teléfono de última generación, la especialista dijo que prefiere la lectura en soporte físico. “Estudié con el papel, nací en la época del papel”, contó. Desde esa experiencia, insistió en que una política pública debe considerar al destinatario final de la información: “El público al que va dirigido es la gente”.

 

 

DEJANOS TU COMENTARIO

Top Semanal

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

LOCALES

NACIONALES

INTERNACIONES

DEPORTES

SOCIEDAD

FARÁNDULA