19:17 | Jueves 22 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
”No es solamente que crece el río y se saca la hacienda, sino todo lo que conlleva”, señaló por su parte el presidente de la Sociedad Rural de Victoria, Eduardo Grimaux, uno de los productores que coordina los operativos en las costas entrerrianas.
Reunir la hacienda en la isla, donde generalmente no hay alambrados, cargarla a las barcazas, que actualmente escasean, y transportarlas en camión hasta los puntos de recepción continentales es sólo una parte del proceso, que de por sí involucra altos costos. A partir de allí, el productor debe sanear a los animales por posibles ataque de garrapata y luego encontrarles un destino en tierra firme. Ya no corre peligro la hacienda, pero sí su bolsillo.
“Hace unos días el traslado en barco costaba un millón y medio de pesos. Actualmente cuesta más de dos millones. Los corrales en tierra, donde se controla y divide la hacienda, se cobra 6000 y 10.000 pesos por cabeza. Y el tratamiento sanitario puede significar hasta 150.000 pesos por animal”, calcula Grimaux. Eso sin contar el costo de la mano de obra y los "imprevistos", como los casos de robo de hacienda, un fenómeno muy común en las islas que ha obligado a intensificar los controles.
Un costo oculto para los productores
“La gente ve hasta que el animal sale del río. Pero, de ahí en adelante, están las pérdidas más grandes”, expresa Vignatti, que advierte que, pasada la emergencia, no se acaba el drama para los pequeños y medianos productores.
Por estas horas, muchos buscan campos donde dejar su hacienda. La alta demanda encarece los alquileres y empuja ventas anticipadas de animales, que empiezan a percibirse en la caída de los precios en el mercado.
“Compraron a un buen precio y ahora tienen que malvender porque sube la oferta. Eso termina sacando del sistema al productor chico, que no puede reponer para el año que viene”, advierte Grimaux. “En la actualidad lo que más nos preocupa son las ventas forzadas de animales”, agrega el presidente de Carsfe.
La situación empieza a generar movimiento político. En Entre Ríos, se intensifica el reclamo para que Rogelio Frigerio declare la emergencia agropecuaria, una medida de auxilio que permite a los productores descontar costos impositivos y acceder a otros beneficios. En Corrientes y Santa Fe, aún aguardan las gestiones de las gobernaciones.
El escenario que viene para el agro
Tal como explicó Letra E, el fenómeno del Súper Niño apenas comienza a percibirse en el centro-norte del país, y se espera que el punto crítico llegue recién a fin de año.
El Litoral sufre los efectos de lo que ocurre aguas arriba, con la crecida de los ríos de Brasil y Paraguay y la apertura de compuertas, pero pronto también recibirá el agua de las lluvias en la región.
“Todavía falta para que esto explote”, aseguró a Letra E Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes. En su caso, calculan que apenas quedan unas 30.000 cabezas de ganado por sacar de las islas, pero advierten que el problema mayor será con la crecida los ríos internos. “Se va a inundar mucha tierra, y vamos a tener que vender mucha más hacienda”, señaló.
En la región, la mayor parte del trigo se mantiene en buenas condiciones y la humedad eleva las proyecciones para la próxima campaña gruesa. El Súper Niño, sin embargo, no se lleva bien con el arroz correntino, donde se proyecta caída en los rendimientos y mayores problemas de sanidad.
“Muchos arroceros con campos bajos directamente no sembraron, pero algunos se arriesgaron porque hay que seguir pagando los gastos y sueldos. Es lo que le pasa al agro en general”, puntualizó Roldán.
Los caminos y las obras, a prueba
Más allá de las proyecciones agronómicas, la preocupación pasa por cuánto resistirán los caminos para mover esa producción. En Corrientes y Entre Ríos aseguran que todavía se puede circular, pero temen que eso cambie pronto.
En Santa Fe, Vignatti reconoció el trabajo junto con el gobierno provincial y la limpieza de canales en el centro y norte del territorio. Sin embargo, afirmó que “va a mitigar algo la problemática que pueda venir, pero no la va a resolver”, ya que también allí esperan un período más crítico.
“Actualmente estamos bien, pero llueven 300 milímetros y estamos bajo agua”, concluyó el presidente de Carsfe, con un diagnóstico que comparten en todo el Litoral.