Sociedad
Un estudio internacional liderado por las universidades McGill y Leicester, evaluó a 96 adultos jóvenes con obesidad y diabetes, y demostró el impacto de un programa intensivo frente a la atención médica tradicional.
Miércoles 04 de Noviembre de 2026
09:29 | Miércoles 04 de Noviembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
¿Se puede revertir la diabetes tipo 2? Un nuevo estudio demuestra que sí: más de la mitad de un grupo de jóvenes adultos con obesidad y diabetes que combinaron una reducción de calorías con rutinas de ejercicio estructuradas lograron que su enfermedad entrara en remisión —es decir, que sus niveles de azúcar volvieran a la normalidad sin necesidad de medicamentos— en apenas seis meses.
El estudio, denominado RESET for Remission, fue publicado en The Lancet Regional Health–Americas y presentado en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes. Participaron investigadores de la Universidad McGill, en Canadá, la Universidad de Leicester, en Reino Unido, y otros centros académicos.
El ensayo incluyó a 96 adultos de entre 18 y 45 años, con diabetes tipo 2 de aparición temprana y obesidad, que no utilizaban insulina. Cincuenta fueron asignados al programa intensivo y 46 continuaron con la atención médica habitual.
Después de 24 semanas, 27 de los 50 participantes del primer grupo alcanzaron la remisión, es decir, el 54 por ciento. En el grupo de atención habitual lo consiguieron solamente dos de 46, alrededor del 4 por ciento.
Durante las primeras doce semanas, los participantes siguieron una alimentación de 800 a 900 calorías diarias. Las dos primeras semanas utilizaron productos nutricionales formulados para reemplazar las comidas y, posteriormente, fueron incorporando una comida convencional dentro del mismo límite energético.
Al mismo tiempo, realizaron dos sesiones semanales supervisadas de ejercicio aeróbico y de fuerza, además de una tercera sesión de actividad física de manera independiente.

Después de las primeras doce semanas comenzó una etapa destinada a mantener la pérdida de peso, mientras continuaban con el ejercicio por su cuenta.
Un aspecto importante es que los medicamentos para disminuir la glucosa y, en determinados participantes, los fármacos para la presión arterial fueron suspendidos bajo supervisión del equipo médico del estudio. Por eso, un esquema de estas características no debe reproducirse por cuenta propia.
Los resultados también mostraron una diferencia significativa en el peso. Entre quienes tenían datos disponibles, el grupo de intervención pasó de un promedio de 100,7 kilos a 92,3 kilos, una reducción de 8,4 kilos en seis meses. En el grupo de atención habitual, la pérdida promedio fue de 1,2 kilos.
Los investigadores observaron además que buena parte de la reducción correspondió a grasa corporal y que el entrenamiento de fuerza ayudó a preservar la masa muscular, un aspecto especialmente relevante durante una pérdida rápida de peso.
Para considerar que una persona había alcanzado ese estado, los investigadores exigieron una hemoglobina glicosilada menor al 6,5 % y que el participante hubiera permanecido al menos doce semanas sin medicamentos destinados a reducir la glucosa.
Es decir, los niveles de azúcar habían descendido por debajo del umbral utilizado para diagnosticar diabetes sin necesidad de tratamiento farmacológico durante ese período.
Sin embargo, remisión no es sinónimo de cura. La glucemia puede volver a aumentar, especialmente si se recupera peso o cambian las condiciones metabólicas que permitieron alcanzar esos valores.
Por eso, los propios autores señalan que ahora se necesitan estudios de mayor duración para determinar cuántos participantes logran conservar la pérdida de peso, la masa muscular y la remisión una vez que abandonan el entorno estrechamente controlado de un ensayo clínico.
La diabetes tipo 2 que aparece a edades tempranas puede representar un desafío particular. Quienes desarrollan la enfermedad siendo jóvenes quedan expuestos durante más años a niveles elevados de glucosa y pueden presentar antes complicaciones cardiovasculares y otros problemas asociados. Por eso, los investigadores quisieron evaluar específicamente una intervención destinada a personas menores de 45 años.
El programa no estuvo exento de efectos adversos. 43 de los 50 participantes del grupo intensivo informaron al menos uno, frente a seis de los 46 que recibieron la atención habitual. Los más frecuentes durante la etapa restrictiva fueron constipación, dolor de cabeza, mareos y cansancio. No se registraron eventos adversos graves.
El trabajo muestra que, en un grupo seleccionado de adultos jóvenes con obesidad y diabetes tipo 2 que no utilizaban insulina, un programa intensivo y médicamente supervisado de alimentación y ejercicio consiguió tasas elevadas de remisión en seis meses.
Qué significa que la diabetes entre en remisión
Por qué el resultado es especialmente relevante en adultos jóvenes
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