Sociedad

Casi mil empleados argentinos afectados por el colapso de Ueno Bank: “No tenemos a quién reclamarle”

La crisis de la entidad paraguaya impactó en Itti, la tecnológica del Grupo Vázquez con operaciones en la Argentina. Belén Haves contó que los empleados no cobraron el salario de octubre, recibieron una suspensión por 30 días

Jueves 05 de Noviembre de 2026

359420_1793912788.jpg

18:00 | Jueves 05 de Noviembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La crisis de Ueno Bank en Paraguay tuvo consecuencias más allá del negocio financiero. El deterioro de la entidad, que quedó bajo un procedimiento de resolución del Banco Central paraguayo, también impactó en otras empresas del Grupo Vázquez. Una de ellas es Itti, la compañía tecnológica que desarrollaba servicios para distintas firmas del conglomerado y que tenía cerca de mil empleados en la Argentina.

 
Belén Haves, product manager de Itti desde hace tres años, describió el desconcierto que atraviesan los trabajadores argentinos. Según contó, no recibieron explicaciones sobre la situación de la empresa, no cobraron el salario correspondiente a octubre y fueron notificados por correo electrónico de una suspensión por 30 días. “Estamos en un limbo, desesperados”, resumió.

La empleada aseguró que el grupo afectado en la Argentina está integrado por alrededor de 930 trabajadores. A ellos se suman empleados de otros países de la región, entre ellos Brasil, Uruguay, Nicaragua, Chile, Bolivia y Perú, que también quedaron alcanzados por las dificultades de la compañía.

 
La situación de los empleados de Itti

Haves explicó que los trabajadores argentinos comenzaron a advertir que algo ocurría a partir de las noticias sobre Ueno Bank y de los mensajes de sus compañeros en Paraguay. Estos últimos les contaron que no podían ingresar a sus cuentas ni disponer del dinero que tenían depositado en la entidad. En paralelo, los empleados de Itti observaron que los servicios de la compañía habían dejado de funcionar.

La falta de información interna profundizó la incertidumbre. “No tenemos comunicación hasta el día de hoy, salvo un mail muy abstracto. Nos enteramos por las noticias y por compañeros de Paraguay”, relató. Según dijo, desde el comienzo nadie les explicó qué iba a pasar con la operación de la empresa ni con sus puestos.

 
Uno de los principales problemas es que la suspensión no implicó una desvinculación formal. En el correo que recibieron, la compañía les informó que quedarían suspendidos durante 30 días. Sin embargo, el salario de octubre —correspondiente a un mes que ya habían trabajado— permanece impago.

“No cobramos el sueldo de octubre, todo el mes trabajado no lo cobramos. Obviamente, indemnización ni hablar”, señaló Haves. Y explicó que la situación también les dificulta buscar otro empleo: al no estar desvinculados, temen que renunciar pueda afectar lo que eventualmente les corresponda reclamar.

A esa incertidumbre se suma la preocupación por la cobertura médica. La empleada advirtió que entre los afectados hay mujeres embarazadas y personas con discapacidad, y que no saben hasta cuándo podrán mantener la obra social.

Haves aclaró que los trabajadores argentinos no cobraban sus salarios a través de Ueno Bank. La empresa depositaba los sueldos en cuentas bancarias locales, elegidas por cada empleado. Los problemas para acceder a los fondos de la entidad paraguaya afectaron directamente a los trabajadores que integraban la nómina de ese país, pero la crisis también repercutió sobre la continuidad de las operaciones de Itti.

El reclamo y la situación contractual

En la Argentina, los empleados habían sido contratados a través de Kaitel, una sociedad que, según explicó Haves, se creó para formalizar sus vínculos laborales. La product manager manifestó su preocupación por la capacidad de esa firma para responder ante los reclamos y sostuvo que, de acuerdo con la información que manejan, en Paraguay los bienes del grupo estarían embargados.

“Legalmente estamos perdidos. La empresa que nos contrató acá en Argentina no tiene bienes, no tiene nada. No tenemos a quién reclamarle”, afirmó. Se trata de la evaluación de la empleada sobre la situación patrimonial y las posibilidades de iniciar acciones legales; las responsabilidades de cada sociedad deberán determinarse por las vías correspondientes.

Haves contó que está reuniendo a los trabajadores para buscar un estudio jurídico que los asesore. Por el momento, dijo, no tienen una estrategia legal definida ni contacto con representantes de mayor jerarquía de la compañía en la Argentina. “La demanda tiene que ser en Paraguay, directamente con gente de allá”, sostuvo.

La relación laboral había comenzado de otra manera. Según relató, al principio los empleados trabajaban bajo la modalidad contractor: estaban inscriptos como monotributistas y facturaban sus servicios a la empresa. Aunque no tenían una relación de dependencia formal, contaban con algunos beneficios, como el aguinaldo. Más adelante, con la constitución de Kaitel, la compañía avanzó con la formalización de los contratos en la Argentina.

Una empresa que había crecido en la Argentina

La dimensión del conflicto contrasta con la expansión que Itti había experimentado en el país. Haves recordó que la empresa comenzó a incorporar profesionales para ampliar sus equipos tecnológicos y llegó a tener unos 1.500 empleados. En agosto, antes de la crisis actual, se produjo una reducción de aproximadamente 300 puestos, que la compañía atribuyó a una reestructuración.

El Banco Central de Paraguay intervino Ueno Bank por problemas de solvencia y suspendió sus operaciones, dejando a millones de clientes sin acceso temporal a sus ahorros.

La contratación había sido acelerada. Según la entrevistada, en algunos momentos se incorporaban alrededor de 50 personas por semana y los salarios ofrecidos eran competitivos: estimó que podían ubicarse un 50% por encima del promedio del sector y mencionó remuneraciones de USD 3.000 para algunos puestos, incluso de nivel inicial. También destacó que habían llegado profesionales con experiencia en empresas como Mercado Libre, Santander y Ualá.

En septiembre de 2025, Itti inauguró una oficina en el barrio porteño de Belgrano, en el marco de su expansión regional. Para los empleados, recordó Haves, era una señal de crecimiento. “Fue como el momento de auge. Jamás nos imaginábamos esto”, dijo.

La compañía prestaba servicios tecnológicos a distintas empresas del Grupo Vázquez, entre ellas Ueno Bank. Haves explicó que el proyecto del banco digital apuntaba a incorporar al sistema financiero a personas que no tenían acceso a una entidad tradicional. También recordó que se había mencionado la posibilidad de expandir el negocio a países de Centroamérica, como Costa Rica y Guatemala, aunque esa iniciativa no volvió a avanzar.

Mientras algunos trabajadores se reúnen en las oficinas de Belgrano para visibilizar el reclamo, el grupo espera respuestas sobre los salarios adeudados y la continuidad de sus contratos. “Estamos en un limbo”, insistió Haves. Para los casi mil empleados argentinos, la prioridad inmediata es saber quién responderá por el mes trabajado y qué ocurrirá cuando termine el período de suspensión.

DEJANOS TU COMENTARIO

Top Semanal

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

LOCALES

NACIONALES

INTERNACIONES

DEPORTES

SOCIEDAD

FARÁNDULA