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Río de Janeiro renovó su récord y fue la sede con la fiesta más grande de Año Nuevo

Más de 5,1 millones de personas celebraron Año Nuevo en el Réveillon de Río de Janeiro. Copacabana reunió a 2,6 millones y la ciudad ratificó su récord mundial.

Jueves 01 de Enero de 2026

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17:23 | Jueves 01 de Enero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Río de Janeiro volvió a hacer historia y confirmó su lugar como la capital de la mayor fiesta de Año Nuevo del mundo. Según datos oficiales de la alcaldía, al menos 5,1 millones de personas participaron de los festejos organizados para recibir 2026, de las cuales 2,6 millones se concentraron en la playa de Copacabana.

Las cifras fueron difundidas este jueves, apenas dos días después de que la ciudad recibiera el reconocimiento de Guinness World Records, que certificó el récord alcanzado en la despedida de 2024, cuando Copacabana había reunido a 2,5 millones de asistentes.

 

Además del multitudinario encuentro en la playa más famosa de Brasil, otras 2,5 millones de personas celebraron en las fiestas impulsadas por la alcaldía en diez playas y plazas públicas distribuidas en distintos puntos de la ciudad.

 

La gran fiesta en Río de Janeiro

El tradicional espectáculo de fuegos artificiales tuvo una duración de 12 minutos y se destacó por su amplitud: se lanzaron desde 19 balsas ubicadas frente a Copacabana, el doble de las utilizadas el año anterior. A eso se sumó una maratón de conciertos musicales montados sobre tres escenarios.

La gran novedad del Réveillon 2025 fue un show de 1.200 drones, que dibujaron en el cielo íconos de Río de Janeiro como el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar, considerado por la alcaldía como el mayor espectáculo con drones realizado en eventos masivos en América Latina.

 
 

La música tuvo un rol central con figuras de la Música Popular Brasileña como Gilberto Gil y Ney Matogrosso, además de reconocidos exponentes del samba como Alcione, Mart’nália y Diogo Nogueira, sin dejar afuera la electrónica con Alok. Uno de los escenarios estuvo dedicado exclusivamente a la música góspel.

Vestidos mayoritariamente de blanco, como indica la tradición, miles de personas permanecieron en la playa hasta la mañana siguiente, entre altares dedicados a Yemanjá y el cierre a puro ritmo con la batería de Beija-Flor, una de las escolas de samba más emblemáticas de Río.

 

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