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Desde Salta hasta Buenos Aires, papá, mamá y hermanos se organizan para acompañar a Dylan, de 5 años, en un tratamiento que requiere cuidados constantes y apoyo.
Miércoles 21 de Enero de 2026
08:25 | Miércoles 21 de Enero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Dylan Gael Chávez tiene 5 años y atraviesa un tratamiento oncológico intenso en el Hospital Garrahan. Llegó desde Salta junto a toda su familia: su mamá, su papá Diego, un hermano de 14 años y una beba de apenas 6 meses. Hoy viven en Buenos Aires, prácticamente instalados frente al hospital, acompañándolo día a día en una lucha que exige fuerza, presencia y sostén permanente.
“Gracias al Hospital Garrahan lo tenemos vivo a Dylan. Se bancó una operación de nueve horas, le sacaron la próstata y la vejiga. Hoy está ostomizado, tiene un agujerito bajo el ombligo por donde hace pis, con los uréteres conectados hacia afuera”, cuenta su papá, Diego Emanuel Alejandro Chávez, de 30 años.
Luego de completar nueve bloques de quimioterapia y radioterapia durante 2024, Dylan había comenzado un tratamiento de mantenimiento. Pero en septiembre de 2025 llegó la peor noticia: la enfermedad volvió.

“En una biopsia, le encontraron seis bultitos en las piernitas. Empezó de nuevo con quimioterapia, cinco días seguidos cada 21 días. Ya vamos por el tercer bloque”, explica Diego.
Los estudios recientes mostraron una leve mejoría, pero todavía hay dos lesiones activas. “Ahora están viendo si lo operan para sacarle dos nódulos que brillan en la resonancia y en el PET, o si directamente empieza radioterapia”, detalla.
La agenda médica es agotadora: traumatólogo, oncóloga, neurólogo, resonancias, controles y guardias. “Esta semana es muy complicada. Ayer estuvimos seis horas en la guardia. Tiene diarrea, vómitos, náuseas. La quimioterapia es una porquería, lo tira abajo, no quiere comer”, dice su papá.
A pesar de todo, Dylan sigue siendo un chico. Le gusta jugar a la pelota, escribir, jugar con sus juguetes y soñar.
“Su sueño es recuperarse del todo y jugar a la pelota en un club. Es muy sonriente, cariñoso, mimoso”, lo describe Diego. Pero el proceso dejó marcas profundas.
“Quedó muy afectado psicológicamente. Tiene miedo de todo. Vamos al hospital y se asusta. Tiene miedo de quedarse internado muchos días, porque cuando lo operaron la pasó muy mal”, cuenta.
La familia llegó desde Salta capital y hoy vive en un alquiler precario frente al Hospital Garrahan. El problema es el costo.
“Estamos pagando 950 mil pesos por mes y el sábado tenemos que dejar el lugar porque no nos da el cuero. Somos seis: mi mujer, mi suegra, mi otro hijo de 14 años, Dylan, y la beba de seis meses”, explica Diego.
A pesar del tratamiento, Dylan sigue jugando, sonriendo y soñando con volver a correr detrás de una pelota.
El 3 de febrero Dylan debe comenzar radioterapia en el Hospital Militar de Palermo y los médicos les anticiparon que necesitarán quedarse al menos dos meses más en Buenos Aires.
Antes de la enfermedad, Diego y su esposa trabajaban juntos como vendedores ambulantes. Hoy eso quedó atrás.
“Vendíamos empanadas, pizzas, medias, trapos de piso. Vendí mi moto, mi ropa, mis cosas para traerlo a Dylan”, relata. Hoy, los únicos ingresos fijos son las asignaciones de los chicos.
“Hay días que no alcanza. Preferimos comer arroz con salchichas o huevo para poder comprar sus insumos”, dice.
Y los gastos son constantes: “Las bolsas de urostomía salen entre 25 y 30 mil pesos cada una. Usa selladores, pastas, gasas, pañales, cremas. Todo suma”.
Diego no oculta el miedo. “Sí, tengo miedo de volver a situación de calle, sobre todo por Dylan, que es inmunosuprimido. Pero por él soy fuerte. Si yo me caigo, se caen todos. Soy el pilar de mi familia”.
Cuando no alcanza, pide ayuda donde puede. “Hay días que voy a panaderías o restaurantes. O compro pañuelitos y los vendo en los semáforos, afuera del hospital, cuando vamos a los turnos”.
La familia abrió un alias para recibir ayuda económica que les permita sostener la estadía, comprar insumos médicos y acompañar el tratamiento de Dylan.
Alias para colaborar: alechavez23 (Banco Macro)
Titular: Diego Emanuel Alejandro Chávez
“Mi nene no tiene vejiga ni próstata, pero lo tenemos vivo. Y vamos a seguir luchando por él”, promete su papá.
Un nene que quiere jugar a la pelota, pero tiene miedo del hospital
Vivir frente al hospital y el riesgo de volver a la calle
Vender todo para sostener el tratamiento
“Si yo me caigo, se caen todos”
Cómo ayudar
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