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En enero de 2025, a través de un streaming, el director de Conexión Ganadera reconoció la crisis ante inversores; el pasivo de la empresa es de unos USD 300 millones, pero el dinero que se podría recuperar no llega al 10%
Sábado 31 de Enero de 2026
11:16 | Sábado 31 de Enero de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La caída de dos fondos ganaderos en Uruguay durante 2024 hizo poner la mira en Conexión Ganadera, la empresa más grande del rubro, que se dedicaba a captar el ahorro de inversores para comprar ganado y pagaba a cambio una renta fija del 7%. Ya habían caído el Grupo Larrarte y República Ganadera, que se dedicaban a lo mismo, y los 4.000 clientes del fondo más grande querían explicaciones. Pero demoraban en llegar.
Los dueños de Conexión Ganadera eran dos personas conocidas en Uruguay, que generaban confianza. Pablo Carrasco, uno de ellos, tenía un alto perfil mediático y solía generar polémica por sus opiniones en la radio. Gustavo Basso, el otro, era un empresario respetado que colaboraba de forma activa con la comunidad católica de Florida, la ciudad a 100 kilómetros de Montevideo en la que vivía.
La muerte de Basso, el 28 de noviembre de 2024, había generado conmoción. El empresario murió en un accidente de tránsito en su Tesla. En un principio, su siniestro parecía uno más de esos que se cobran decenas de vida en el país.

Con el paso de los días, la presión sobre Carrasco, el dueño que quedaba vivo en Conexión Ganadera, creció. Y más cuando públicamente se supo que el déficit patrimonial de la empresa llegaba a los USD 250 millones. Carrasco convocó a una reunión virtual, que a último momento canceló y la reprogramó.
Finalmente se conectó junto a un contador que había contratado para analizar los números de la empresa a ese encuentro virtual, que en realidad fue una transmisión por un link privado de Youtube. Cuando prendió la cámara dijo que estaba allí para “poner la cara”. El empresario reconoció que en la empresa hubo “negligencia” y “omisión”, y contó el acuerdo que tenía con su socio: él era el hombre del terreno; Basso se encargaba del manejo de las finanzas.
“Yo no tengo un problema económico sino moral”, reconoció Carrasco ante sus viejos clientes. Luego dio paso al contador Ricardo Giovio que dio un mensaje duro para los ahorristas, que tenían la esperanza de recuperar su dinero: dijo que la empresa no tenía un problema de “liquidez” sino de “solvencia”.
El profesional luego describió que el modus operandi de Conexión Ganadera había sido el de un esquema Ponzi: con la plata de los nuevos inversores, le pagaba a los que se retiraban. Una suerte de calesita.
De esta reunión virtual pasó un año.
En ese enero de 2025 todavía faltaba para que se supiera que, en realidad, Basso se había suicidado en el accidente de tránsito al chocar voluntariamente contra maquinaria vial. También faltaba para que las denuncias penales derivaran en que Carrasco y su esposa, Ana Iewdiukow, vayan a la cárcel de forma preventiva al ser imputados por estafa y lavado de activos. Lo mismo sucedió con la esposa de Basso, Daniela Cabral, pero en su caso la imputación fue solo por estafa y ahora cumple prisión domiciliaria en un lujoso apartamento en Punta del Este.
Tras el reconocimiento de la crisis, miles y miles de clientes recurrieron a la Justicia para justificar el dinero que les debe Conexión Ganadera y buscar alguna modalidad para cobrarlo. Para muchos, eran los ahorros de toda la vida. En el caso del inversor Óscar Spalter, uno de los 4.000 afectados, el dinero que tenía allí eran “los sueños que tenía planificados para el futuro”. “De un momento para el otro se derrumbó todo”, declaró al diario El País.
A él le pareció raro que no le hubieran depositado un pago que correspondía y que le contestaran con evasivas. Cuando se conectó al streaming escuchó lo que para él fue “un cuento de terror”.
El fiscal Enrique Rodríguez señaló tiempo atrás en una audiencia judicial que por la deuda que tiene Conexión Ganadera hace que sean “prácticamente impagables” los créditos que los inversores tienen a su favor.
Ahora se está en una etapa de verificación de créditos y se estima que, cuando finalice el proceso de verificación, el pasivo de la empresa se ubicará entre USD 320 millones y USD 350 millones, según informó El País. Los fondos que podrían ser recuperables para los inversores no superarían el 10% del total de ese monto. Es decir, es una cifra cercana a los USD 30 millones.
Es que, un año después del reconocimiento de la crisis, todavía no se terminaron de contar las pérdidas de Conexión Ganadera.
Inversores como Spalter eran defensores de Conexión Ganadera porque la apariencia indicaba que la firma había sobrevivido a la aftosa y a la sequía. Él defendió a esta firma ante su familia cuando los competidores de la empresa habían caído. Ahí se convenció de que, en realidad, tenía que poner un abogado. La confianza en la empresa se había quebrado.
La esperanza de cobrar se va perdiendo


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