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Sociedad
Presentó un informe sobre la regulación en las escuelas de América Latina. Afirman que faltan políticas de alfabetización en ciudadanía digital, que es lo más importante en este momento.
Viernes 08 de Mayo de 2026
18:06 | Viernes 08 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Como si fuera una “mancha venenosa”, pareciera que todos buscan sacarse el tema de encima. Muchos padres no saben qué hacer con sus hijos frente al celular y delegan la cuestión en la escuela; los docentes tampoco tienen respuestas claras y esperan lineamientos oficiales; y los gobiernos miran lo que ocurre en otros países y entonces decretan: se prohíbe o limita los celulares en el aula.
Así, la regulación de los celulares en las escuelas avanza en todo el mundo. Nadie está del todo contento con el resultado, pero al menos se percibe una sensación de alivio por parte de los adultos: al menos, algo se está haciendo.
Para la Unesco esto es precisamente el problema. Afirman que con la regulación sola no alcanza. O peor aún: puede dar la sensación de que se está haciendo algo, cuando en realidad no importa tanto si se prohíbe o no el celular en el aula, sino cuánto se les enseña a los alumnos acerca de cómo usar bien los dispositivos conectados a Internet. Lo que Unesco llama “ciudadanía digital”.
La idea es que los dispositivos estarán al alcance de los alumnos durante la mayor parte de sus días, más allá de si se prohíbe o no su uso en el aula. Por eso, lo que importa no es tanto cuánto tiempo lo usan en clase, sino que aprendan a usarlos bien y con responsabilidad.
Este viernes, el organismo internacional presentó un completo informe sobre el avance de la regulación del uso de celulares en las escuelas de América Latina. Detectaron enfoques distintos entre países y regiones, además de argumentos a favor y en contra de restringir los dispositivos en clase. Pero también un déficit común: la falta de políticas públicas sólidas de alfabetización en ciudadanía digital.
La presentación corrió por cuenta de la autora del informe Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación y consultora de Unesco, quien comentó los cambios que ocurrieron en el mundo desde el primer informe del organismo sobre este tema de julio de 2023.
Por entonces, uno de cada cuatro países tenía regulaciones sobre el uso de celulares en las aulas. Hoy son dos de cada cuatro: el 52%.
En aquel momento, la Unesco había advertido por el impacto que el celular ya estaba teniendo en la atención de los alumnos. Sobre todo, por las continuas notificaciones. "No alcanza ni siquiera con ponerlos en silencio. Aunque no suenen, cualquier notificación ilumina la pantalla y con eso alcanza para distraerlos. No solo distrae al alumno, también al docente", explicó Morduchowicz.
El relevamiento, realizado en 12 países de América Latina a través de funcionarios y equipos técnicos de los ministerios del área, muestra que cada vez más gobiernos avanzan sobre algún tipo de regulación.
Y avanzan bajo dos modalidades: la prohibición total o la restricción parcial. En Europa lo más común es la prohibición, comentó Morduchowicz. Lo decidió la mayoría de los países, que siguieron a Francia, que fue el primero que lo implementó en 2018.
Pero hay que tener en cuenta que, en los países europeos, la mayoría de los alumnos usan tablets u otros dispositivos digitales en el aula, con lo cual la prohibición del celular no los aleja del mundo digital, dijo la experta.
En América Latina, en cambio, la situación es distinta. Por eso, aquí la mayoría de la regulación va por el lado de la restricción y no tanto la prohibición.
De hecho, recientemente Mendoza, que había decidido prohibir el uso del celular, al mes tuvo que dar marcha atrás porque advirtieron que en muchas escuelas la única posibilidad de trabajar con tecnología era el celular de los alumnos.
El trabajo de Unesco informa que solo cuatro países de la región cuentan con leyes nacionales sobre el uso de celulares en las escuelas: Brasil, Chile, Colombia y Paraguay. En cambio, otros países -como la Argentina- avanzaron con leyes provinciales o resoluciones locales. En nuestro país, 11 jurisdicciones ya tienen regulaciones sobre el tema, entre ellas Ciudad y Provincia.
En todos los casos las restricciones se focalizan en el aula, pero en otros también incluyen recreos y espacios comunes. En la mayoría de los casos alcanza a la primaria y la secundaria, pero en algunos lugares (como Provincia y Neuquén) solo la primaria.
El informe detectó que, entre quienes avanzan con las regulaciones, los argumentos principales están vinculados a la salud y al rendimiento académico de los alumnos. Los funcionarios sostienen que el celular distrae, interrumpe la atención y dificulta la concentración sostenida durante las clases.
La preocupación por el cyberbullying también aparece entre las razones más repetidas. Los gobiernos argumentan que las redes sociales amplifican situaciones de burla, hostigamiento y exposición pública entre adolescentes, y que limitar el uso de los dispositivos en el aula podría ayudar a reducir esos episodios.
Los países que regulan sustentan sus argumentos en informes de asociaciones de pediatría y organismos de salud, como la Organización Mundial de la Salud, que señala efectos asociados al uso excesivo de pantallas, como déficit de sueño, trastornos emocionales, problemas de autoestima, déficit de atención y bajo rendimiento escolar.
El informe de la Unesco también dedica un capítulo a quienes cuestionan las regulaciones. En general, toman argumentos de investigadores, académicos y especialistas enfocados en la educación y lo social. Allí ya aparece la idea central de que prohibir no necesariamente enseña.
El argumento sostiene que, justamente porque el celular forma parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes, la escuela debería enseñar a usarlo de manera crítica y reflexiva, y no simplemente expulsarlo del aula.
“La regulación impide el debate y cierra el diálogo”, resume el documento al exponer esta posición. Según esta mirada, sacar el celular de la escuela no elimina problemas como el cyberbullying, la desinformación o los riesgos digitales. Solo los desplaza fuera del aula, donde los chicos siguen enfrentándolos sin herramientas suficientes para comprenderlos.
La Unesco también advierte sobre otro posible efecto: que las prohibiciones profundicen desigualdades. En muchas escuelas de América Latina, especialmente en sectores vulnerables, el celular del alumno es el único dispositivo digital disponible para trabajar en clase. Restringirlo, señalan, puede ampliar la brecha tecnológica.
Por eso, el organismo insiste en que el verdadero eje de discusión no debería ser solo si se prohíbe o no el celular, sino cómo se construye una política de ciudadanía digital.
Aquí entra el concepto central, que atraviesa todo el informe. La idea es enseñar a chicos y adolescentes a identificar riesgos, comprender cómo funcionan las plataformas, reflexionar sobre los algoritmos, detectar desinformación, proteger sus datos personales y desarrollar un uso crítico y responsable de las tecnologías.
“No se puede ejercer una ciudadanía plena si no soy ciudadano digital”, dijo Morduchowicz.
Ciudadanía digital. Proponen enseñar a los alumnos a identificar riesgos y comprender cómo funcionan las plataformas. Shutterstock
El organismo plantea incluso que muchas veces se cae en una especie de “determinismo tecnológico”: responsabilizar al celular de todos los problemas educativos y sociales, como si fuera una causa única y aislada. El informe recuerda que algo parecido ocurrió históricamente con la televisión, la radio e incluso la escritura.
“Responsabilizar exclusivamente a los dispositivos digitales de los problemas sociales puede estar distrayendo la atención de otras posibles causas”, señalan.
La posición de la Unesco, entonces, no es defender el “vale todo” con los celulares. Reconocen que algunas regulaciones son necesarias y que existen riesgos reales asociados al uso excesivo de pantallas. Pero insisten en que las restricciones aisladas no alcanzan si no vienen acompañadas de políticas educativas profundas.
“Faltan políticas públicas que pongan a la ciudadanía digital en la agenda, y que incluya a la formación inicial y continua de los docentes. Ninguna regulación puede perder de vista esto”, concluyó Alejandra Cardini, jefa de IIPE UNESCO en América Latina y el Caribe.
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