María Eugenia Díaz analizó la aplicación del nuevo régimen penal juvenil y sostuvo que la privación de la libertad debe ser el último recurso. También planteó la necesidad de contar con equipos interdisciplinarios y garantizar la educación
20:10 | Lunes 14 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fenix, María Eugenia Díaz, tesista de la Licenciatura en Criminología y con 22 años de experiencia en el Servicio Penitenciario, analizó la implementación del nuevo régimen penal juvenil y remarcó la importancia de preparar a las instituciones para abordar a adolescentes en conflicto con la ley.
Díaz sostuvo que el nuevo marco normativo plantea como uno de sus principales objetivos la reinserción de los jóvenes en la sociedad, con herramientas vinculadas principalmente a la educación y la formación laboral.
En ese sentido, explicó que la privación de la libertad debe ser utilizada como última instancia. “Se basa en la última ratio, la última razón por la cual la persona va a estar privada de su libertad”, señaló, al recordar que la libertad constituye uno de los bienes fundamentales que deben protegerse.
La especialista consideró que el funcionamiento del régimen requiere una articulación entre distintos organismos y destacó la importancia de una mesa interministerial que permita coordinar el trabajo de las diferentes áreas involucradas, incluyendo Justicia, Desarrollo Social y Educación.
También puso el foco en la necesidad de incorporar la criminología al abordaje de estos casos para diseñar políticas destinadas a reducir los niveles de criminalidad y comprender los factores que llevan a los adolescentes a determinadas conductas.
Díaz remarcó que una gran parte de los jóvenes comprendidos entre los 14 y los 18 años continúa vinculada al sistema educativo. Por eso, consideró fundamental garantizar la continuidad escolar incluso en contextos de encierro y mencionó la importancia de las herramientas previstas por la legislación educativa.
Consultada sobre cómo debería ser un eventual espacio de alojamiento para adolescentes, sostuvo que debería contar con educación primaria y secundaria, actividades recreativas y educativas, además de otros espacios que contribuyan a la reinserción.
También destacó el valor de la espiritualidad y las actividades religiosas como herramientas que pueden contribuir al proceso de reinserción dentro de los contextos de encierro.
Para Díaz, el nuevo régimen representa un desafío que requiere mucho más que disponer de un lugar físico para alojar a los adolescentes. El abordaje, sostuvo, debe ser integral y contar con profesionales capacitados, equipos técnicos y una articulación permanente entre las distintas áreas del Estado.
En ese marco, consideró que la educación y la formación laboral deben ocupar un lugar central para modificar conductas y ofrecer a los jóvenes herramientas que permitan construir un proyecto de vida alejado del delito.