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La parte acusatoria solicitó 10 años de prisión para Nancy Forlini, cinco años para el psicólogo Carlos Díaz y cuatro años para Ricardo Almirón y Mariano Perroni. Por otro lado, no presentarán cargos contra el médico clínico del Diez.
Jueves 08 de Octubre de 2026
15:04 | Jueves 08 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren pidieron 12 años de cárcel para el neurocirujano Leopoldo Luque durante los alegatos en el juicio por la muerte de Diego Maradona. También solicitaron 10 años para la coordinadora de Swiss Medical, Nancy Forlini, y 8 años para la psiquiatra Agustina Cosachov.
Por su parte, pidieron cinco años de prisión para Carlos Díaz y la inhabilitación para ejercer por 10 años su actividad profesional. Para Ricardo Almirón y Mariano Perroni, solicitaron cuarto años de prisión, con inhabilitación de 8 años para ejercer su profesión.
Además, adelantaron que no presentarán cargos contra Pedro Di Spagna, el médico clínico que atendió al exfutbolista. “Es el único que hizo lo que tenía que hacer. Di Spagna no tiene responsabilidad penal en el caso. En primer lugar, es interconsultor. En segundo lugar, porque no tuvo ni potestad ni decisión para encaminar la salud del paciente”, señaló Ferrari en los alegatos de cierre.
“En el doble comando médico que trató a Maradona, existen dos grandes responsables: el primero es Leopoldo Luque como indiscutible médico de cabecera”, explicó el fiscal Ferrari.
Y precisó: “Con acciones y omisiones no profundizó estudios médicos recomendados por un cardiólogo. Se le advirtió hacer un estudio de cámara gama. No confeccionó una historia clínica actualizada. No gestionó una internación en un centro médico especializado, siendo tal la complejidad del paciente, y dispuso una internación domiciliaria donde tenían atado a Maradona”.
“Hizo todo lo posible para que las cosas salgan mal. Ignoró los signos de insuficiencia cardíaca. Todos le decían que estaba hinchado y que tenía retención de líquidos. La actitud de Luque fue siempre la misma: no hacer nada”, agregó.
“La otra persona que aparece como gran responsable es Nancy Forlini. Lideraba la otra organización caótica que tuvo en vilo al paciente en sus últimos días”, apuntó Ferrari.

Respecto de la psiquiatra Agustina Cosachov, marcaron: “Avaló el retiro de los acompañantes terapeúticos y omitió las señales de la insuficiencia cardíaca”.
Luego, se refirió al accionar del enfermero: “No hay nada más falso que las actas que hizo Almirón. Con un simple diurético, cambiaba todo este final”.
El fiscal planteó que “al 11 de noviembre de 2020, Maradona era una bomba de tiempo, se lo sacaron de encima y lo introdujeron en esa casa que, 14 días después, terminó muriendo”.
Con respecto a la casa en la que se hospedó Maradona, sostuvo: “Usaron un playroom que tenía una cama común y nada más. No tenía guantes, gasas, una vía, un botiquín de primeros auxilios, un desfibrilador, una ambulancia ni nada de lo que prometieron. Era un vacío puro, esa casa no tenía nada”.
Luego habló sobre el día de la muerte de Maradona: “Las conclusiones de los peritos arrojan que algo en el cuerpo de Maradona no estaba bien ese 25 de noviembre del 2020. Esto no sucedió de forma súbita y de un momento al otro, es una situación que se fue generando con el paso de los días”.
“La evidencia es lapidaria, como fue la internación. A los imputados poco les importó la vida del paciente. El servicio médico fue tan ineficiente que no lo consideró ni siquiera humano”, remarcó Ferrari.
“La Junta Médica interdisciplinaria llegó a la conclusión de que Maradona no era un paciente sano que murió sorpresivamente, sino que eran un paciente con una gravísima complejidad médica. Una de las conclusiones fue que la muerte era evitable y la atención médica fue inadecuada”, agregó.
En ese sentido, sentenció: “La Junta Médica también concluyó que Diego Armando Maradona murió luego de un periodo de agonía prolongado de 12 horas”.
“Existen hoy conclusiones categóricas y, en ese marco, estamos en condiciones de afirmar que existió un grupo de improvisados que olvidaron en todo momento que trataban a un paciente vulnerable y complejo. Ese grupo de improvisados ha incrementado el riesgo más allá de lo permitido, algunos de ellos con indiferencia””, sentenció Ferrari.
En esa misma línea, Ferrari señaló: “Nos encontramos con las versiones de todos los imputados, Luque ha declarado 12 veces, y ninguno pudo revertir el cuadro probatorio”.
“Con el acta de externación quisieron deslindar su responsabilidad”, dijo Ferrari antes de romper el acta frente a todos los presentes. Luego, se refirió al estado de salud de Maradona antes de morir: “Nadie puede refutar las señales de alarma que exhibía el cuerpo de la víctima: la hinchazón, los edemas, la voz robótica... Todo este combo no llamó la atención de los médicos para que hagan algo. Hicieron todo para no hacer nada”.
El fiscal sostuvo su alegato en cuatro etapas denominadas de la siguiente manera: “veinte años de historia, ”la internación que no fue", “lo que el cuerpo reveló” y “la huella del después”.
Cosme Iribarren comenzó hablando de la primera etapa. “La historia médica de Maradona viene antes del año 2000 hasta el día de su fallecimiento. La evidencia reunida permitió contar con elementos de cargos directos que sustentan a la teoría del caso de este Ministerio Público Fiscal ha traído al debate”, sostuvo.
“Para entender qué ocurrió con Maradona mientras estaba cursando esa internación que no fue, tenemos que hacernos dos preguntas esenciales: la primera es qué paciente era Diego Armando Maradona y la segunda es qué afecciones de salud había tenido en su vida”, agregó.
En ese sentido, señaló: “Diego Maradona no era un paciente sano que solamente atravesaba un pos-operatorio quirúrgico por el hematoma subdural. No era precisamente un toro, como uno de los imputados manifestaba a sus allegados; era un paciente complejo y tenía antecedentes médicos de todo tipo, un historial médico que necesitaba una mirada integral y en conjunto”.
“Con toda la evidencia que se reunió, se elimina cualquier posibilidad de analizar la cuestión médica como un paciente sin factores de riesgo, todo lo contrario”, remarcó Iribarren.
El fiscal sostuvo: “La imagen de Diego (muerto) va a ser imborrable. Lo impactante de esa imagen tiene una sola explicación y está reflejado en todas las afecciones que tenía al mes de noviembre del 2020 y que no fueron atendidas”.
Por último, Ferrari habló sobre los allanamientos en las casas de los acusados: “Cuando allanamos las casas de Luque y Cosachov, encontramos la historia clínica de su paciente tirada arriba de la chimenea”.
“Forlini le daba órdenes a los enfermeros de asentar controles que no se hicieron. No es menor el dato”, agregó.
Una vez terminados los alegatos de los fiscales, será el turno de las querellas y, finalmente, de las defensas de los siete acusados que continúan en este proceso. Cada una de las partes tendrá un máximo de tres horas para presentar sus argumentos.
Mientras tanto, en la previa sonó cuarteto a todo volumen y los fanáticos de Maradona aprovecharon para colgar banderas con la cara del exfutbolista, en apoyo a los familiares, que llegaron temprano para presenciar la parte decisiva del debate que ya lleva más de siete meses.
La etapa de prueba terminó el martes pasado, cuando declararon por última vez cuatro de los imputados: el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini y el médico clínico Pedro Di Spagna. Los cuatro defendieron su actuación y cuestionaron que hayan tenido el rol de médicos tratantes de Maradona.
Luque decidió decir sus últimas palabras y volvió a sostener que no ejerció como médico clínico durante la internación domiciliaria y cuestionó que se lo señalara como quien estaba a cargo de todas las decisiones.
Luque afirmó que coordinaba distintos aspectos de la atención de Maradona, pero sostuvo que no asumió el rol de médico tratante durante la internación en la casa de Benavídez. También defendió la hipótesis de que la muerte se produjo por un evento cardíaco súbito, agudo e impredecible.
Cosachov, por su parte, también buscó despegarse del rol de médica tratante. La psiquiatra explicó que había considerado que una clínica psiquiátrica era la mejor alternativa para Maradona, aunque sostuvo que el ingreso debía ser voluntario y que finalmente la internación domiciliaria aparecía como la opción posible.
También se refirió al acta de externación que firmó junto con Luque, familiares de Maradona y representantes de Swiss Medical. Ante una pregunta del juez Gaig, reconoció que no la había leído antes de firmarla.
Nancy Forlini, coordinadora de Swiss Medical, centró su declaración en explicar cuál había sido su función durante la internación domiciliaria. Aseguró que su tarea consistía en recibir y autorizar órdenes médicas y sostuvo que los roles estaban definidos.
Según su versión, Cosachov le había indicado que los médicos tratantes eran Luque y ella, y que ellos tomaban las decisiones médicas. También señaló que existieron irregularidades en el servicio y que los enfermeros tenían dificultades para controlar a Maradona porque él no quería que ingresaran a verlo.
Pedro Di Spagna también rechazó haber sido el médico tratante de Maradona. Explicó que había sido convocado para realizar un informe y que sus indicaciones fueron sugerencias, ya que, según declaró, no tenía potestad para modificar la conducta médica.
El clínico sostuvo que no trabajaba para Swiss Medical ni para Medidom y que no tenía autonomía para concurrir a la casa cuando lo considerara necesario. “Ponerme en el rol de médico tratante es indignante”, afirmó durante su exposición.
Además de Luque, Cosachov, Forlini y Di Spagna, en el juicio están acusados el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón y el coordinador de enfermeros Mariano Perroni.
Los siete están imputados por el delito de homicidio simple con dolo eventual. La acusación sostiene que hubo decisiones y omisiones en la atención de Maradona que tuvieron incidencia en su muerte, mientras que las defensas buscaron sostener que el fallecimiento se produjo por un cuadro cardíaco que no podía ser previsto ni evitado por los profesionales.
La etapa de prueba que terminó la semana pasada había comenzado el 14 de abril, en un nuevo debate tras el juicio frustrado por el escándalo que protagonizó la jueza Julieta Makintach. Durante estos meses, declararon más de 70 testigos y los propios imputados tuvieron distintas oportunidades para explicar su actuación.
Ahora, los jueces deberán escuchar los argumentos de todas las partes antes de comenzar a analizar el conjunto de pruebas y posiciones expuestas durante el debate.
Los alegatos serán, de esta manera, el último gran tramo del juicio antes de que el tribunal avance hacia la deliberación y, finalmente, el veredicto sobre la responsabilidad penal de los profesionales acusados por la muerte de Maradona.



Cómo sigue el juicio por la muerte de Maradona

Qué dijeron los acusados en sus últimas declaraciones



Quiénes son los siete acusados
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