Brenda Quinteros Soluaga analizó la visita en un contexto preelectoral español, sostuvo que forma parte de la "batalla cultural" que impulsa el mandatario y advirtió que el auge de nuevas derechas no puede reducirse a una etiqueta.
19:13 | Miércoles 21 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Multiplataforma Fénix, la politóloga Brenda Quinteros Soluaga analizó el viaje del presidente Javier Milei a España y el revuelo que generó, especialmente con la prensa. Explicó que forma parte de la agenda del mandatario de profundizar vínculos con Europa y que se da en un contexto de elecciones previas en ese país, por lo que su visita buscaría "brindar su apoyo" a líderes cercanos a sus ideas, como los del Partido Popular o de Vox, que lideran la oposición.
Consultada sobre si el Presidente busca llamar la atención con sus declaraciones, indicó que su estilo de expresarse y de generar una "impronta" lo caracteriza desde sus inicios y que no es un hecho menor que ocurra en un contexto de crisis en España y en Europa. Señaló que Milei atribuye esas crisis a las ideas progresistas, de izquierda o socialistas, como parte de la "batalla cultural" que dice querer liderar, y que sus dichos, más allá de las palabras usadas hacia el presidente Pedro Sánchez, apuntan a un llamado al "despertar de Europa". Lo enmarcó en una estrategia de reposicionamiento de la Argentina y del propio Presidente a nivel global, y lo comparó con lo que está en juego en Brasil.
Ante la consulta sobre un supuesto resurgimiento de la derecha en el mundo, con referencias a Alemania y a Francia, Quinteros Soluaga dijo que no lo resumiría en una cuestión de izquierda y derecha, porque esas definiciones "han dejado de regirse sobre esos mismos parámetros". Observó que se están produciendo cambios profundos que dan lugar a nuevas alternativas, que combinan posturas conservadoras, liberalismo económico y una fuerte concepción nacionalista.
Según su análisis, en los últimos años algunos estados y comunidades sintieron que las políticas progresistas y globalistas diluyeron la identidad nacional, lo que derivó en repensar, por ejemplo, la crisis migratoria y económica de España y de Europa. Ese contexto, sostuvo, fue el "caldo de cultivo" para la emergencia de estos partidos. Aclaró que no sería correcto reducirlos a "ultraderecha", como se hizo con Alternativa por Alemania, y recordó que en ese caso influyen también las brechas regionales de desarrollo heredadas de la Alemania dividida. Concluyó que los partidos de izquierda, progresistas o socialistas "no han logrado convencer" frente a las nuevas demandas sociales, lo que abre un debate sobre el rol del Estado, las identidades nacionales y el plano económico.