El gobernador convocó a los jefes comunales de toda la provincia para articular respuestas ante el recorte de fondos nacionales y evaluar las urgencias financieras de los municipios.
20:21 | Martes 20 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
El gobernador Ricardo Quintela reunió en la Residencia Oficial a los intendentes e intendentas de los departamentos riojanos. Bajo la consigna de «defender el desarrollo de La Rioja», encabezó una cumbre de trabajo para coordinar respuestas ante el retiro del financiamiento nacional, aunque la reunión tuvo también un fuerte contenido de ordenamiento partidario, en un momento en que el oficialismo discute la sucesión.
A través de sus redes institucionales, el mandatario destacó la necesidad de «planificación, diálogo y articulación permanente» en un escenario nacional complejo. Según se supo, en las conversaciones a puertas cerradas el temario incluyó desde la asistencia económica directa a los municipios hasta la necesidad de mantener compacta la estructura territorial frente al avance de La Libertad Avanza en las encuestas.
Los jefes comunales llegaron con un diagnóstico común: la paralización de la obra pública nacional, la caída de la coparticipación real y las dificultades para cubrir servicios básicos e insumos médicos. Con salarios municipales que requieren refuerzos constantes de la Tesorería provincial, plantearon la urgencia de sostener los programas de asistencia y empleo local.
Quintela transmitió tranquilidad sobre el acompañamiento del Ejecutivo, pero reclamó austeridad y orden en las cuentas de cada municipio. En el entorno de la Gobernación consideran que el interior es el sostén indispensable para equilibrar el escenario adverso de la Capital, donde la gestión municipal enfrenta un alto desgaste.
Frente al modelo de «motosierra» de la Casa Rosada, el gobernador remarcó que no hay margen para fisuras ni reclamos desmedidos. La directiva fue priorizar la cobertura social básica, sostener los servicios esenciales y coordinar cada anuncio de infraestructura con el Ministerio de Hacienda y Obras Públicas.
La reunión se produjo en medio del clima político interno del oficialismo. Pocas horas antes, el fiscal de Estado, Segundo Emilio Rodríguez, difundió una carta pública titulada «Un solo conductor», en la que sostuvo que Quintela es el único facultado para definir las fechas de votación y el esquema normativo de las elecciones de 2027.
Ese mensaje funcionó como una advertencia temprana ante cualquier intento de dispersión en el interior. En las últimas semanas, operadores del oficialismo observaron con inquietud las visitas de dirigentes departamentales a la Finca La Seis del exgobernador Luis Beder Herrera, quien registra un 23% de intención de voto en sondeos recientes, así como los contactos con sectores del peronismo que miran con recelo la definición de las candidaturas provinciales.
Al reunir a los intendentes, Quintela ratificó que mantiene el control de la lapicera. En el PJ riojano reconocen que cualquier intento de armar listas por fuera del aparato oficial quedará neutralizado si los jefes territoriales permanecen alineados con la conducción central.
Detrás de la discusión sobre la gestión está el diseño de la contienda de 2027. Con sondeos que ubican a Martín Menem al frente de las preferencias provinciales, con entre 30 y 35 puntos, el quintelismo evalúa desdoblar los comicios provinciales para mayo de ese año, con colectoras y elección de convencionales municipales bajo la Cláusula Transitoria Octava de la nueva Constitución.
En esa arquitectura electoral, la lealtad de los intendentes es clave: son quienes pueden movilizar los padrones locales, fragmentar la oferta opositora en cada departamento y asegurar que el justicialismo retenga la mayoría de los distritos, frente a una Libertad Avanza que carece de cuadros y fiscalización en el interior.
La foto de unidad con los jefes comunales funciona así como un mensaje en dos direcciones: hacia la Casa Rosada, para mostrar gobernabilidad territorial pese a la quita de transferencias, y hacia el propio peronismo, para dejar claro que el poder sigue concentrado en el despacho del gobernador.