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La vuelta de Artemis II: el peligroso reingreso a la atmósfera y los riesgos para la tripulación

Artemis II llevó al hombre tan lejos de la Tierra como nunca, pero todavía debe enfrentar grandes riesgos para entrar a la atmósfera.

Viernes 10 de Abril de 2026

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17:25 | Viernes 10 de Abril de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La misión Artemis II de la NASA alcanzó el increíble de récord de llevar al hombre tan lejos de la Tierra como nunca en la historia, pero todavía debe enfrentar un gran desafío: el de reingresar a la atmósfera terrestre. Allí enfrentará temperaturas extremas y ejecutar una trayectoria precisa para lograr el amerizaje cerca de California.

La vuelta a la Tierra de Artemis II es el final de un viaje histórico para toda la humanidad y también una operación de alto riesgo que debe ser perfecta para proteger a la tripulación de la nave. Luego de recorrer más de 406.000 kilómetros, la cápsula Orión debe ingresar a la atmósfera terrestre a gran velocidad y soportar condiciones extremas antes de amerizar en el océano Pacífico.

 

El amerizaje está previsto frente a las costas de California, con un operativo de recuperación coordinado por un buque especializado. Autoridades involucradas en la misión señalaron que el verdadero éxito solo podrá confirmarse una vez que los astronautas estén a salvo fuera de la cápsula.

 

Uno de los principales factores de riesgo es el desempeño del escudo térmico de la nave, que deberá resistir temperaturas cercanas a los 2700 grados Celsius generadas por el rozamiento atmosférico. Este componente ya había presentado un comportamiento inesperado durante una prueba sin tripulación realizada en 2022, lo que genera preocupación adicional en esta etapa.

El antecedente que genera incertidumbre

Durante el ensayo previo sin astronautas, el escudo térmico mostró alteraciones que no estaban previstas por los ingenieros. A pesar de ello, se decidió continuar con el mismo diseño, implementando ajustes en la trayectoria de reingreso para reducir el impacto del fenómeno detectado.

 

La modificación principal consistió en elegir un ángulo de entrada más directo, con el objetivo de evitar el “rebote” en la atmósfera que contribuyó al deterioro del material protector en la prueba anterior. Esta decisión sigue siendo un punto de debate entre especialistas y responsables del programa.

Esta imagen fue capturada a las 18:41 EDT del 6 de abril de 2026, apenas tres minutos antes de que la nave espacial Orion y su tripulación se ocultaran tras la Luna.

Esta imagen fue capturada a las 18:41 EDT del 6 de abril de 2026, apenas tres minutos antes de que la nave espacial Orion y su tripulación se ocultaran tras la Luna.

Los responsables de la misión aseguraron haber realizado múltiples simulaciones y modelizaciones, y sostienen que existe un margen de seguridad suficiente. Sin embargo, reconocen que la preocupación persiste hasta que la cápsula complete el descenso de forma segura.

Trayectoria y maniobras clave de Artemis II

Además del escudo térmico, otro aspecto fundamental es la precisión de la trayectoria de descenso. La cápsula depende de una serie de maniobras de propulsión para ajustar su ingreso a la atmósfera, siendo la última de ellas ejecutada horas antes del amerizaje.

El sistema de navegación de Orión opera de forma completamente autónoma, sin intervención manual de la tripulación salvo en situaciones de emergencia. Esta automatización implica que cualquier desviación significativa podría comprometer el resultado final.

 

La recalibración de la trayectoria también redujo el área posible de amerizaje, limitando las alternativas en caso de condiciones meteorológicas adversas. No obstante, los pronósticos para la zona prevista fueron considerados favorables por los responsables de la misión.

Los minutos más críticos del descenso

El momento más delicado del reingreso se concentra en un período de aproximadamente 13 minutos. Durante seis de ellos, la cápsula pierde comunicación con la Tierra, lo que incrementa la tensión del operativo.

En ese lapso, la nave alcanza velocidades de hasta 38.000 km/h antes de desacelerar mediante el uso de paracaídas que permiten un descenso controlado hasta el océano. Todo el proceso requiere una ejecución precisa para evitar fallos en cadena.

Una vez en el agua, los equipos de recuperación estiman que necesitarán cerca de una hora para asegurar la cápsula, elevarla a bordo del buque y asistir a los astronautas en la salida.

La misión, de carácter experimental, busca validar los sistemas necesarios para futuras exploraciones más ambiciosas. El objetivo final es habilitar nuevas misiones tripuladas hacia la Luna y, eventualmente, preparar el camino hacia Marte.

 

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