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Con las elecciones 2027 en el horizonte, el Gobierno debe "calibrar" entre inflación y actividad

La tensión entre las variables que definen el humor de la gente está al tope de la agenda, pero el Gobierno dice que no cambiará su receta.

Domingo 11 de Octubre de 2026

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08:22 | Domingo 11 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

En la estrategia del Gobierno el combate a la inflación es un punto central e innegociable de su programa económico, pero ya desde hace varios meses economistas de distinto pelaje ideológico advierten que la "sequía" de la plaza doméstica, que fue y es importante para bajar la inflación a guarismos cercanos al 2% mensual, resulta un freno a la actividad económica.

Con el calendario electoral ya en gateras, pese a que falta un año para los comicios generales, que entronizarán a nuevo presidente o presidenta de la Nación o incluso determinar la continuidad en el cargo de Javier Milei, la tensión entre actividad e inflación adquiere un nuevo significado.

 

Dos variables adicionales completan el combo que el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo y su equipo deben administrar y armonizar para que el barco del programa libertario cruce las aguas turbulentas que median hasta octubre de 2027 y llegue a la otra orilla, sano y salvo.

En primer lugar, el tipo de cambio o mejor dicho las tensiones previsibles en el mercado cambiario en un año electoral, donde en un país como la Argentina prevalece, casi por norma, la dolarización de carteras de las empresas y la pulsión a correr hacia el dólar por parte de los argentinos, no importa la edad ni el nivel socioeconómico.

Todos buscan deshacerse de los pesos y esperar en dólares los resultados de las elecciones el 24 de octubre del año próximo, con lo que en las semanas previas, seguramente, habrá tensión cambiaria por la consistente demanda de billetes verdes.

 

Reservas en la mira

La otra cuestión está relacionado con esto. Se trata de la acumulación de reservas internacionales en el Banco Central, un recurrente reclamo del staff del Fondo Monetario Internacional (FMI), explicitado días pasados, una vez más, por la vocera del organismo, Julie Kozack.

En lo que va del año la autoridad monetaria ya compró algo menos de 15.000 millones de dólares, superando holgadamente el piso de US$10.000 millones que se había fijado el Gobierno en la cuarta fase del programa monetario, y con posibilidades de sumar unos US$4.600 millones más, pendientes de liquidación por parte del sector agroindustrial para lo que resta del año.

Con este panorama, el manual recomienda una "calibración" entre el nivel de actividad deseable y la inflación tolerable. En buen criollo, sería largar algo más de pesos a la calle, a costo de algunas décimas o quizás puntos más de inflación mensual, para que los bolsillos de los consumidores no estén tan estresados y la actividad se recupere. Empleo y salarios también vienen con números débiles, en consecuencia.

Eso sí, claro, sin llegar a disponer un "Plan Platita" como el que hizo el exministro de Economía, Sergio Massa, durante gran parte de 2023, con la mira puesta en el resultado de las urnas..

Sin Plan Platita

El propio Caputo desmintió tajantemente que el Gobierno esté pensando en un "plan platita". "Los que creen que van a salir pesos de algún lado para comprar dólares, sepan que no va a ser así”, explicó días pasados el titular del Palacio de Hacienda ante ejecutivos de finanzas, dejando en claro que la estrategia oficial sigue siendo contener al dólar y bajar la inflación. Con esa receta piensa convencer a los argentinos de que extiendan la confianza al Gobierno para un nuevo mandato de cuatro años hasta 2031.

La estrategia del Gobierno es mostrar que dispone de una "bazooka" de dólares para enfrentar una corrida cambiaria en 2027. Los números del Gobierno son contundentes. A los US$40.000 millones que suman entre los swap con China y Estados Unidos, hay que adicionar las compras de reservas de este año en torno a otros US$20.000 y US$15.000 millones que aportaría el mercado de futuros.

Todo esto sin contar los dólares que pueden entrar por proyectos vía RIGI (unos US$6.300 millones más la ampliación del superávit comercial en unos US$3.000 millones más el año que viene por sobre el resultado de este año.

“Por primera vez en nuestra historia vamos a tener cuatro años consecutivos de equilibrio financiero”, se entusiasmó Caputo.

Puede que eso sea cierto, aunque claramente es la contracara de que el 75% de los jubilaciones y pensionados ganan la mínima, que en octubre pasará a ser de $$435.662,86, algo así como 283 dólares, para vivir todo el mes, o que las universidades estén desfinanciadas, y que aún esté en debate si los discapacitados tendrán los recursos que necesitan de parte del Estado.

Mientras tanto, miles de empresas grandes, medianas y pequeñas de los sectores "perdedores" del modelo libertario, como son la industria, el comercio y la construcción, claman por dinamizar una economía que debe sobrevivir más allá de las exportaciones del agro, el petróleo y la minería.

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