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En La Rioja se necesita $1.474.000 para no ser pobre

Los datos del primer trimestre de 2026 conforman un cuadro que no admite lecturas optimistas: una familia necesita $1.474.000 para no ser pobre, 31.000 personas tienen problemas de empleo en la Capital...

Viernes 10 de Abril de 2026

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10:25 | Viernes 10 de Abril de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

...el sector privado formal perdió 1.100 puestos en 2025 y los fondos nacionales siguieron cayendo en términos reales. Cada indicador por separado es preocupante. 

ay una forma de hablar de la crisis en La Rioja que se queda en los titulares y en las declaraciones de los funcionarios. Y hay otra forma, más incómoda y más honesta, que consiste en poner todos los números sobre la mesa al mismo tiempo y leerlos en conjunto. Esta nota elige esa segunda forma. Porque cuando se hace ese ejercicio — cuando se alinean la canasta básica, las cifras de empleo, la inflación por rubro y la caída de las transferencias nacionales — lo que aparece no es un problema puntual ni una dificultad coyuntural. Lo que aparece es el retrato de una provincia que lleva meses acumulando fragilidades en silencio, y cuyo punto de quiebre se acerca más rápido de lo que el discurso oficial suele admitir.

$1.474.000 para no ser pobre. Sin alquiler

El dato más contundente con el que empieza este análisis lo aporta el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) junto a Libres del Sur, que relevó los precios de 57 productos en 125 comercios de cercanía de la ciudad capital riojana — no supermercados, no cadenas, sino el almacén y la verdulería del barrio — y llegó a un número que merece leerse despacio: en marzo de 2026, una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos mensuales de $1.474.418 para no caer bajo la línea de pobreza.

Ese es el valor de la Canasta Básica Total (CBT) para La Rioja en el tercer mes del año. Subió $176.895 respecto a diciembre pasado, cuando se ubicaba en $1.297.523. El incremento acumulado en el primer trimestre fue del 13,6%. Y el número tiene una aclaración que lo hace todavía más severo: no incluye el costo de un alquiler. Una familia que alquila su vivienda — que en la ciudad de La Rioja puede costar entre $200.000 y $400.000 mensuales según el tamaño y la zona — necesita bastante más de un millón y medio de pesos para no ser pobre.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que fija la línea de indigencia, cerró marzo en $655.297 para la misma familia tipo. También sin alquiler. Subió $79.250 en el trimestre, desde los $576.677 de diciembre. Una familia que no llega a ese piso de ingresos no solo es pobre: es indigente. No tiene con qué comer lo mínimo necesario.

Estos datos del ISEPCi son uno de los pocos relevamientos que capturan la realidad de precios específicamente en la ciudad capital riojana, sin diluirlos en el promedio regional del NOA que el INDEC utiliza para sus mediciones nacionales. Por eso tienen un valor particular: muestran lo que cuesta vivir aquí, en esta ciudad, en estos comercios, con estos precios.

31.000 personas con problemas de empleo en la Capital

El segundo pilar del cuadro lo aporta el INDEC a través de la Encuesta Permanente de Hogares, correspondiente al cuarto trimestre de 2025. Los datos de empleo en la ciudad de La Rioja describen una situación que va mucho más allá de la desocupación convencional.

La Población Económicamente Activa (PEA) de la ciudad capital alcanza las 118.000 personas. De ese universo, 31.000 — el 26,5% — tienen algún tipo de problema vinculado con su situación laboral. El desglose es revelador: 4.000 personas están desocupadas sin ningún trabajo; 15.000 tienen empleo pero buscan otro, lo que el INDEC denomina «ocupados demandantes de empleo» y que suele asociarse a trabajos precarios, informales o con remuneraciones insuficientes; y 12.000 trabajan menos horas de las que desearían, una categoría que esconde subempleo y, en muchos casos, salarios que no alcanzan.

El número total — 31.000 personas con demandas laborales insatisfechas sobre una PEA de 118.000 — pone en perspectiva lo que el intendente Armando Molina describió en términos más crudos hace pocos días cuando escuchó el pedido de los vecinos: «Trabajo, trabajo, trabajo. Y a veces pan y a veces remedio.» Los datos del INDEC confirman que esa descripción no es retórica. Es estadística.

El empleo privado formal cayó 4,1% en 2025

Si los datos de la EPH muestran el presente inmediato, el informe del Ministerio de Capital Humano elaborado sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestra la tendencia: el empleo registrado en el sector privado riojano cayó un 4,1% en diciembre de 2025 respecto al mismo mes de 2024.

En números concretos: en diciembre de 2024 había 27.500 trabajadores con empleo formal en el sector privado riojano. En diciembre de 2025, esa cifra había bajado a 26.400. Se perdieron 1.100 puestos de trabajo formales en un solo año, en el único sector que puede crear empleo genuino sin depender de la decisión política del Estado de incorporar agentes públicos.

El dato tiene una dimensión comparativa que agrava el diagnóstico: en términos interanuales, solo cuatro provincias del país registraron aumentos en el empleo formal — Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Río Negro — mientras que 20 mostraron caídas. La Rioja quedó en el octavo lugar entre las provincias con mayor retroceso, con ese 4,1% que la ubica solo por detrás de casos más extremos como Santa Cruz (-10,5%), Chubut (-6,4%), Tierra del Fuego (-5,7%), Salta y Misiones (-4,7% cada una).

El contexto importa: 2025 fue el segundo año de gestión de Javier Milei. La promesa de que el sector privado reemplazaría al Estado como motor del empleo no se está materializando en La Rioja. Los 1.100 puestos formales perdidos son la evidencia más objetiva de esa brecha entre el discurso y la realidad.

La inflación que no afloja: servicios y alimentos lideran las subas

El tercer eje del cuadro es la inflación. En el primer bimestre de 2026, el NOA — la región estadística que el INDEC usa para medir los precios en La Rioja junto con Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy y Santiago del Estero — acumuló una suba del 6,5%. Pero ese promedio oculta disparidades que tienen impacto diferencial sobre los distintos segmentos de la población.

Los servicios públicos lideraron las subas con un 12,1% en dos meses. Le siguen los alimentos con un 8,4% — un número que cobra toda su crudeza cuando se lee junto a la línea de pobreza y de indigencia que describimos antes. El podio lo completan restaurantes y hoteles con un 6,9% y transporte con un 6,2%. Comunicaciones subió un 5,1%, salud un 5% y equipamiento del hogar un 4,7%.

Los únicos rubros que quedaron por debajo del promedio de manera significativa fueron educación — que en 2025 había liderado los aumentos y que en el primer bimestre de 2026 solo subió un 2,1% — y vestimenta, con apenas un 0,5% de incremento. Dos categorías que, paradójicamente, concentran buena parte del gasto de los hogares de clase media y media baja.

Hay una distorsión metodológica que merece señalarse: el INDEC incluye a La Rioja en el NOA para medir precios, lo que puede producir lecturas erróneas en rubros como servicios públicos, donde la provincia mantiene subsidios a la energía eléctrica y al transporte público que no existen en otras jurisdicciones de la región. Eso significa que el dato de servicios públicos puede estar subestimando o sobreestimando la realidad riojana según el mes, dependiendo de los movimientos tarifarios en las otras provincias del bloque.

Los fondos nacionales: otra caída, otra vez por encima del promedio

El cuarto componente del cuadro es la brecha entre lo que La Rioja recibe de la Nación y lo que necesita. En marzo de 2026, los fondos enviados por el gobierno nacional a La Rioja cayeron un 5,2% en términos reales, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). El promedio nacional fue de -4,3%. La caída riojana estuvo, una vez más, por encima del promedio, aunque sin llegar a los peores valores del ranking. La Rioja quedó en el puesto 14 entre las provincias más perjudicadas.

El IARAF explica el mecanismo: «El crecimiento nominal de la recaudación se ubicó por debajo de la inflación interanual, que rondó el 33% en los últimos doce meses, lo que implica una leve caída en términos reales.» Dicho de otra manera: los montos nominales que llegan de Nación suben, pero la inflación los come. En términos de poder de compra real — de cuánto puede financiar esa plata — La Rioja recibe menos cada mes.

Esta caída del 5,2% en marzo se suma a una tendencia que los datos del primer trimestre ya habían mostrado con crudeza: las transferencias automáticas cayeron un 7,1% en términos reales en el primer trimestre, y las discrecionales prácticamente desaparecieron, con apenas $100 millones recibidos entre enero y marzo — una baja real del 97% respecto al mismo período del año anterior.

Es en ese contexto donde se entiende cabalmente la urgencia del adelanto de coparticipación de $85.000 millones que el gobierno provincial negocia con la Nación. No es un capricho ni una maniobra política. Es la expresión matemática de una provincia que no llega a cubrir sus compromisos básicos con los recursos que el esquema federal le transfiere regularmente.

El círculo que se cierra

Cuando se ponen todos estos números en una misma página, el diagnóstico que emerge es de una coherencia desconcertante. La inflación come los ingresos de las familias más rápido de lo que los salarios se actualizan. El empleo formal privado retrocede, reduciendo la base de trabajadores que pagan impuestos y generan actividad. Los fondos nacionales caen en términos reales, achicando la capacidad del Estado provincial de sostener el empleo público que históricamente compensó la debilidad del sector privado. Y la línea de pobreza sube, empujada por los mismos precios que la inflación acelera.

Es un círculo en el que cada variable alimenta a las demás en la dirección equivocada. Y es, además, un círculo que ningún adelanto de coparticipación puede romper. Ese instrumento resuelve la caja de corto plazo — permite pagar sueldos, evita un default provincial — pero no toca ninguno de los factores estructurales que producen el cuadro que describimos.

La pregunta que esos números dejan sobre la mesa es una que los funcionarios riojanos, el gobierno nacional y los candidatos que ya empiezan a posicionarse para 2027 deberán responder tarde o temprano: ¿cuál es el modelo económico que puede sacar a La Rioja de este círculo? El intendente Molina dijo que «la única salida es otro modelo económico». Los datos le dan razón. Pero ese modelo, por ahora, nadie lo ha descrito con precisión suficiente como para que se convierta en algo más que una aspiración.


Fuentes: ISEPCi / Libres del Sur. INDEC (EPH Cuarto Trimestre 2025). Ministerio de Capital Humano / SIPA (Diciembre 2025). INDEC (IPC NOA, Enero-Febrero 2026). IARAF (Marzo 2026). Economiariojana.com.ar.

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1 COMENTARIOS

Orlando

| Viernes 10 de Abril de 2026

Figalen al gobernador riojano, no les inporta nada, el esta de campaña, y peleandoce con MILEI, y los trabajadores que los parta un rayo, una ves mas el riojano le gusta arrastrarce, y ser reen del politico, por eso estamos com9 rstamos, fundidos. Endeudados, 50 años haciendo ricos, no se si es llamarle ignorancia, o conformistas, PERO LES DIGO A LOS RIOJANOS NO OLVIDARCE DE SEGUIR VOTANDO Y HACER RICOS, A LOS CORRUPTOS

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