Los restos de Adrián fueron identificados en fosas clandestinas vinculadas al centro clandestino La Perla, en Córdoba. Su hermano Carlos relató cómo recibió la noticia y el impacto emocional que atraviesa la familia tras casi cinco décadas
17:00 | Jueves 14 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fénix, el músico riojano Carlos Ferreyra contó que la noticia llegó a través de su sobrino Ernesto, hijo de Adrián José Ferreyra, secuestrado durante la última dictadura militar junto a su esposa María del Carmen Pietri en marzo de 1976 en la localidad cordobesa de Media Naranja.
Carlos relató que Ernesto recibió un llamado desde el Juzgado Federal de Córdoba convocándolo a una audiencia de notificación vinculada a la causa por la desaparición de su padre. “Me llamó y me dijo: ‘Tío, ¿estás parado? Sentate’. Ahí ya imaginé lo que era”, recordó.
Según contó, el joven insistió para que desde el juzgado le confirmaran si se trataba de la identificación de restos y finalmente recibió una respuesta afirmativa, aunque con pedido de reserva hasta la audiencia oficial. “Llorábamos de alegría y de tristeza al mismo tiempo”, expresó Carlos.
Ferreyra recordó además que María del Carmen Pietri estaba embarazada de nueve meses al momento del secuestro y fue liberada al día siguiente. El hijo de ambos nació el 9 de abril de 1976 y nunca pudo conocer a su padre.
El músico explicó que viajó inmediatamente a Córdoba para acompañar a su sobrino y participar de la audiencia judicial donde se confirmó oficialmente la identificación realizada por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Durante la entrevista, reflexionó sobre el horror vivido durante la dictadura y aseguró que “los desaparecidos son fragmentos”. “No son solamente huesos o restos. Son historias partidas, memorias reconstruidas de a pedacitos”, manifestó.
También contó que con el paso de las horas comenzaron a aparecer antiguos compañeros de escuela, amigos y conocidos de Adrián que aportaron nuevos recuerdos y anécdotas sobre su vida. “Cada persona suma algo más para que Ernesto pueda conocer quién era su padre”, señaló.
Ferreyra destacó especialmente el cariño que todavía conserva la comunidad riojana hacia su hermano, quien integró la primera promoción del colegio Pío XII antes de trasladarse a Córdoba para estudiar Psicología y militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
En otro tramo de la entrevista, cuestionó duramente la violencia ejercida durante aquellos años y pidió mantener viva la memoria de las víctimas. “Hay restos que son apenas un diente o una falange. Eso muestra el nivel de horror que existió”, expresó conmovido.
Finalmente, sostuvo que la identificación representa un momento profundamente movilizador para toda la familia y una forma de reparación después de tantos años de incertidumbre.