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Con luz artificial, productores patagónicos lograron duplicar la postura de huevos en invierno

Un ensayo realizado por el INTA en la Cuenca Carbonífera de Santa Cruz demostró que la suplementación lumínica permite elevar la producción durante los meses de menor luminosidad. La experiencia mostró aumentos del 40 % al 80 %

Martes 19 de Mayo de 2026

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09:24 | Martes 19 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

La incorporación de iluminación artificial en establecimientos avícolas de la Patagonia austral comenzó a mostrar resultados concretos para enfrentar uno de los principales desafíos productivos de la región: la caída de la postura durante el otoño y el invierno.

Un trabajo desarrollado por técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la Cuenca Carbonífera de Santa Cruz validó que la suplementación lumínica puede prácticamente duplicar la producción de huevos en los meses de menor cantidad de horas de luz natural.

La experiencia fue llevada adelante por el equipo de la Agencia de Extensión Rural Río Turbio, que evaluó la implementación de esta tecnología en cinco establecimientos avícolas de la región.

El objetivo fue compensar la disminución del fotoperíodo natural, característico de la Patagonia austral durante el invierno, donde las jornadas suelen presentar menos de 16 horas de luz diaria.

Productores avícolas de Santa Cruz lograron duplicar la producción de huevos con suplementación lumínica. (Foto: INTA).
Productores avícolas de Santa Cruz lograron duplicar la producción de huevos con suplementación lumínica. (Foto: INTA).

Tecnología aplicada

Los resultados obtenidos mostraron diferencias significativas entre los establecimientos que incorporaron iluminación artificial y aquellos que mantuvieron únicamente la luz natural. Según el relevamiento técnico, los sistemas sin suplementación registraron tasas de postura cercanas al 40 % durante el período crítico, mientras que los productores que alcanzaron un esquema de 16 horas de iluminación diaria —sumando luz natural y artificial— lograron niveles próximos al 80 %.

El impacto no solo se reflejó en la cantidad de huevos producidos, sino también en la estabilidad de la oferta para el mercado local, un aspecto clave en zonas alejadas de los grandes centros de distribución. La continuidad productiva durante el invierno permite además sostener ingresos regulares para pequeños y medianos productores avícolas de la región.

Desde el INTA remarcaron que el proceso no se limitó únicamente a la incorporación de tecnología, sino que estuvo acompañado por un trabajo integral de mejora en el manejo de los planteles. Pablo De Brea, extensionista del INTA Río Turbio, explicó que “la experiencia fue posible gracias a la vinculación sostenida entre los técnicos del INTA y los productores, basada en el acompañamiento técnico territorial”.

El especialista señaló que antes de avanzar con la suplementación lumínica se trabajó sobre distintos aspectos productivos. “El proceso comenzó con el ajuste integral del manejo de los planteles, fortaleciendo aspectos clave como la alimentación y la formulación de raciones, el manejo sanitario, las mejoras en infraestructura, la organización y el acondicionamiento de gallineros”, indicó.

A esto se sumaron capacitaciones específicas vinculadas al manejo de aves, planificación productiva y utilización de tecnologías apropiadas para la escala de cada establecimiento. Según destacaron los técnicos, estas instancias fueron fundamentales para consolidar las condiciones necesarias antes de implementar el sistema de iluminación y evaluar su desempeño en condiciones reales de producción.

De Brea destacó además que el principal resultado fue la adopción sostenida de la tecnología por parte de los productores locales. “Esta experiencia constituye un claro ejemplo de extensión tecnológica. Si bien la eficacia de la suplementación lumínica está comprobada, el logro principal fue un cambio cultural que permitió que estos establecimientos adoptaran la tecnología de manera efectiva, integrándola en sus prácticas habituales y asegurando la continuidad productiva”, afirmó.

Los establecimientos que participaron del ensayo reflejaron mejoras concretas en sus niveles de producción. En Las Tres Estrellas, ubicado en la localidad de 28 de Noviembre, la implementación de 16 horas diarias de luz permitió alcanzar una tasa promedio de postura del 78 % durante junio, incluso con un plantel de 82 semanas de edad, una etapa donde habitualmente la productividad suele disminuir.

En el establecimiento El Refugio de Fran, también en 28 de Noviembre, la suplementación lumínica permitió incrementar la producción durante pleno otoño-invierno, sosteniendo el flujo de ventas y la continuidad de los ingresos provenientes de la comercialización de huevos.

Por su parte, en La Porfiada, la experiencia mostró uno de los saltos más notorios: la postura invernal pasó de valores cercanos al 40 % a aproximadamente un 80 %, evidenciando el impacto directo de la tecnología sobre la productividad.

Para el INTA, los resultados obtenidos en la Cuenca Carbonífera reflejan cómo la articulación entre técnicos y productores puede facilitar la incorporación de herramientas adaptadas a las condiciones climáticas de la región y mejorar la sustentabilidad económica de los sistemas avícolas patagónicos.

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