Jorge Skripczuk, de Impulso Yerbatero, afirmó que los precios de la hoja verde cayeron tras la desregulación y que no hay superproducción. Pidió además recuperar los controles de calidad en el producto final.
17:03 | Viernes 02 de Octubre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Multiplataforma Fénix, Jorge Skripczuk, presidente de la Asociación Civil Impulso Yerbatero, sostuvo que los productores atraviesan una caída de precios desde la desregulación dispuesta por el DNU 70/2023. "Superproducción no existe, es como un capricho de las grandes industrias", afirmó.
Según explicó, antes de la desregulación existía un precio laudado por Agricultura de Nación de 210 pesos por kilo de hoja verde, y algunas industrias llegaron a pagar hasta 380. Diez días después del decreto, los valores empezaron a bajar. Hoy se pagan entre 190 y 270 pesos, estos últimos solo en el mejor de los casos y con pago diferido.
Skripczuk indicó que este año la materia prima cayó cerca de un 20%, porque los productores redujeron las labores culturales, salvo la fertilización. Por eso consideró que el argumento de la superproducción no se sostiene.
El dirigente detalló que se necesitan unos cuatro kilos de hoja verde para obtener un kilo de yerba molida lista para el paquete. Con ese cálculo, y aun sumando la cadena de comercialización, el paquete debería rondar entre 1.000 y 1.200 pesos. Sin embargo, los precios en góndola se mantuvieron o subieron: entre 4.000 y 6.000 pesos, y de 12.000 a 18.000 en el caso de algunas marcas importadas que se ven en Misiones.
Sobre el glifosato, Skripczuk recordó que se usa hace 40 años y que, en la yerba, se aplica entre las líneas de cultivo para controlar malezas, sin contacto directo con la planta. Explicó que si llegara a la planta la mataría, y que al ser un cultivo perenne el productor necesita entre seis y siete años para recuperarla.
Marcó una diferencia con otros cultivos, como el trigo y el arroz, donde dijo que se usa para la desfoliación y luego esos productos se consumen. Contó que trabaja con glifosato desde los 15 años, siempre con equipos de protección y respetando las indicaciones, y remarcó que existen límites y estudios toxicológicos.
Por último, indicó que desde el instituto del sector piden recuperar todas las facultades de control de calidad. Se refirió a los estudios de la última etapa, previos al envasado, que garantizan al consumidor la calidad del producto y que, según dijo, hoy no se están realizando.