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La Universidad de Buenos Aires se ubica en el puesto 84 y es la única latinoamericana en el top 100 global. Desde QS destacaron su “resiliencia”. A nivel nacional, 9 de las 16 universidades argentinas rankeadas bajaron posiciones.
Miércoles 17 de Junio de 2026
22:59 | Miércoles 17 de Junio de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
La Universidad de Buenos Aires (UBA) se mantiene como la única latinoamericana entre las 100 mejores universidades del mundo, según la nueva edición del ranking QS. La UBA se ubicó en el puesto 84 en el QS World University Rankings 2027, la misma posición que tuvo el año pasado.
Desde QS resaltaron la “resiliencia” de la UBA al sostener su liderazgo nacional y regional pese a los recortes en el financiamiento. Los datos del nuevo ranking traen malas noticias para el resto del sistema universitario: 9 de las 16 instituciones argentinas rankeadas cayeron en la clasificación.
Una vez más, la UBA ratificó su liderazgo regional en esta medición elaborada por la consultora británica Quacquarelli Symonds (QS): ocupó el primer puesto de América Latina en 11 de los últimos 12 años –la única excepción fue 2024, cuando fue superada por la Universidad de São Paulo (USP), de Brasil–. Este año fueron clasificadas 1.500 universidades, seleccionadas entre 8.808 instituciones de 106 países.
La segunda universidad mejor ubicada de la región es la Pontificia Universidad Católica de Chile, que figura en el puesto 119, seguida por la Universidad de São Paulo (133) y la Universidad Nacional Autónoma de México (145).
El ranking se conoció en medio de una nueva semana de paro docente, convocada por Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD-UBA) y la Conadu Histórica, entre otros sindicatos de todo el país. Los gremios reclaman el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y rechazan el acuerdo firmado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el Ministerio de Capital Humano.
Tras más de dos años de conflicto por el presupuesto para las universidades públicas, ese acuerdo prevé una recomposición del 24,33% de los salarios universitarios, la reapertura de paritarias, el incremento del 20% para los gastos de funcionamiento y del 50% en las becas Manuel Belgrano, y una partida adicional de 50.000 millones de pesos para los hospitales universitarios.
El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, señaló: “Estos resultados muestran la importancia de cuidar y fortalecer lo que funciona. Esperamos que el avance alcanzado en materia salarial y presupuestaria abra una nueva etapa de diálogo en la que, sin dejar de reclamar lo que falta, podamos poner en el centro la discusión sobre qué universidad necesita la Argentina para los próximos años: qué profesionales formar, qué áreas de conocimiento impulsar y qué capacidades científicas y tecnológicas desarrollar. Para que eso suceda, es fundamental la inmediata implementación de la Ley de Financiamiento Universitario”.
“Los resultados se dan en un contexto de creciente presión sobre el sistema universitario público del país, después de que las protestas universitarias a nivel nacional por los recortes presupuestarios del gobierno siguieron poniendo de relieve las preocupaciones en torno a la financiación, los salarios y la capacidad de investigación”, señaló Ben Sowter, vicepresidente senior de QS.
Sowter, agregó: “En este contexto, el hecho de que la UBA mantenga el puesto 84 –la única universidad de América Latina entre las 100 mejores por segundo año consecutivo– es una prueba de su resiliencia en medio de las crecientes presiones de financiación internas y la intensificación de la competencia regional y global”.
De las 16 instituciones argentinas incluidas en el ranking, 8 son públicas y 8 privadas. Solo una mejoró su posición, mientras que cinco se mantuvieron estables, nueve descendieron y una ingresó por primera vez. El año pasado hubo 18 casas de estudio clasificadas: dos más que ahora. Desde la UBA atribuyeron los retrocesos al desfinanciamiento del sistema universitario.
“El resultado de este ranking muestra que la UBA continúa estando entre las mejores universidades de la región y del mundo, y que el esfuerzo de docentes, nodocentes e investigadores no es en vano. Aunque también da cuenta de cómo el desfinanciamiento de los últimos años tiene consecuencias directas en el sistema universitario argentino”, dijo el rector de la UBA, Ricardo Gelpi.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) es la segunda institución argentina mejor ubicada, en el puesto 474 (cayó 16 puestos). Junto con la UBA, son las dos únicas argentinas entre las 500 mejores del mundo, según QS.
El top 5 nacional se completa con tres universidades privadas: la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Universidad Austral comparten el puesto 530, seguidas por la Universidad de Palermo (en el rango 781-790).
Todas estas instituciones perdieron posiciones con respecto al año pasado, al igual que la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la Universidad de Belgrano (UB), la Universidad Nacional del Litoral (UNL), la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
La única universidad argentina que logró avanzar fue la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que pasó del rango 851-900 al rango 801-850, y quedó sexta a nivel nacional. Y la que ingresó por primera vez a la medición es el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que se clasificó en el rango 1201-1400, por encima de la UNL, la UNICEN y la UTN. Las universidades nacionales de San Luis (UNSL), San Martín (UNSAM) y el Sur (UNS, de Bahía Blanca) ya no figuran en la lista.
Desde la UCA destacaron haberse posicionado como la mejor universidad privada del país junto con la Universidad Austral. “En un mundo invadido por la tecnología y la virtualidad, la UCA sigue fortaleciendo los vínculos humanos y la relación presencial entre alumno y docente, fiel a nuestra misión de formar expertos en humanidad. En un proceso de mejora continua de la calidad y transformación pedagógica, incorporamos nuevas propuestas educativas, agilizamos procesos, expandimos nuestra capacidad edilicia, modernizamos nuestras aulas y cuidamos el medio ambiente”, dijo el rector de la UCA, Miguel Ángel Schiavone.
Desde la Universidad Austral resaltaron las mejoras en los indicadores de proporción de profesores por estudiante y empleabilidad. “Los rankings constituyen una mirada externa que nos permite evaluar nuestro desempeño, reconociendo fortalezas e identificando oportunidades de mejora”, dijo Julián Rodríguez, rector de la Austral. “Nuestro objetivo no es solamente ocupar una posición en el ranking, sino ofrecer una educación distintiva y personalizada que forme profesionales capaces de poner sus conocimientos al servicio de los demás”, agregó.
El ranking QS combina nueve indicadores: reputación académica (30%), reputación entre empleadores (15%), citas por profesor (20%), proporción de docentes por estudiante (10%), profesores internacionales (5%), estudiantes internacionales (5%), red internacional de investigación (5%), resultados de empleo (5%) y sostenibilidad (5%).
La UBA queda entre las 50 mejores universidades del mundo en los indicadores de reputación académica (puesto 34 global) y empleabilidad de sus graduados (puesto 24), mientras que la UCA resalta en la proporción de docentes por alumno (puesto 24).
Según el comunicado oficial, la nueva edición de la lista se elaboró a partir del análisis de 21 millones de artículos científicos, 222 millones de citas académicas y encuestas respondidas por más de 121.000 académicos y 69.000 empleadores de todo el mundo.
Los críticos de esta medición suelen señalar el peso de la reputación –que suma un 45% del puntaje– como un límite a la “objetividad” del ranking (otros rankings universitarios suelen considerar la reputación, pero le asignan una menor ponderación). Desde QS han defendido esa decisión metodológica comparándola con los procesos de “revisión de pares” en el ámbito académico.
El comunicado de QS señala que las universidades argentinas tienen buenos desempeños en los indicadores vinculados con la enseñanza (el ratio docentes-alumnos), la internacionalización y la inserción laboral de sus graduados. En cambio, su punto más débil son los indicadores relacionados con la producción científica y el impacto de la investigación.
La UBA lidera a nivel regional en proporción de profesores internacionales, mientras que la Universidad de Palermo se destaca en cantidad de estudiantes internacionales. El sistema universitario argentino sobresale a nivel regional por la proporción de estudiantes extranjeros: la UBA, la UNLP y la UP se destacan en este indicador. Además, Argentina cuenta con cuatro universidades –todas privadas– entre las 100 mejores del mundo en el indicador que mide la proporción entre docentes y estudiantes.
La empleabilidad también aparece como una fortaleza. La UBA se ubica entre las mejores universidades del mundo en resultados laborales de sus graduados; Argentina es uno de los países latinoamericanos con mayor cantidad de instituciones bien posicionadas en ese indicador.
La situación es muy distinta cuando se observan las métricas de investigación. Ninguna universidad argentina logra ubicarse entre las 800 mejores del mundo en citas por profesor, uno de los indicadores más utilizados para medir el impacto de la producción científica. También son limitados los resultados en redes internacionales de investigación, un aspecto que tiene cada vez más relevancia en los rankings globales.
Sowter destacó “las fortalezas comparativas del país en capacidad docente y atractivo para los estudiantes internacionales”, pero subrayó que “los indicadores relacionados con la investigación, como las citas y las redes de investigación internacionales, se mantienen por debajo de los estándares mundiales”.
Argentina sigue siendo el cuarto sistema de educación superior más representado de América Latina en el ranking QS, con 16 universidades clasificadas, detrás de Brasil (22), México (18) y Chile (17). La región experimentó un retroceso generalizado en esta edición del ranking.
De las 116 universidades latinoamericanas que ya formaban parte de la clasificación, 60 descendieron posiciones, 47 se mantuvieron estables y apenas 9 lograron mejorar. Como en Argentina, el punto más débil es la investigación: en el indicador de “citas por profesor”, ninguna universidad latinoamericana logra ubicarse entre las 500 mejores del mundo.
Brasil concentra las universidades con mejor desempeño en investigación y sigue figurando como la principal potencia académica regional, aunque la mayoría de sus instituciones perdieron posiciones. En México, la UNAM se destaca como la institución con mayor reputación académica a nivel latinoamericano.
Chile también mostró retrocesos, si bien la Pontificia Universidad Católica de Chile desplazó a la Universidad de São Paulo como segunda mejor universidad de América Latina. En Colombia, diez de las doce universidades clasificadas descendieron en la lista.
El comunicado de QS señaló una “brecha” entre la reputación alcanzada por las universidades latinoamericanas y su capacidad para sostener una investigación competitiva a escala global: “Si bien América Latina sigue produciendo universidades con sólidas reputaciones globales y claras áreas de excelencia, los últimos rankings ponen de relieve una brecha cada vez mayor entre la ambición institucional y los recursos disponibles para sostener ecosistemas de investigación competitivos a nivel internacional”, advirtió Sowter.
El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) conservó por 15° año consecutivo el primer puesto en el ranking QS. Stanford ascendió hasta compartir el segundo puesto con Imperial College London, mientras que Oxford y Harvard completan los cinco primeros lugares.
Estados Unidos sigue siendo el país con mayor cantidad de universidades clasificadas (184), seguido por el Reino Unido (con 93) y China (85). Tal como sucede en otras mediciones, China es el país que muestra el mayor ritmo de crecimiento, con 13 nuevas instituciones incorporadas al ranking y varias universidades que están mejorando sus posiciones.
Al analizar el panorama global, Sowter señaló: “La educación superior sigue siendo un motor fundamental de la innovación, la colaboración internacional y el desarrollo social y económico. A medida que algunos destinos de estudios consolidados reconsideran las políticas relacionadas con la movilidad y la financiación de los estudiantes internacionales, los centros de educación superior emergentes pueden encontrar nuevas oportunidades para atraer talento global y fortalecer sus posiciones en investigación, creación de conocimiento y liderazgo académico”.
La mayoría, en caída


El punto crítico: la investigación


Un retroceso regional

Los primeros puestos

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